Tan a tiempo y tan inoportuno, como dijiste. Cuándo es el momento de decir ahora. Es posible que Aldito te haya mandado, para animar este presente intenso, maravilloso y caótico. Muy en su línea. Debe estar divirtiéndose observando, enviando una energía mágica que siento por estos días. Te contaré de mi amigo, era alguien único. Como tú. Como tus letras. Como el movimiento de tu cuerpo y tu abrazo. Tus carcajadas con los desvaríos que conversamos. Como el momento esencial que compartimos. Las horas junto a ti. Como tu boca. Tu lengua. Me fascina la existencia corpórea ahora. Con la noción de la partida tatuada en la piel todo adquiere otra dimensión. Se abrió un agujero en el tiempo y llegó tu sonrisa. Tu música directo a las entrañas, a cada célula de mi alma. A mi pasión por la vida. Tu energía es fantástica. Enciende el momento y lo reproduce en el tiempo. Sigo en la ola de tu exaltación vital. Escuchando tus letras y tu voz por la ciudad. Como un ritual sagrado, explosivo, como volando por las aceras, por el borde del río, sonriendo, sonriendo, riendo, a carcajadas, por la oportunidad de tu mirada penetrante. Bajo un hechizo me desplazo. El sortilegio del agradecimiento. Vas con tu música por el mundo y yo tengo tu abrazo para siempre. La euforia de saberse vivo. De todas esas posibilidades esperando a la vuelta de la esquina. De todas las personas maravillosas que he conocido en el último tiempo. De todas las personas maravillosas con quienes comparto la vida. Tus letras son sobre eso. Sobre la vida y su belleza. Sobre el amor que transforma. Sobre amar hasta transfigurarse. Sobre agradecer. Sobre aprender a estar abierto a la existencia. A lo que quiera traer. Incluso la muerte puede tener un destino. Existir es un gran baile en el vacío rodeado de colores de todo el abanico de posibles. Tu voz me acompaña a cada paso ahora. Vislumbrar el lugar desde donde nace fue una sugerencia de paraísos por instalarse. No hay vuelta atrás. Llegué a la existencia y aquí voy a quedarme. En el presente, mágico. Fue una velada como si nos hubiésemos conocido desde siempre, como antiguos amigos, como amantes que se dan cita en el infinito lineal para encontrarse cada vez que hace falta. En el camino hay momentos y lugares inolvidables. Ese teatro romano, esa pista de baile sublime. Donde nadie nos conocía. El espacio entre tus ojos y nuestros codos apoyados en el borde de la barra del bar. La superficie entre tu brazo y mi cintura. La ausencia radical dio paso a la existencia completa. El cuerpo es el vehículo de las emociones, un templo donde despertar. Como bien dijiste, puestos a elegir, elijo morir de amor. Exijo morir de amor. Amémonos porque sí, como te dije al oído. Estoy preparada para las multitudes, el rugido feroz de lo que devasta y renace, y toda la música que existe. Tiempo, tinta, presente, tu voz y el paraíso. Que llegue lo que quiera llegar. Gracias, Jorge, tu mirada abre los senderos. El movimiento explota el dolor que va a tientas. Me entrego por siempre a la pasión y sus laberintos. A la literatura que transforma los mundos. Nunca habría pedido tantas palabras y tanta música. La humildad reconforta y da sentido. Como dijiste, el amor es el plan maestro. El amor es nuestro plan maestro. Que llegue lo que tenga que llegar. Sé lo que es el amor, la amistad, las palabras y la música. Oasis y presente.
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