¿Qué
es esto? ¿Una bomba de tiempo? ¿Una flor? La flor. Quizá las dos cosas.
¿Qué
es esto? ¿Un pequeño verano? ¿Una intensidad solar que enceguece para después
dejarte vacía?
Cuándo
se pueden mirar las cosas con distancia. La distancia del lince observando la
presa. ¿Será eso?
Yo
quise a una flor, que me enseñó el amor, y que me enseñó las lágrimas.
Quizá
también el desconcierto.
¿Qué
es esto? ¿Una bomba de tiempo? Unas flores que se abren.
Vaya,
el tiempo se ha detenido y veo que sigue transcurriendo, asimismo.
¿Qué
es esto? ¿Volteretas del destino?
Detenerse
ante la aparición del risco y mirar hacia el horizonte. O hacia abajo.
¿Es
lo mismo?
¿Qué
es una bomba?
Quizá
estalle al saltar del risco, hacia el horizonte, o hacia abajo. No es lo mismo.
Supongo.
¿Y
arriba?
Mirar
hacia arriba.
Mejor
saltar que retroceder, ¿no?
Cerrar
la puerta y mirar por la ventana.
Que
se pueda perseguir el sol cambiando de hemisferio es una bendición.
Bueno,
hay otras cosas.
¿Cuáles?
Distanciarse
como el lince y verlas.
¿Cuáles?
Mirar
el mar y esperar.
La
distancia suficiente.
Las
armas secretas.
Las
ideas expansivas y que reconfortan.
Tengo
algo para decirte: piérdete.
Olvídame.
No
quiero saber.
Debe
haber buenas ideas.
Debe
ser posible tomar la energía y canalizarla.
Ver
lo corpóreo. En vez de la niebla.
¿Dónde
está ese lugar?
Un
día lo supe.
Nadie
me lo dijo, yo lo vi.
Iba
cerrando el libro.
Lo
cerré.
Creo.
¿Y
ahora qué?
Unas
instrucciones para afrontar el verano.
Un
risco florido.
Creo.
Confío.
No sé.
Una
abeja en una hortensia rosada enorme.
El
sol en las hojas verde claro.
Un
poco más allá la bomba de tiempo.
Y
el libro de instrucciones en blanco.
Una
nueva novela por escribirse. Una antigua y una nueva.
Una
biblioteca gigantesca.
Un
limbo que no termina de tomar forma.
Una
existencia breve. Que se despliega. Unos días a rellenar.
Arriba,
abajo y en el horizonte. Y todo un camino con un desierto florido a los lados.
Y
un desierto florido dentro. Arena y flores por los poros.
Y
un destino mutante que nunca estuvo escrito.
Y
tantas novelas por escribirse.
Y
tan poco tiempo.
Y quedarse.
Y
el risco.
Y
la bomba.
Y el
verano.
Y las
instrucciones.
Y
querer estar afuera de la forma.
Pero
un hilo que se escapa de las manos.
Y
se va flotando.
Y
el atardecer.
Sentarse
en la roca.
No
por mucho tiempo.
Respirar
hondo.
Acordarse
del lugar.
Cerrar
el libro.
Mirar
fijamente al horizonte.
Y
pedirle una tregua.
Sacarse
la piel, como una serpiente.
Y
seguir adelante.
No
sé adónde.
Colisionar
con la bomba de tiempo y volver a empezar.