Tírenme en la cordillera, para ser el alimento de los cóndores que habitan entre las cumbres y el viento, sólo pido ese favor, si la comida escasea terminar entre sus tripas me parece cosa buena, canta Camila Vaccaro. El activismo es una pasión. Que no tiene fronteras. Nos reunimos con nuestro colectivo feminista y antirracista, en un nuevo momento de la unión latinoamericana. En un espacio feminista alternativo que acaba de fundarse. Nos sentimos como en casa. Tiramos líneas de ese trazado activista que venimos armando desde inicio de año. En los tiempos donde se aplasta la pasión, la nuestra reluce, nos lanzamos a la cordillera para ser el alimento de los cóndores que habitan. Si termino de carroña, es la rueda de la vida, canta Vaccaro. Nuestra ambigua pasión se alimenta de Latinoamérica y de Europa, porque en la comunidad brota la claridad de espíritu, nuestra inteligencia y nuestro arte. Nuestra solidaridad y nuestro ritmo brillante. Junto al sol en la cumbre cantamos. Siempre un carnaval en el alma. Con alegría armamos para desarmar. Pasión es salir de los senderos ya trazados para crear lo que la imaginación germina en las tripas. Pasión es confiar en la utopía del valor de la existencia de los seres vivos. Activismo es la pasión de confiar. Nosotrxs cruzamos fronteras.
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