1 de mayo de 2026

La expedición sigue XVI

Creo que el caos verdadero es la pasión por la aventura. Te daré todo y me darás algo, algo que me alivie un poco más, canta Fito Páez. Una cuchillada del amor, canta. Dan ganas de claudicar en la cruzada anti ambigüedad. Sobre todo porque caí en cuenta de algo horrible: yo soy la cúspide de la ambigüedad. En mal momento se me ocurrió este asunto. Una descubre cosas terribles. La enfermedad de la ambigüedad. ¿Es consustancial a la post modernidad? ¿Es la libertad? Tengo para un momento para estar a caballo de este tema. ¿Hasta dónde quiero llegar? ¿Hasta las últimas consecuencias? Por qué recurro a la ambigüedad. ¿La necesito? ¿Es consustancial a mi sed literaria? No quiero respuestas fáciles ni condescendientes. No me sirven. Quizá lo más difícil es responder qué es lo que una quiere, y que la respuesta no esté plagada de sinsentidos y contradicciones. Me negué a las invitaciones de Grégory, pero luego tenía ganas de conocerlo. No voy a dejarme maltratar de manera indefinida, me dijo. Me causó gracia. Me hace reír mucho. Me invitó a que vaya a verlo a la obra de teatro en la que va a actuar. No se rinde. Me parece muy bien. Le dije que iría. Y siempre es la lucha conmigo misma y mi propia ambigüedad. Aquí estoy frente a frente a ella. Nos miramos de manera desafiante. A que no te libras de mí, parece decir. Siempre estoy a punto de decirle que ganó, pero me detengo. Es lo que indica que no todo es exactamente igual. Hablo de cambiarla por cambiar no más, canta Páez. Lo hago todo el tiempo, pero en lo profundo, es difícil cambiar. Terminar la expedición: no conozco tal cosa, y asimismo lo hago constantemente. La ambigüedad está en el núcleo de mi caos verdadero.

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