Parecía algo malo la ficción: no. Es lo único que nos autoriza la vida. Escucho Avalon de Roxy Music. Esa voz fantástica de Bryan Ferry. Creo que Roxy Music es uno de mis grupos preferidos. Ese ambiente sugestivo que se ajusta perfectamente a mi personalidad. Un poco de seducción, un poco de nostalgia. Me gusta la voz de Ferry, las melodías, los ritmos, las letras, la atmósfera. ¿Nacemos para una cierta música? Este disco nació conmigo, yo nacía, y él nacía. En Bahamas. Yo nací en Santiago de Chile, mientras Bryan Ferry componía esas canciones en la costa oeste de Irlanda. Luego se trasladó a Bahamas para grabarlo. Luego yo me trasladé a Lyon para escribir y lo escuchaba. Como si estuviese en Bahamas. Porque el mar Caribe para mí es un lugar de fantasía: lo más bonito del mundo. Estuve una vez en ese mar, en República Dominicana, en México. Esta música retiene ese misterio asoleado. Justo dos años después de que yo naciera, Ferry decía: Avalon es la Isla Encantada, un lugar de fantasía, muy romántico, pensé que era el álbum más romántico y onírico que había hecho nunca. Mi destino quedó sellado. Soy la isla encantada. Voy con Avalon en las venas, porque nacimos al mismo tiempo en lugares con kilómetros de costa, junto al mar ancho y profundo. Una existencia onírica puesta al servicio de lo romántico. Fantasía pura para soñar. ¿Hay algo más alto que la música? Aunque Kant crea que hay que evitarla en la medida que juega únicamente con sensaciones. En la medida en que no crea obras serias. Por dios, Immanuel. ¿Y el juego? ¿Y la fantasía? Dejemos los conceptos un momento de lado. No vamos a producir conocimiento, pero podremos desplazarnos a Avalon en ferry. Avalon forma parte de la leyenda del rey Arturo y es algo muy romántico, dice Ferry, cuando el rey Arturo muere, las reinas lo llevan en barca a Avalon, que es una especie de isla encantada, es el lugar romántico y fantástico por excelencia. Ahí me quedé. Ferry grabó su disco en Bahamas, y yo me fui en la barca a la isla encantada. Desde ahí nacen los versos. Desde esa música caribeña que moviliza los castillos. Desde esa atmósfera que seduce para olvidarlo todo. Para hilar esa continuidad de los sueños. Las artes figurativas, dice Kant, conducen la imaginación a un juego libre y sin embargo apropiado al entendimiento, pueden lograr al mismo tiempo una obra seria, al contrario que la música. Mejor no entender nada. Renuncié a cualquier intento de comprensión. Me quedo en la isla encantada. Creo que hay que ir con la literatura donde no nos esperan. Como la obra de teatro Où nul ne nous attend, donde nadie nos espera, de Pauline Laidet y Logan De Carvalho, basada en Las Olas de Virginia Woolf. Busco revelar gradualmente los sentimientos y perspectivas de los personajes, dice Laidet, entrelazando diferentes temporalidades, en un momento dado, se superponen varias realidades del “yo” que nos hacen quienes somos: el yo social, el yo fantaseado, el niño y el fantasma. Entonces Avalon y donde nadie nos espera. La isla encantada y la música. Sin conceptos y en cambio sensaciones. Una fantasía para bailar y no sólo sobrevivir, como quisiera Byung-Chul Han. Prefiero entender bailando. Nací en el Avalon imaginario y continué en una gran línea bailando Avalon. Unidas con la isla encantada en la atmósfera de los sueños. Siempre sigue siendo posible la vida, no importa cuán equivocada se haya revelado la fantasía. He dejado totalmente de lado a Loup, Troy y Maël. Todo me pareció de pronto una pérdida de tiempo. Prefiero escuchar Roxy Music. Creo que Maël no se atrevió a venir a verme. Tal vez temía de la literatura. No sería el primero. Prefiero escuchar Avalon. When the samba takes you, canta Ferry, out of nowhere, and the background’s fading, out of focus, yes, the picture's changing, every moment, and your destination, you don’t know it. He pasado unos días extraños, caminar por la ciudad, leer, reflexionar. El verano permite estos momentos creativos con mucha holgura. Todo acompaña a la imaginación. A la claridad. El invierno es denso y confuso. El verano es ligero y etéreo. Parece que todo adquiriera liviandad. En el invierno todo se va al hoyo y no parece haber sentido alguno. En el verano se puede respirar hondo y soñar con cosas ciertas. Soy una muy buena combinación con el verano, nos entendemos perfectamente. Como si hubiese nacido para vivir en él. Nací en verano, de hecho, aunque ahora en el hemisferio norte esté ubicado en el invierno aquel acontecimiento. Tal vez ahí está parte de la confusión que me habita. ¿Nací para el invierno? No, yo nací en verano. Yo nací para el verano. No me importa dónde quisieron ubicarlo después. Avalon y Bahamas. Para eso nací yo. Escuchando la voz de Bryan Ferry. Me fue mal con los saltimbanquis. Con León y con Maël, ahora que lo pienso. Se parecían, ahora caigo en cuenta. El arte de vivir, escribe Byung-Chul Han significa escaparse en la búsqueda de formas de vida y de juego que aún no tienen nombre. Tal vez vivo en la isla que todavía no tiene nombre. Sólo queda inventarlo. Y yo pidiéndole exégesis a la dispersión. Pidiéndole definiciones al mosaico. Ayúdame, Kant. El juego a veces es muy confuso. Ayúdame por esta vez. No quiero renunciar al amor. ¿Se puede ese en los conceptos, Immanuel? Creo que fui injusta con la ficción, como si había que eliminarla, y es todo lo contrario. Yo soy muy cabeza dura, es todo por las novelas. Es muy insólito en realidad que él me haya escrito para vernos, y después haya desaparecido sin que hayamos podido conversar, porque las cosas no se hicieron exactamente como él quería. La ficción da para todo. La fantasía todo lo atrapa. Bueno, hoy decidí que mi cuerpo no estará disponible para ningún saltimbanqui. Tampoco mi isla encantada. Y sobre todo, no, mi vida. Llegamos ahora a una información ingrata, la escritora de Las nieblas de Avalon, y su marido, eran unxs abusadores de niñxs. Él fue condenado a reclusión criminal, y ella murió sin haber sido condenada. Sus libros, no voy a leerlos, por supuesto. A veces la fantasía esconde delitos, estamos en ese caso. Desarrollemos la fantasía para mantener a raya la realidad criminal. Volvamos a la fantasía. Volvamos a Avalon, con Fata Morgana. Una fantasía real. La Fantasía-Impromptu de Frédéric Chopin fue la primera obra de piano que me dejó en el aire, en la isla, y quise estudiar el piano, a los seis años. Fantaisie-Impromptu. Ya estaba todo dicho: la fantasía y la improvisación. Lo supe en ese momento. Ayúdame, Immanuel. When you bossa nova, canta Ferry, there’s no holding, would you have me dancing, out of nowhere. Por la isla voy, out of nowhere. En Avalon me quedo. Vivo en el mundo del juego sin nombre. Vivo en el mundo de la fantasía.
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