14 de julio de 2025

Avalon III

Hoy tengo un arranque de felicidad que no logro explicar. Es el catorce de julio. Dudo que tenga que ver. Como un ánimo de fiesta. No es que tenga ganas de salir de fiesta, sólo una sensación de celebración, de algarabía, de tregua al vacío. Casi no sé si pueda escribir estas líneas, tal es mi exaltación. ¿Será la fantasía? Quiero saber más sobre ella. Quiero saberlo todo. Pero de manera narrativa, no aditiva. No una colina de fantasía que te aniquila. Una escena de fantasía que te haga soñar. Una estadía en Avalon. Escucho los pájaros por la ventana. Los cuervos graznando a todo pulmón, y otros pájaros que no logro identificar, con un canto dulce y melodioso. A veces esta disposición festiva anticipa bienaventuranzas. Tengo una percepción como de una bruja, es singular, a veces no lo entiendo bien, pero no es de extrañar, ya que mi bisabuela era una bruja, no de esas del tiempo en que las eliminaban. Ella falleció en su cama, luego de anunciar su muerte natural que se avecinaba, y brindar con toda su familia, a la que había hecho llamar para esta ceremonia. Bueno, qué es lo que viene en la mitad de la vida. Espero no mi muerte. Pero esas sensaciones suelen ser oscuras, también las tengo, antes de las debacles. Presentí la muerte de todxs mis abuelxs. No he explorado en esta veta de médium del más allá. Tampoco me interesa. Me basta con intentar entender cada vez de dónde vienen las sensaciones. A qué pueden deberse. A veces tengo que ir preguntando por aquí y por allá si todo va bien, porque siempre es difuso, no hay claridad en relación a qué atenerse. Las sensaciones suelen ser borrosas, pero festivas o sombrías con mucha nitidez. A veces son cosas que escribo, que luego suceden, y no tengo noción de que estoy anticipándome a nada, certeza que llega a continuación. Por ejemplo cuando Adam se ahogó, yo escribí unos días antes un texto que terminaba de esta manera: y ahí nos quedamos, bajo el agua. Cuando iba a escribirle unas palabras en el túnel que entré luego de su muerte, noté que en el cuaderno la última anotación era esa: y ahí nos quedamos, bajo el agua. Era un cuento sobre dos personas que eran invadidas por una gigantesca enredadera que terminaba por ahogarlos. Dos personas que querían otra cosa, pero terminaban bajo el agua, bajo la presión de la planta, entrampados en ella. Dos personas que al final lo perdían todo. La vida sobre todo. Dos personas en la mitad de la vida, y luego esta ya no continuaba. Aunque ellos habrían querido. En este momento un gran sol de atardecer, y llueve simultáneamente. Un espectáculo glorioso, veo la lluvia entre las hojas de los árboles, en este catorce de julio en una Francia ardiente, donde el presidente dice que debemos hacer un esfuerzo para mayor presupuesto de defensa dada la situación geopolítica del mundo. Un anuncio siniestro como casi todos los de este año. En otra ocasión escribí: no es hora de partir. A propósito de un amigo que despegaba al día siguiente a su casa en Nueva York, lugar donde no pudo dirigirse porque terminó hospitalizado por una urgencia de salud cuando era el momento de marcharse. Me escribió luego su hermano para contarme diciéndome que lo que yo había publicado se había cumplido, y que no había sido el momento de partir para él. Llueve y llueve y el sol arriba, hace tiempo que no veía una explosión de vida tan espléndida. Como si mi sensación interna de epifanía se encontró con el exterior en unos momentos de comunión. El día antes de la muerte de George Floyd bajo el pie de un policía y el estallido del movimiento Black Lives Matter, escribí un texto sobre el racismo que trataba sobre todos esos temas. Ahora la lluvia es tropical y cae tanta agua que parece la selva amazónica el bosque que veo por la cocina hacia la colina, tuve que cerrar la ventana porque la inundación llegaba hasta el interior. Bajo el agua. Espero no quedarme ahí. Como la enredadera. El arcoíris no lo vi. Espero ver los fuegos de artificio a las diez de la noche. Amo los fuegos de artificio. Son como la fantasía. Algo lleno de colores que estalla en el cielo como una isla encantada. Todo lo que me sugiera castillos me hace vivir. Quiero tanto vivir. Quiero tanto vivir esta mitad de la vida. ¿De qué estará conformada esta intuición que me posee? ¿Será intuición la palabra correcta? El libro donde está el cuento de la enredadera se llama Cassandre, quien anticipaba el futuro, pero nadie le creía. Espero no sea mi caso. Espero que las cosas que toman forma lleguen a destino. Too much luck means too much trouble, canta Bryan Ferry en True to life. Demasiada suerte significa demasiados problemas.  I’m fascinating but I’m trouble, le dije a Maël, como en Stardust Memories de Woody Allen. Evidentemente era una broma, pero parece que él se lo tomó en serio. No quiero problemas, se dijo. A diferencia de Sandy Bates, que dice: You said the right thing (dijiste exactamente lo que había que decir), Maël más bien sintió miedo, y pensó, cómo serán estos problemas. No logró llegar hasta mi ciudad. Porque estaba fascinado, pero los problemas, tuvo dudas. Se dijo, en la balanza: fascinante/problemas, no sé, estoy perdido, ¿es esto una fantasía? ¿una fantasía de hadas? ¿una fantasía sexual? ¿una fantasía de anticipación? Miles de interrogantes comenzaron a invadirlo, como la enredadera. ¿A qué te refieres con problemas?, quería saber, ¿pero cuán fascinante? ¿pero a qué hora? ¿pero qué habrá en ese tiempo? ¿pero vas a exigir cosas? ¿pero todo saldrá mal? ¿pero puedo ser yo mismo? ¿pero adónde vamos? Demasiados problemas. No pudo hacerlo. No dijiste exactamente lo que había que decir. ¿Qué había que decir? Olvidémonos de todo, como en una fantasía, ¿eso? ¿como en una fantasía sexual? ¿como en una comedia en blanco y negro? Los problemas yo ya los conozco. Es como si tuviese costumbre. Por ejemplo esos discursos inflamados que luego se desinflan. Esas peticiones perentorias. Esas propuestas extrañas. (Roxy Music mucho mejor). Sigue el sol y la lluvia entre las hojas iluminadas, es como magia. Escucho, por supuesto, Roxy Music. Much time alone, but arm in arm with my seaside diamond, I’ll soon be home. Soy fascinante pero acarreo cientos de problemas. Ahora me da mucha risa la frase. El teatro da para tanto. La ópera. Ni un ápice de sombrío en este día, sólo fascinación. I’m fascinating but I’m trouble (y no olvidemos que vivo en el mundo de la fantasía).

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