Las pequeñas Agustina y Margarita fueron a la tierra de Walt D. y adentro del castillo había una peluquería. Decidieron peinarse de princesas, y luego recorrer el reino. Porque a veces lo único que necesitamos es peinarnos de princesas, y seguir la aventura por la comarca. Agustina y Margarita se pusieron sus vestidos rosado y amarillo, y con decisión atravesaron los terrenos para conquistar la alegría. Porque Agustina y Margarita saben que la alegría se captura. Se conquista con pasión y por asalto, como diría Rosa Luxemburgo. Rosa más bien lo dijo en relación al deseo. Pero aquí el tema es la alegría. Los peinados de princesas y los vestidos rosado y amarillo. Entonces, las pequeñas Agustina y Margarita, con todo el pelo tomado hacia arriba en forma de castañas gigantes, salieron con paso decidido, hacia el asalto de la alegría. Estaban tan felices que no quisieron desmontar el peinado en dos semanas, aunque ya no habitaban el reino de Walt. Es difícil cambiar y dejar atrás, pero ese es otro tema. Aquí el asunto es la alegría. Rosa Luxemburgo vivía en una incesante oscilación entre la esperanza y el desánimo. Agustina y Margarita salieron en busca de la esperanza y la alegría. Recorrieron la comarca de Walt y encontraron algo: juegos. Ser niñx tiene esa gracia. Se pueden encontrar juegos y andar vestidx de princesa. El paso decidido es todo. Agustina y Margarita salieron del castillo con pasión y por asalto. Lo importante es buscar. Encontrar es secundario. ¿Qué encontraron Agustina y Margarita de paseo por el terreno de la alegría? No se hicieron tantas preguntas. Ellas querían los trajes de princesas y la sensación de ser las reinas de la comarca. Unx es un ser humano y quiere que lo quieran. Unx quiere jugar y que todo sea fantasía. Unx quiere recibir halagos por su traje y su peinado, por su búsqueda incesante, por haber encontrado la alegría. Ser niñx es fantástico, y a veces difícil, no siempre se encuentra lo que unx busca. Queda imaginar y soñar. Todas íbamos a ser reinas, escribió Gabriela Mistral, de cuatro reinos sobre el mar. Pero aquí son dos, el de Agustina y el de Margarita. Cada persona su reino, cada persona su mar. Con pasión y por asalto, lo importante es soñar (y hacer la revolución). De la alegría y el amor, y el trato: de princesas. La ternura va con la alegría, como dos princesas en el reino del juego. Lo que queremos es que nos acaricien el cabello, y nos lo peinen tomado hacia arriba en forma de castañas. Vestidos rosados y amarillos. Ser princesas (y hacer la revolución).
No hay comentarios:
Publicar un comentario