Elegir los caminos del asombro. Darle una oportunidad a la estima. Las hojas que caen en ocasiones lo difuminan todo. Las noticias tristes. Las reflexiones que perforan. Tiene que haber un significado. En qué consiste. Ese propósito. A veces no entiendo que algunos hombres sigan acosándonos en eventos públicos y actividades y tengamos que ir a la policía a solicitar que esto cese, en muchas oportunidades sin mayores resultados. Queremos pensar en propósitos y tenemos que detenernos en hostigamientos perseguidos por la ley. Queremos escribir poesía pero tenemos que redactar comunicados y denuncias. Queremos escuchar música pero tenemos que recurrir a guardias y organizadores que se quedan impávidos. Este verano tuve que hacer frente a uno de esos yo también, que escribía largos testamentos en mis publicaciones y me llamaba a horas insólitas, alguien que no había visto en mi vida, y se permitió escribir textos con contenido sexual haciendo referencia a mí y a mi literatura y enviarlo a un grupo de personas. Hablando luego con otrxs amigxs, otras personas habían tenido que hacer frente a situaciones de este tipo con este mismo sujeto. No importa cuánta experiencia unx tenga, siempre estás al descampado con estas agresiones. Me tomó un par de meses comunicar esto y detenerlo. El asombro quiere seguir su camino, pero algunos obstáculos perfectamente evitables, interfieren. En ocasiones implican un riesgo para la integridad y la vida. Luego pareciera como que el feminismo no es necesario. El asombro no sobrevive sin el feminismo.
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