12 de octubre de 2024

El informe de actividades

El cómplice no puede liberarse de la impronta maligna de Narciso, y lo contrata. Porque la vida y la muerte, el bien y el mal, son algo difuso para el cómplice, todo se mezcla, no hay claridad. Porque su trabajo tanto no le importa. Más le importa saldar su deuda con Narciso, como si formara parte de una mafia. Tal vez no es eso. Tal vez el cómplice está enamorado de Narciso, sueña con él por las noches, se desvela, quisiera tener un encuentro carnal con Narciso, acariciar su pelo, su cara, besar sus labios. Fundirse de una vez y ser una sola cosa. Lo que no sabe es que ya son uno. Se parecen como dos gotas de agua. Narciso va a una reunión y le pagan un millón y medio de pesos. Un abusador para impulsar un convenio contra el abuso sexual. Ese tipo de contradicciones que a veces ocurren en las instituciones de derechos humanos. Porque el cómplice, en su cerebro todo es la gran confusión y en realidad los derechos de la gente lo tienen sin cuidado. No le importan en absoluto. En cambio quiere poseer a Narciso. Lo que le importa es que los niñxs y sus derechos se vayan al diablo, y también el dinero de las personas de ese país, que están pagando a un abusador de reconocida trayectoria infame por ir a una reunión y seguir desplegando su mierda constante. Porque Narciso no sirve para nada más que para ensuciar al mundo. Es tan nefasto que la estela de su caminar es dolor. El cómplice llora por las noches en un rincón de su casa porque teme. Porque desea a Narciso, y no sabe cómo obtenerlo, pero tal vez un contrato ayude. Una reunión y un informe de actividades. Un poco de dinero para Narciso que cayó en desgracia porque ir destruyendo suele tener consecuencias. Las responsabilidades están tan claras. Sabemos por qué la mierda sigue su camino amparada en supuestos funcionarios de instituciones de derechos humanos, en universidades. Porque digámoslo bien, la apariencia de una institución no nos indica lo que contiene. Tal como a veces erramos al juzgar un libro por su portada. Una institución puede ser de derechos humanos, una universidad puede decirse cristiana, pero nada. Sólo mantener al abuso y al silencio en su lugar. Porque el poder y el dinero son incentivos más grandes en ocasiones, que los derechos humanos y la enseñanza. Para qué vamos a proteger, para qué vamos a enseñar, si podemos seguir perpetuando la mierda. Hay confusión, la misma que tiene el cómplice. Tal vez en las noches tiene dificultades para pensar claramente, cuando recuerda la sonrisa sugerente de Narciso observándolo. Yo cuando pienso en todo eso siento una inmensa náusea, que luego aliviano y convierto en humor conversando con amigxs porque en realidad, es tan irrelevante esa cruzada que trazan los narcisos y sus cómplices, es tan grave. Lo saben bien, pero cuando uno se cree sobre la ley y los demás, no le da tanta importancia. Lo que no saben es que ser una mierda ya pasó de moda. Estos son los tiempos feministas y de los derechos humanos. Esperamos observando cómo se hunde ese mundo de antaño, tan feo e inmoral. Tenemos cosas más importantes que hacer. Pero de que se hunde, se hunde. Gracias por tu trabajo, ya no te necesitamos para nada. Hay unas reglas nuevas, pasaste de moda. No a los abusadores que contratan a abusadores denunciados. Que se acabe la falta de ética en las instituciones de derechos humanos y las universidades. Fuera los abusadores denunciados y sus cómplices.

El informe de actividades



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