Al caos no se renuncia nunca. El caos es sinónimo de vida. Bailamos, tocamos música hasta las seis de la mañana, vibramos. Todo iba escribiéndose. Hay personas que quieren impedir la literatura. La literatura es una manera elegante de decir lo que quema. De decir lo indecible. Pero no hay que perder de vista que es literatura. No se le puede pedir ser realidad. Además, en el fondo, eso es indiferente. Quien teme a la literatura teme a la vida. Teme a la ficción que transforma. La literatura son espejos que reflejan lo que a veces no podemos identificar. O estando a veces cegados no lo vislumbramos tan claramente. Literatura es sinónimo de caos, y caos es exactamente decir existencia. Pero no cualquier existencia. Es la existencia que sabe que todo puede escribirse. El silencio asesina a la literatura. Porque deja a un fenómeno en su grado primero, una planicie de aburrimiento. Yo quiero veladas como la de ayer, que te dejan volando en el aire. Que te muestran nuevas caras del caos. Aspectos que habíamos pasado por alto por falta de experiencia. No importa cuán duro te golpee la existencia por la espalda, siempre quedan rincones de asombro luminoso por explorar. Ese es el caos. La puta posibilidad de seguir escribiendo a pesar de todo. A pesar de las desilusiones que insisten en tocar la puerta cada vez que uno baja la guardia adornada de expectativas. El caos es mi mejor amigo y mi fidelidad a él es total. El caos es mi amante encendido. El caos es el fuego que va trazando una línea en una hoja vacía y en la realidad. Mi pacto con el caos es total. Su intensidad es el motor de cada impulso. La voluntad de nunca renunciar. Seguir en vida es una elección. El caos es el fuego que nos habita y moviliza cada paso. Un sentido para observar la realidad más atentamente y sumergirse en ella sin expectativas más que interrogar a la pluma para que diga lo que hay que decir. La pluma es el poder total. Es la fuerza del caos. Que crea las estructuras que sostienen el presente. Un planeta sin literatura es desolación pura, la esencia de lo yermo. Es vacío infértil. Extensiones inhóspitas. A todos quienes quieren detener la literatura les digo: el caos está a la vuelta de la esquina, sólo hace falta buscarlo. La existencia plana es la peor amenaza. Nunca habrá final. La inseguridad y la cobardía son malas compañeras. Me entrego al caos que es el fuego de la creatividad. El caos siempre ha sido mi mejor amante.
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