9 de abril de 2023

Caos III

Lo que amo de la vida es su plasticidad. Esa capacidad de convertirse en montaña rusa y luego en desierto. En remolino y luego en riachuelo montaña abajo suavemente con olor a bosque. En balcón asoleado y en tempestad inextricable. Las semanas intensas nos elevan por el aire, y luego descampado e intentar aterrizarlo todo. Lo que me gusta de la vida es su capacidad de volar por el aire. El sábado en la noche tiene algo que me fascina. El cénit de la montaña en silencio para observar a las tropas partir, para desenredar todo lo que quiso llegar hecho un nudo con la premura de lo impenetrable. Vivir sola tiene la magia de lo indescriptible, del altar donde se recuestan los eventos para diseccionarlos con cariño, asir lo inalcanzable, los eventos dentro de los eventos, las palabras dentro de las palabras, toda la gama de signos que se presentan como enigmas. Como conocer a desconocidos y mostrarles un cierto ritmo sin mayores explicaciones. Vivir la aventura e inventar la historia. El baile no tiene para mí parangón con otra actividad. Tal vez hacer música. Mi apellido tiene dentro de él la palabra baile y la palabra arte, es fantástico, ¿no?, lo descubrí cuando aprendí la lengua francesa. Haber nacido con ellos desde el primer momento. Bal y Art. Aparecer con el caos incorporado. Abrir los ojos y conocer tu destino. Cifrado en las letras que eligieron para designarte. El caos significa también repetición, como insistir en un cierto paso de baile o en un cierto acorde que expele una sonoridad especial. Los escritores somos obsesivos, en las palabras y en el amor. Nos encanta insistir en lo inconducente, en apariencia o en realidad. Una suerte de ensayo-error hasta el infinito. Amamos con una pasión absurda. Porque en realidad estamos diciendo, todas las posibilidades deben ser agotadas. Nunca hay que rendirse. El secreto está en la obstinación delirante. En crear un pacto con la hoja hasta que se pliegue a los deseos que tienen el sabor de un destino misterioso e implacable. Todo está en comprender el destino. Si se cruzó uno en tu camino puede ser una pesadilla porque el camino puede estirarse hasta donde se pierde visibilidad. Finalmente las grandes obras y las grandes relaciones se han materializado en base a una perseverancia irracional. La creencia sin ningún sustento de que lo imposible es una quimera. El encuentro con la página hasta que se desintegra. Mis destinos son dos, escribir y amar. Hasta las últimas consecuencias. Ese es el caos real. La convicción de un destino escrito a fuego. La existencia no se puede detener para la creación de la Gran Obra, tiene que estar inserta en la vida. Así como una persona inmigrante tiene que intentar insertarse en el lugar donde reside. La literatura y el amor terminan siendo condenas que bailan al compás. La lucha es con los demonios que surgen en cada paso. El sinfín de obstáculos que ríen cuando uno trata de concentrarse. Cuando uno quiere amar sin contratiempos. El caos es la noción de que eso no es posible. La hermosa noción de la complejidad que nos desarma. La certeza de que las máquinas nunca podrán reemplazar a la poesía. Y los amores mediocres jamás al sueño. El caos significa tener ganas de vivir, a pesar de todo. Nunca dejar de insistir. Nunca rendirse. 

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