26 de junio de 2021

El creador, el ágora y el destino

La vida me ha dado algo: amigas
Me ha dado volteretas en el aire y excursiones
Me ha dado revistas
Me ha dado exceso, sacrilegio, desahogos, juegos y purificaciones
Placeres, según Simone de Beauvoir
Lo que busco es llegar a cada rincón del orbe
Y extraer esa voz agazapada
Extraer lo que no fue
Lo que quiere llegar a ser
Lo que es
Lo que definitivamente es y no se ve
La vida me ha dado conversación
Me ha dado una inmensa conversación de una gigantesca ágora de creadoras
Veo pasar a los transeúntes
En un verano tranquilo
El devenir se transforma en contemplación y estrategia
En palabras de tanto significado
En frases de profundidad y gozo
Al final de cuentas: somos felices porque estamos en grupo
Somos felices porque contamos con un equipo poderoso
Somos migrantes y todos los lugares nos pertenecen
Somos de todos lados y tocamos todas las puertas
Conocemos la compañía y la soledad
Renacemos en cada encuentro
Dejamos algo de nosotras al entregarlo a la página
La lectura de cada texto nos transforma
Le entregamos nuestros prejuicios y salimos fortalecidas
La experiencia de la creación es una experiencia colectiva
Que nace desde la fuente interior de emociones donde todo se mezcla
Amamos a todas nuestras inspiraciones 
Y les pedimos que nos esperen cada vez a la salida del teatro
Y en el andén de la estación donde cada vez se acaba el viaje
Para emprender el siguiente. Una y otra vez sin descanso
Una y otra vez con deleite, desintegración y terrazas asoleadas
No hay descanso posible para el creador, el inmigrante, y su innumerable resistencia
Una creación llena de parches
Una creación donde, quizá, todo es posible
Una creación humilde y poderosa
Una creación que pueda habitar los días 
De quien quiera tomarla para combatir, renacer y volver
Una y otra vez
Con la determinación del creador y su destino.

3 de junio de 2021

We live in the gaps between the stories

Texto que escribí para la revista Simone


We live in the gaps between the stories

Mi fallecido abuelo materno gustaba de tocar a las niñas. Lo que hoy llamaríamos en buen castellano, un pedocriminal. Lamentablemente no era ni es el único: (1 de cada 5 niños y niñas es víctima de violencia sexual en Europa). Sus zarpazos no llegaron hasta mí, afortunadamente. Supe de su criminal inclinación a mis 34 años, mi abuela apenas supo, me llamó a Francia para decirme: quiero contarte algo, para que no digas después que nadie te dijo. Un gesto a todas luces difícil, lo que da cuenta de la nobleza transparente de su alma. (Por supuesto todos quienes necesitaron apoyo lo obtuvieron, de parte de todos los sorprendidos con la noticia). Yo adoraba a mi abuela, lástima que un día haya que irse. Ella partió un día 3 de agosto al amanecer, hace 5 años. Yo sostenía su mano tibia en un hospital en Viladecans, Barcelona. Luego de 4 días y noches sentada a su lado, mientras ella se despedía de esta tierra y de sus alegres días. Un poco antes de dejar de respirar me dijo que escuchaba un minueto, y luego me preguntó si yo era un ángel que venía a buscarla, atisbos mágicos hasta el final (imagino que la morfina agregó lo suyo). Qué impresionante mujer que era. Estar con ella era un placer exquisito, ese humor negro que todo lo rozaba, irónica, llegamos una vez a caernos al suelo de la risa, en un restaurant de tango en Buenos Aires, en que el anfitrión se puso a cantar y entremedio dar peroratas y saludar a la concurrencia, un espectáculo rarísimo, que nadie parecía encontrar divertido, sólo nosotras. Mi mamá nos rogaba que disimuláramos, pero el asunto era grotesco, demasiado hilarante como para pasarlo por alto. Nos escondimos debajo de la mesa, fue el último recurso. 

Mi abuela quería estudiar derecho, lo que no pudo hacer porque en su tiempo esas cosas no se hacían. Lástima. Digámoslo bien, se hacían, pero no para las mujeres, o no todas, o no siempre, o nunca. El asunto es que no pudo cumplir su sueño. Habría sido una abogada fantástica, no hay dudas, como todo lo que hacía, siempre con inteligencia y bondad. Yo quise estudiar derecho y esas cosas a esas alturas ya se hacían, o al menos yo sí pude hacerlo. Tampoco era algo que todas las mujeres que querían hacerlo podían, como tampoco pueden ahora. Entré a esa facultad de derecho porque quería luchar por la justicia (hubo años en que consideré algo ingenuo el impulso inicial, pero ya no). Quería específicamente defender los derechos humanos. Ya estando en la universidad se inscribió de manera fija en mi cabeza la idea de defender los derechos de los niños y niñas, entrar a UNICEF, hacer lo más posible por esta causa. Es fantástico como la motivación por las decisiones y caminos que tomamos tienen a veces su destino escrito y su fuerza secreta en situaciones que no conocemos a veces conscientemente. Pero ahí están. Se me ocurre ahora que las vibraciones de los lugares, las familias, las historias, están en nosotros, nos van moldeando aunque no podamos reconocerlo directamente. Somos los silencios de nuestros antepasados. Las acciones de nuestros entornos, aun escondidas. La percepción que como esponja curiosa absorbe, para bien y para mal, lo que se respira, lo que se intuye, percibe, lo incomprensible, la fuerza críptica y lo desaparecido, lo difuso, lo muerto, y la esencia de la vida y el amor definitivo. Todo eso nos llega en forma de intuición y destino.

En el espacio sagrado de la escritura, al igual que en la vida, se encuentran las historias, se iluminan entre ellas y adquieren sentido. Me doy cuenta ahora que el germen del feminismo estaba ya en mí, por mi madre y mi abuela, ambas siempre autónomas, trabajadoras, auténticas y libres, siempre luchando por sus compromisos con la verdad. Somos también las voces de nuestros antepasados. Lo que sí dijeron. Lo que dicen. En los espacios de intimidad está la fuerza, como las cinco integrantes de la familia March junto a la chimenea encendida en la casa de Mujercitas de Louisa May Alcott, como el calor humano del que habla Christine & The Queens, o como la frase del armario de El cuento de la criada de Margaret Atwood, la protagonista expresa: Me gusta reflexionar sobre este mensaje. Me gusta pensar que me comunico con ella, con esta mujer desconocida. Porque es desconocida; y, si es conocida, nunca me la mencionaron. Me gusta saber que su mensaje tabú ha logrado perdurar al menos para que lo viera otra persona y que, aunque escondido en la pared de mi armario, yo abrí la puerta y lo leí. A veces repito las palabras para mis adentros. Me proporcionan un pequeño gozo. Cuando imagino a la mujer que las escribió, pienso que tiene aproximadamente mi edad, quizá un poco más joven. La identifico con mi amiga, tal como era ella cuando iba a la universidad y ocupaba la habitación contigua a la mía: ocurrente, vivaz, atlética, montada en una bicicleta y con una mochila a la espalda, lista para salir de excusión. Pecosa, creo; irreverente e ingeniosa.

Estamos siempre entre historias, entre palabras, desde que comencé a conocer a mujeres feministas, más explícitamente feministas quiero decir, muchas de las cuales puedo hoy llamar amigas, vivo entre nuevas historias que me ilustran, me acompañan, me iluminan. Lo mejor del feminismo es que es un lugar para quedarse, para estar, para entender, un lugar para compartir. Vivimos en los espacios en blanco de los bordes. Nos da más libertad. Vivimos en los espacios entre las historias, como dijo Margaret Atwood. Quise un día luchar por la justicia, pero obtuve mucho más. Eso es la literatura que hace su parte. El activismo es, en definitiva, un espacio de amor, igual que la literatura. Y el feminismo se nutre de todo esto, y crea sus historias, entrelazadas. Una revista feminista es un conjunto de historias entrelazadas. De voces y de silencios. Quizá por romperse, o no. Un conjunto de márgenes, de espacios en los bordes, de historias entre los espacios. Probablemente buscaba algo, como todo el mundo, algo que se mostraba muy tímidamente en las organizaciones, y sí encontré de manera muy nítida en el activismo. Así como también lo encontré en la literatura. Ahí están las historias. Ahí me despedí de mi abuelo, ahí volví a encontrarme con mi abuela, ahí me encuentro con mi madre, con mis amigas, con las mujeres que me rodean, con los hombres que me rodean, que al final es lo mismo. Las historias las tenemos todos. Estamos compuestos por ellas. Evidentemente, he aprendido de mis padres, de mis hermanos, de todos quienes me rodean. Quien piense que el feminismo excluye a los hombres, puede saber lo siguiente: no es cierto. Mejor ver lo que hay: historias unidas entre los espacios para todos y todas. El feminismo no quiere excluir a nadie, faltaría más, quiere incluir. Quiere asimismo poner más atención simplemente en los distintos componentes que crean una cierta historia. Quiere acercarse más a los protagonistas. Quiere que todos y todas pueden ser protagonistas. Porque a veces, por combinaciones de circunstancias aleatorias, nos condenan a ser personajes secundarios de nuestras propias películas. A veces te relegan a ese rol. ¡Qué aburrido e injusto! Trabajaste tanto en tu papel. Apenas quedaste contratado para estar en un rincón en una mesa de extra. Entonces el feminismo toma todas esas voces y esos silencios que determinaron tu genealogía y los convierte en creatividad al identificarlos. La noción de privilegio es muy importante a tener en cuenta, y también la noción de responsabilidad. Reconocerlas, actuar, decir, reparar, solidarizar. Tuve suerte, no me tocaron cuando era niña –en un sentido sin afecto-, pero 1 de cada 5 niños y niñas, son muchos de los niños que cruzamos por la calle cada día. También somos eso, también nos tocaron, porque estamos compuestos de nuestras propias historias, pero que están construidas codo a codo con las de los demás. En los espacios sagrados de intimidad, también tenemos que dar cuenta. Dejar de lado a veces las historias, y ver la no-ficción, que viene a buscarnos, como el ángel que tal vez nos espera para llevarnos en el momento de la muerte. El feminismo es la ficción, y la no-ficción, esperándote en el escritorio, cuando cierras la puerta, esquivando la conciencia de tu propia extinción que se avecina. Como dijo Simone de Beauvoir, el escándalo de su futuro aniquilamiento. A la memoria de mis abuelos, hablo, los cuatro ya instalados en el oriente eterno, no los voy a perdonar a todos, agradeceré a algunos –a tres-, pero sobre todo, no olvido de dónde vengo, ni a dónde voy, y quizá se pueda cambiar (los espacios en) la historia.   



* Andrea Balart-Perrier es escritora y abogada de derechos humanos. Activista feminista, cofundadora, codirectora y editora de Simone // Revista / Revue / Journal, y traductora (fr-eng-esp). Nació en Santiago de Chile y vive en Lyon, Francia.

27 de mayo de 2021

Feminismo: 1 año de activismo y amistad

Hace exactamente 1 año denuncié a Nicolás Espejo Yaksic.
Ya no me acuerdo quien era Nicolás Espejo Yaksic. Un dinosaurio (uno pequeño).
Quiero compartir aquí el texto que escribí para la revista Simone.
Pero lo que me interesa, sobre todo, es AGRADECER a todas las mujeres feministas que he conocido este último año, que han hecho mi vida MUCHO más feliz.
El feminismo es un lugar para quedarse. Es una fiesta. Es un tributo a la vida (verdadera).

Agradecer especialmente a todo el equipo de la revista Simone, Piedad Esguep Nogués, Amanda Ahumada, Lucile Joullié Lucenet, Carolina Larrain Pulido y Anaïs Rey-cadilhac, y a todas las increíbles mujeres del colectivo feminista Parchadxs de Lyon ig @parchadxs y del colectivo feminista F-union ig @f_union_ formado luego de la denuncia.

Agradecer, asimismo, a todas las poderosas mujeres que han escrito y están escribiendo para la revista Simone. Simone // Revista / Revue / Journal busca ser un proyecto comprometido y colectivo, y esto sólo ha sido posible gracias a ellas. Ha sido un inmenso honor publicar textos de tan singular calidad, adelantándonos a anunciar los desafíos que depara el presente. Lograr cambios sólo será posible si damos lo mejor de nosotras y nos mantenemos unidas en este esfuerzo. Gracias a la calidad de los textos y al consiguiente riesgo de salir de una para expresar algo con una convicción que se evidencia, la revista cuenta ya, en un poco más de un mes y medio, con un inmenso número de lectoras y lectores, de más de 50 países distintos de todos los continentes, lo que ha sido posible, además, gracias a su carácter trilingüe. Simone aspira a ser una revista imprescindible en el ámbito feminista. Sólo diciendo podremos crear movimiento. La instalación de los tiempos feministas es frágil, y siempre, siempre, hay que seguir, porque estamos sembrando en tierra fértil, pero los triunfos, como todo en el ámbito de las relaciones entre los seres humanos, son inciertos. Simone RRJ está compuesta por muchas voces, y no dará pie atrás. Al igual que Simone de Beauvoir, quiere existir en los demás comunicándoles, de la manera más directa, el gusto por la vida (verdadera). 

Una vez más, gracias a todas las activistas y autoras que han iluminado este año. El feminismo es un lugar para quedarse. Y lo que he encontrado son amigas.

Variaciones para denunciar con éxito a los abusadores

En español a continuación y aquí: 
Pour le lire en français :
For english here: 

1. En música una variación es cada una de las imitaciones melódicas de un mismo tema. Más general, la variación es una técnica formal donde el contenido de la composición es repetido en una forma alterada. Los cambios pueden involucrar melodía, ritmo, armonía, contrapunto, timbre, orquestación o cualquiera de esas combinaciones. 

2. Sin gran música, tuve la suerte (creo) de haber trabajado en UNICEF, y tuve la mala suerte (estoy segura) de haber tenido como jefe a Nicolás Espejo Yaksic, desde el año 2009 a 2013, desde poco después de cumplir mis armónicos 28 años, hasta varios meses después de cumplir mis rítmicos 32 (años). 

3. Hace un año (mayo-junio de 2020), en medio de una gran orquesta, denuncié en la oficina de UNICEF Nueva York a Nicolás Espejo Yaksic por acoso sexual y abuso de autoridad, en medio de mis compuestos 39 años (más de 10 años después de algunos de los hechos que relato en mi denuncia). 

4. Antes de esto, al poner en conocimiento acerca de los hechos a una Fundación que trabaja por un mundo sin abuso, tuve conocimiento de otra denuncia anterior a la mía, contra Nicolás Espejo Yaksic, y luego de mi denuncia (y gracias a ella), tuve la oportunidad de conversar con otras personas y enterarme de otras situaciones, y sobre todo, de cómo la persona que menciono hace sentir a la gente (mal). Algunas veces muy mal. Otras muy, muy mal. Y así. El ritmo y la intensidad aumentan, como las variaciones Goldberg de Bach. 

5. El tema, el mismo: un abusador. La melodía, ritmo, armonía, contrapunto, timbre, orquestación, con algunos cambios. En definitiva: variaciones de un abuso. Las variaciones de un abusador. ¡Quizá mi denuncia evitó nuevas variaciones! (aunque haya llegado tarde para otras).

6. Hace un par de semanas, N(arciso) Espejo Yaksic anota en su twitter una cita de Maya Angelou que reza lo siguiente: “Las personas olvidarán lo que dijiste, también lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir” (¿descubrió las emociones?). A mí me hizo sentir mal (si sólo fuese a mí y no hubiese variaciones). Hace mucho rato que ya no pienso en el sujeto en cuestión. Lo que sí pienso, es que Naciones Unidas no está haciendo su trabajo (como tampoco le puso freno a N(arciso) Espejo mientras yo trabajaba en la institución).

7. Como dijo Claudia Ahumada y Malayah Harper en Devex: “En materia de acoso sexual en el lugar de trabajo, la ONU investiga y se informa a sí misma. Al ser parte y juez del proceso, al establecer tanto las reglas como su aplicación, y al no tener la experiencia para apoyar a los sobrevivientes durante todo el proceso, el sistema de justicia interno de la ONU difícilmente puede llamarse justicia.”

8. También dijeron: “La ONU es el guardián y quien define el standard normativo de los derechos humanos de mujeres y niñas. Sin embargo, desde el cansado lema de “tolerancia cero” hasta las garantías de “enfoques centrados en las(os) sobrevivientes”, la ONU seguirá sin cumplir con su propia retórica hasta que la comunidad internacional no la haga responsable públicamente y sin vacilaciones.”

9. Veo el día de ayer, que N(arciso) Espejo Yaksic exhibe nuevamente en su descripción de twitter una bandera de Naciones Unidas. Hay distintas variaciones. Naciones Unidas está al tanto y lo aprueba. Naciones Unidas no está al tanto y no lo aprueba. N(arciso) Espejo Yaksic miente y no tiene relación alguna con Naciones Unidas y Naciones Unidas no lo sabe, pero apenas se entere va a tomar cartas en el asunto, porque el autor de los abusos (abusador), está con grandes deseos de seguir creando nuevas variaciones.

10. N(arciso) Espejo Yaksic y todos sus amigos, seguirán publicando citas de Maya Angelou, exhibiendo banderas y creando nuevas variaciones hasta que la comunidad internacional no los haga responsables públicamente y sin vacilaciones (igual que a Naciones Unidas y a todas las instituciones). 

11. Como dijo Audre Lorde ¡quedan tantos silencios por romper! Y tantas instituciones y personas por hacer responsables. ¡Investiguen e informen, bastardos! Hagan justicia. Hagan su trabajo. ¡Tribunales, juzguen! Detengan la descomposición y las variaciones.

12. Como constató Simone de Beauvoir, la existencia humana es un juego ambiguo entre la trascendencia y la inmanencia, pero los hombres han tenido el privilegio de expresar la trascendencia a través de proyectos, mientras que las mujeres se han visto obligadas a la vida repetitiva y poco creativa de la inmanencia.

13. Con el tiempo me doy cuenta de que trabajar en UNICEF (con N(arciso) Espejo de jefe, además), no sólo fue opresivo, sino, sobre todo, muy aburrido. Hay una apariencia de movimiento y transcendencia, que oculta un desierto de aburrimiento e inmanencia. Al final, la amistad, la solidaridad, la complicidad en el trabajo, la cooperación, son mucho más creativas y desafiantes que la dominación, la jerarquía, la discriminación y el abuso. 

14. En definitiva, el feminismo atrae, porque vuelve la existencia mucho más entretenida e interesante. Y ojo, para todes. Aunque los aburridos no puedan pesquisarlo, por lo mismo. El patriarcado no sólo es opresivo, sino que es también infértil, creativamente hablando. Porque la creatividad reside únicamente en la libertad (de todas las partes). 

15. Como dijo Simone de Beauvoir, quizá un día la posteridad se pregunte con el mismo estupor [que con la esclavitud] cómo las democracias burguesas o populares han mantenido sin escrúpulos una radical desigualdad entre ambos sexos. Aunque vea claramente las razones, yo misma me asombro hoy. En resumen, antes pensaba que la lucha de clases debía prevalecer por encima de la lucha de sexos. Ahora creo que hay que acometer las dos a la vez […]: es necesario intercomplementarlas. Sí, el sistema aplasta a hombres y mujeres, e incita a estos a oprimir a aquellas: pero cada hombre se lo apropia y lo encarna; conservará sus perjuicios y sus pretensiones aunque el sistema cambie. 

16. La revista Simone, por ejemplo, justamente feminista, literaria y activista, no es apariencia, es movimiento y trascendencia, porque interrumpe los efectos de la dominación mediante la creatividad libre, mediante la expresión con sinceridad, donde hay un componente de riesgo, sin intermediarios. Al igual que Simone de Beauvoir, quiere existir en los demás comunicándoles, de la manera más directa, el gusto por la vida (verdadera): casi lo ha logrado. Quizá se granjee sólidos enemigos, pero también ha encontrado entre sus lectores (sobre todo) muchos amigues. No ha deseado otra cosa. 

17. Quizá ellos no se han enterado, pero: ESTOS SON LOS TIEMPOS FEMINISTAS. No van a poder olvidar cómo nos han hecho sentir. Y por otro lado vamos a seguir determinadas en hacer la existencia mucho más entretenida e interesante (para todes). NO HAY DESCANSO. Doy fe, luego de un año, no hay por qué tener miedo (sólo hay apoyo transversal y unánime), públicamente y sin vacilaciones: ¡denuncia! Y por otro lado, doy fe, la existencia en los tiempos feministas, es mucho más entretenida, desafiante e interesante. Abajo el patriarcado: AHORA.

[1] Si te interesa leer la denuncia puedes ir al siguiente enlace:
O leerla, junto a otros documentos y textos relacionados, en el siguiente enlace:

* Andrea Balart-Perrier es escritora y abogada de derechos humanos. Activista feminista, cofundadora, codirectora y editora de Simone // Revista / Revue / Journal, y traductora (fr-eng-esp). Nació en Santiago de Chile y vive en Lyon, Francia.

25 de mayo de 2021

Éternité

I
Las terrazas se abren
La conversación entra
El paraíso-intercambio
Re-encontrarse
Recuérdame la última línea para retomar
Desde ella ese hilo
Esa disposición que se abre

II
A veces la disposición no se abre
Sin embargo hubo el impulso
¿Hay esa tal libertad?
Veinte años: nada (no es nada)
Cuarenta años: nada
Esperar, esperar
Trabajar, trabajar

III
Fantasmas, fantasmas
Nadie los invitó
Y el tiempo que no deja de pasar
¿Y los momentos de eternidad cuándo?
¿Y tomar los aviones cuándo?
No parar de escribir
¿Y esa tal libertad existía?

IV
¿Y en qué consiste todo esto?
He pedido una tregua al tiempo
Le expliqué que la rutina me acribilla
Los prejuicios, las hipocresías, las consignas huecas
Como Simone de Beauvoir: Quise escapar a esta opresión, me prometí denunciarla
Para defenderme contra ella me apoyé desde muy temprano en la conciencia que tenía 
De mi presencia en el mundo, el misterio de su aparición
Su soberanía a la vez evidente y discutida, el escándalo de su futuro aniquilamiento.

V
¿Y el cuerpo?
¿Y el corazón que se bate?
¿Y la alegría de la seducción y sus laberintos?
¿Y las distancias?
He querido rellenar mi tiempo de bienaventuranza
De largas caminatas guardando no perder el equilibrio
¿Y al final en qué consistía la libertad?

VI
¿Todos los lugares están abiertos?
Por qué debo rellenar formularios
Ir a entrevistas
Contestar qué hago en mi tiempo libre
Contestar cuándo empezó todo esto y de qué manera
Decir por qué quiero estar aquí
Asegurar que todo están en orden y que mi asimilación es total

VII
¿Hasta dónde podemos decir?
¿Hasta dónde nos sentimos libres para decir?
Ilustremos las consecuencias
En los estantes o a través de las ventanas
Dónde depositamos las palabras
¿Activan la libertad de los demás?
¿Nos encontramos en las palabras? ¿Hasta dónde llegan?

VIII
He querido crear
He querido desafiar a la creatividad
Todo lo he tenido
No he tenido nada, o todo y todo lo he perdido o nada
Al final de cuentas: lo importante sigue aquí
Todo se transforma

IX
El viento lo he conocido
Tiene forma de palabras y tactos
Tiene la figura de los afectos
Creo haberlo dado todo
La pluma no ha tenido descanso
Y no he amado a medias
He abandonado al desasosiego

X
¿Está la vida en cada conversación?
En cada encuentro
¿Y qué queda?
¿La libertad de habernos expresado?
La libertad de sentir
Yo he querido decir y sentir
Yo espero y espero: nunca en vano
Los momentos de eternidad no han cesado de hablarme al oído
Por ellos continúo.


8 de mayo de 2021

Variaciones para denunciar con éxito a los abusadores

[Texto que escribí para la revista Simone]

1. En música una variación es cada una de las imitaciones melódicas de un mismo tema. Más general, la variación es una técnica formal donde el contenido de la composición es repetido en una forma alterada. Los cambios pueden involucrar melodía, ritmo, armonía, contrapunto, timbre, orquestación o cualquiera de esas combinaciones. 

2. Sin gran música, tuve la suerte (creo) de haber trabajado en UNICEF, y tuve la mala suerte (estoy segura) de haber tenido como jefe a Nicolás Espejo Yaksic, desde el año 2009 a 2013, desde poco después de cumplir mis armónicos 28 años, hasta varios meses después de cumplir mis rítmicos 32 (años). 

3. Hace un año (mayo-junio de 2020), en medio de una gran orquesta, denuncié en la oficina de UNICEF Nueva York a Nicolás Espejo Yaksic por acoso sexual y abuso de autoridad, en medio de mis compuestos 39 años (más de 10 años después de algunos de los hechos que relato en mi denuncia).  

4. Antes de esto, al poner en conocimiento acerca de los hechos a una Fundación que trabaja por un mundo sin abuso, tuve conocimiento de otra denuncia anterior a la mía, contra Nicolás Espejo Yaksic, y luego de mi denuncia (y gracias a ella), tuve la oportunidad de conversar con otras personas y enterarme de otras situaciones, y sobre todo, de cómo la persona que menciono hace sentir a la gente (mal). Algunas veces muy mal. Otras muy, muy mal. Y así. El ritmo y la intensidad aumentan, como las variaciones Goldberg de Bach. 

5. El tema, el mismo: un abusador. La melodía, ritmo, armonía, contrapunto, timbre, orquestación, con algunos cambios. En definitiva: variaciones de un abuso. Las variaciones de un abusador. ¡Quizá mi denuncia evitó nuevas variaciones! (aunque haya llegado tarde para otras).

6. Hace un par de semanas, N(arciso) Espejo Yaksic anota en su twitter una cita de Maya Angelou que reza lo siguiente: “Las personas olvidarán lo que dijiste, también lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir” (¿descubrió las emociones?). A mí me hizo sentir mal (si sólo fuese a mí y no hubiese variaciones). Hace mucho rato que ya no pienso en el sujeto en cuestión. Lo que sí pienso, es que Naciones Unidas no está haciendo su trabajo (como tampoco le puso freno a N(arciso) Espejo mientras yo trabajaba en la institución).

7. Como dijo Claudia Ahumada y Malayah Harper en Devex: “En materia de acoso sexual en el lugar de trabajo, la ONU investiga y se informa a sí misma. Al ser parte y juez del proceso, al establecer tanto las reglas como su aplicación, y al no tener la experiencia para apoyar a los sobrevivientes durante todo el proceso, el sistema de justicia interno de la ONU difícilmente puede llamarse justicia.”

8. También dijeron: “La ONU es el guardián y quien define el standard normativo de los derechos humanos de mujeres y niñas. Sin embargo, desde el cansado lema de “tolerancia cero” hasta las garantías de “enfoques centrados en las(os) sobrevivientes”, la ONU seguirá sin cumplir con su propia retórica hasta que la comunidad internacional no la haga responsable públicamente y sin vacilaciones.”

9. Veo el día de ayer, que N(arciso) Espejo Yaksic exhibe nuevamente en su descripción de twitter una bandera de Naciones Unidas. Hay distintas variaciones. Naciones Unidas está al tanto y lo aprueba. Naciones Unidas no está al tanto y no lo aprueba. N(arciso) Espejo Yaksic miente y no tiene relación alguna con Naciones Unidas y Naciones Unidas no lo sabe, pero apenas se entere va a tomar cartas en el asunto, porque el autor de los abusos (abusador), está con grandes deseos de seguir creando nuevas variaciones.

10. N(arciso) Espejo Yaksic y todos sus amigos, seguirán publicando citas de Maya Angelou, exhibiendo banderas y creando nuevas variaciones hasta que la comunidad internacional no los haga responsables públicamente y sin vacilaciones (igual que a Naciones Unidas y a todas las instituciones). 

11. Como dijo Audre Lorde ¡quedan tantos silencios por romper! Y tantas instituciones y personas por hacer responsables. ¡Investiguen e informen, bastados! Hagan justicia. Hagan su trabajo. ¡Tribunales, juzguen! Detengan la descomposición y las variaciones.

12. Como constató Simone de Beauvoir, la existencia humana es un juego ambiguo entre la trascendencia y la inmanencia, pero los hombres han tenido el privilegio de expresar la trascendencia a través de proyectos, mientras que las mujeres se han visto obligadas a la vida repetitiva y poco creativa de la inmanencia.

13. Con el tiempo me doy cuenta de que trabajar en UNICEF (con N(arciso) Espejo de jefe, además), no sólo fue opresivo, sino, sobre todo, muy aburrido. Hay una apariencia de movimiento y transcendencia, que oculta un desierto de aburrimiento e inmanencia. Al final, la amistad, la solidaridad, la complicidad en el trabajo, la cooperación, son mucho más creativas y desafiantes que la dominación, la jerarquía, la discriminación y el abuso. 

14. En definitiva, el feminismo atrae, porque vuelve la existencia mucho más entretenida e interesante. Y ojo, para todes. Aunque los aburridos no puedan pesquisarlo, por lo mismo. El patriarcado no sólo es opresivo, sino que es también infértil, creativamente hablando. Porque la creatividad reside únicamente en la libertad (de todas las partes). 

15. Como dijo Simone de Beauvoir, quizá un día la posteridad se pregunte con el mismo estupor [que con la esclavitud] cómo las democracias burguesas o populares han mantenido sin escrúpulos una radical desigualdad entre ambos sexos. Aunque vea claramente las razones, yo misma me asombro hoy. En resumen, antes pensaba que la lucha de clases debía prevalecer por encima de la lucha de sexos. Ahora creo que hay que acometer las dos a la vez […]: es necesario intercomplementarlas. Sí, el sistema aplasta a hombres y mujeres, e incita a estos a oprimir a aquellas: pero cada hombre se lo apropia y lo encarna; conservará sus perjuicios y sus pretensiones aunque el sistema cambie. 

16. La revista Simone, por ejemplo, justamente feminista, literaria y activista, no es apariencia, es movimiento y trascendencia, porque interrumpe los efectos de la dominación mediante la creatividad libre, mediante la expresión con sinceridad, donde hay un componente de riesgo, sin intermediarios. Al igual que Simone de Beauvoir, quiere existir en los demás comunicándoles, de la manera más directa, el gusto por la vida (verdadera): casi lo ha logrado. Quizá se granjee sólidos enemigos, pero también ha encontrado entre sus lectores (sobre todo) muchos amigues. No ha deseado otra cosa. 

17. Quizá ellos no se han enterado, pero: ESTOS SON LOS TIEMPOS FEMINISTAS. No van a poder olvidar cómo nos han hecho sentir. Y por otro lado vamos a seguir determinadas en hacer la existencia mucho más entretenida e interesante (para todes). NO HAY DESCANSO. Doy fe, luego de un año, no hay por qué tener miedo (sólo hay apoyo transversal y unánime), públicamente y sin vacilaciones: ¡denuncia! Y por otro lado, doy fe, la existencia en los tiempos feministas, es mucho más entretenida, desafiante e interesante. Abajo el patriarcado: AHORA.


[ 1 ] Si te interesa leer la denuncia puedes ir al siguiente enlace:
O leerla, junto a otros documento y textos relacionados, en el siguiente enlace:


* Andrea Balart-Perrier es escritora y abogada de derechos humanos. Activista feminista, cofundadora, codirectora y editora de Simone // Revista / Revue / Journal, y traductora (fr-eng-esp). Nació en Santiago de Chile y vive en Lyon, Francia.



« Variations pour dénoncer avec succès les agresseurs »
Pour la version en FRANÇAIS, vous pouvez cliquer sur le lien suivant :


“Variations for successfully reporting abusers”
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13 de abril de 2021

Tres notas

En esta mañana dulce y soleada en que pensé haberlo perdido todo y sólo perdí el vértigo, todo sea quizá posible, como la sensación al escuchar la canción Tres notas para decir te quiero, de Pedro Aznar y Vicente amigo, con esa guitarra que eleva. 

El devenir tiene la extraña capacidad de zamarrearte botándote a la sombra, para luego perdonarte la vida, cuando la avalancha estaba asumida y todo estaba dispuesto. Esa capacidad de mantenerse en pie cuando el viento sopla huracanado debe ser algo deseable. Y las tres notas insistiendo, esas tres notas para decir te quiero, en todas sus formas, buscando entrar, entrar, y dar ese mensaje, el mensaje esperado que sabe abrir camino entre los matorrales para alcanzar el río y su corriente caudalosa, pero abierta a recibirte, una fuerza serena que vibra. Cuando la fuerza parecía disuelta, reaparecer entre lo que siempre queda de ese fuego de vida, de esas ganas de seguir y hacer algo que valga la pena de todo esto. Tomando las tres notas y perseverando y perseverando, apremiando, hacerlas aparecer, subrayar una y otra vez la sonoridad que tienen y todo lo que se crea cuando se encuentran. Porque tres notas es un gran universo, que todo puede abarcarlo, y los grandes universos se conservan, para hacerlos florecer, hasta la explosión de la última estrella. 

Como una apacible mañana de abril, que vestida de emoción y entusiasmo, una y otra vez, te perdona la vida. Esas tres notas que son todo lo que tienes, lo que te queda, y lo que te hace vivir. Una invitación al viaje y a la trascendencia. Tres notas para decir que el universo no cesa de expandirse. 
 


11 de abril de 2021

Mamá

[He incluido al relato inicial de mi madre, en sus cumpleaños, otros datos históricos relevantes y biográficos que había omitido, por lo que vuelvo a publicarlo aquí. Lo que me da la oportunidad de subir otra foto, que muestra claramente cómo es mi madre en los paseos, en vez de estar mirando donde se indica (el paisaje señalado por el cartel donde está dibujada una cámara), está con sus binoculares viendo los pájaros que vuelan por el cielo, encantada con los nuevos ejemplares de cada especie que aparecen (¡o quizá una nueva especie!). Bien sabe ella que para encontrarlas, no hay que siempre mirar hacia donde te sugieren. Porque como bien dijo Nicanor Parra: mejor es tal vez que vuelva a ese valle, a esa roca que me sirvió de hogar, y empiece a grabar de nuevo, de atrás para adelante grabar, el mundo al revés, pero no: la vida no tiene sentido.]

Mi mamá nació un 11 de abril de 1957 en Santiago de Chile, en medio de una pandemia mundial de gripe, iniciada en China, la cual llegó en barco adonde ella vivía cuando cumplía sus tres meses. La citada epidemia acabó con la vida de muchos recién nacidos, pero no con la de ella, afortunadamente. Chile fue uno de los países con mayor tasa de mortalidad dentro de Latinoamérica y el mundo, con 9,8 fallecidos por cada 10.000 habitantes. 

Hoy, 11 de abril de 2021, cumple sesentaicuatro años, en medio de una pandemia mundial de coronavirus, iniciada en China, la cual llegó en avión adonde ella vivía trece meses antes de su celebración de cumpleaños sesentaicuatro. La citada pandemia no da tregua, por lo que la celebración de sus sesentaicuatro años será remota, pero no por eso menos importante, y estará llena de amor, como ella se lo merece. 

El día que nació había estado de sitio, por las protestas sociales que se habían llevado a cabo la semana anterior, crisis detonada por el alza de la tarifa del transporte público. Mi abuela tuvo que ir al hospital a parir con un permiso por el régimen de excepción que habían instalado, luego de inmensas manifestaciones. Hoy celebra sus sesentaicuatro años, diecisiete meses después de que comenzaran las protestas sociales, crisis detonada por el alza de la tarifa del transporte público. A continuación, inmensas manifestaciones y estado de excepción. Pero dejemos por un momento de lado el carácter confinado y excepcional de esta celebración (hubo otras de sus fiestas de cumpleaños en toque de queda, por supuesto), y volvamos a mi madre, la protagonista y personaje esencial del día de hoy. 

Una mujer extremadamente inteligente, sabia y bondadosa, un apoyo incondicional para mí y sus cercanos, sobre todo para su Pancho (mi papá), compañero hace cuarentaicinco años, y sus dos adoradas nietas, Agustina y Margarita. Además, es terapeuta en salud natural integrativa, diplomada de la Escuela de FisioEnergética de Viena, Austria, kinesióloga y MBA en recursos humanos por la Universidad de Chile, instructora de meditación y mindfulness, profesora de fitoterapia y ornitóloga. 

Tiene una consulta donde atiende pacientes como terapeuta en medicinas complementarias e integrativas, usando la naturopatía, curación con símbolos, evaluación y balance energético integral, fitoterapia, ejercicios y meditación para reducir el stress, y terapia floral. Todos sus pacientes se mejoran, hasta el momento. Dirige talleres teórico-prácticos de manejo del estrés, meditación, fitoterapia, conciencia corporal y chakras, y efectúa clases de introducción a las medicinas complementarias e integrativas, de plantas medicinales, y de integración mente-cuerpo, manejo del stress y de “los pilares de la salud”. Por supuesto, yo la admiro muchísimo, y es mi terapeuta preferida, le pregunto literalmente todo. Nadie tiene más respuestas que ella para una variedad de asuntos, relaciones humanas, salud, y otros. Y además tiene una paciencia infinita para escucharme siempre por horas todos los análisis del presente, pasado, y futuro, en eternas conversaciones maravillosas que compartimos y me hacen muy feliz.

En la foto, realizando su actividad preferida, observar aves, como ella la llama, e ir anotando en su lista interminable de pájaros por ver, un check cuando un ejemplar de cada especie es avistado. Junto con su otra actividad predilecta, trabajar en su impresionante colección de plantas suculentas, la más bonita de Isla Negra. Sus libros preferidos son los de Sándor Márai, sus películas las de Ingmar Bergman, y música, la de Cat Stevens. Cuando era pequeña me regaló, entre muchos otros, un libro sobre las aventuras de Pippi Långstrump de Astrid Lindgren, literatura que conoció en Suecia, donde se fue a vivir un año cuando tenía diecisiete. Luego se iba a ir a estudiar medicina a Austria, en 1976, a los diecinueve, pero se enamoró de mi papá y modificaron el proyecto. En 1980, llegué yo. En 1983 mi hermano Francisco, y en 1989, Felipe, el favorito de todos. 

Te lo debo todo, mamá, FELIZ CUMPLEAÑOS.


29 de marzo de 2021

Situation : la mère

[Texto que escribí para Simone]

Lo peor creo, de ser mujer, es tener útero. Así es como lo he vivido yo. No estoy hablando de sangrar todos los meses. Uno termina, por supuesto, por acostumbrarse. Inventaron maneras de lidiar con eso de forma bastante simple. Lo que todavía no se ha inventado es la posibilidad de tener útero y no ser bombardeada la mitad de tu vida con la posibilidad de rellenarlo. Si ese destino te acomoda, fantástico, vas con la corriente del río, nadie intenta detenerte. Si tu destino, por el contrario, es crear libros, es tan molesto como una pantalla con publicidad: ruido. 


En vez de concentrarte en lo que quieres decir, tienes que atender a los escaparates porque el ruido te sobresalta y te interrumpe. En cambio los libros que proyectas suscitan menos interés, y ese programa parece que no lo miran. Todavía no entiendo por qué. ¿El hecho de tener ese órgano en tu cuerpo, acaso, implica que tu cerebro es menos relevante? ¿Significa que sí o sí tienes que utilizarlo para poblar al planeta sobrepoblado? También tengo piernas, pero no me entrené para ir a las olimpíadas. Y sin embargo nadie me ha preguntado por qué no lo hice.

Tuve un día la ocurrencia de casarme. La fiesta fue maravillosa. Lo mismo la luna de miel. A continuación, sucedió un fenómeno extraño: perdí sustancia y todo se volvió transparente, salvo un hecho innegable: tenía un útero dentro de mi cuerpo. Mi marido comenzó a dirigirse directamente hacia él, y mi cara perdió forma. No había manera de zafar de aquel hecho incontestable: si tienes un útero, sirve para algo y esa realidad no se puede evadir. El ruido es tan fuerte, ensordecedor incluso después de comprometerte con alguien, que acaba por adherirse a ti. 

Sucede lo peor que puede acontecer: por un instante te preguntas si ese escenario sería algo deseable. Pero las respuestas ya las tienes. Siempre las has tenido. Lo que te interesa está en tu cerebro, y sigue ahí. Cubres tus oídos para no oír las pantallas encendidas, le haces ver a tu marido que la temática te queda grande y lo que hay en ti son libros, y nunca te has planteado la posibilidad de hacer alguna otra cosa que no sea eso. El ruido crece y crece, no hay cómo escapar. Años después agradeces que tu cuerpo haya estado alineado con tu cerebro lleno de libros y se haya negado a engendrar cualquier otra cosa. El alivio es sideral. Le muestras a tu marido todos esos libros que él intentó dejar tras la puerta, los tomas y te vas. No había manera de ocultarlos. El destino de una escritora es incluso más fuerte que el ruido. Es de vida o muerte. O te vas o morirás, crees. ¡Además morir sin libros! no hay destino más trágico que los libros por escribirse que se esfuman. 

Muy lejos ya, de todo eso, llega un nuevo momento también muy incómodo: el ruido se dispara cuando tu edad implica que tu órgano puede volverse ineficaz para su función. Y eso, combinado con que estás apasionadamente enamorada de tu nuevo marido, hace que vuelva a suceder el peor escenario: te preguntas si esas decisiones que esculpiste en la piedra tienen todavía esa calidad de inmóviles. El clamor tiene que ser muy fuerte para considerar que una piedra pueda volverse flexible. Así de invasivo es el patriarcado. Te entra por todos los poros, y lo único que quieres es escribir tranquila en tu cuarto propio. Y viajar, ir a conciertos, al cine, a tomar café, con tu marido, con amigas, o sola.

Ante la inminencia de la supuesta fatalidad de que el órgano indeseado pierda su productividad, consideras algo insólito: ¡guardar unas pequeñas muestras que custodiadas bajo cero podrían aún un día crear un hijo que en realidad no quieres! Primero te envían a investigar si los canales que conducen esas pequeñas muestras de tu cuerpo hasta el útero están abiertos o cerrados. Un examen en el que te inyectan un extraño líquido con una pistola por la vagina y en una pantalla se ve si la sustancia tiene a bien avanzar o no: pocas veces has sentido un dolor así. Tanto así que cuando horas después estás en tu casa y la anestesia decide acabarse, te baja la presión a cero, todo se detiene y terminas internada en urgencia. El mensaje está claro: tu cuerpo no quiere ni puede cumplir ese destino impuesto. 

Pero aún hay más. Como si no fuera suficiente, porque no vaya a ser que después quieras, algo que nunca has querido, accedes al extrañísimo procedimiento, llenar tu cuerpo de hormonas para luego dejar detenidas en un armario de hielo esas muestras de tu cuerpo esperando nada. Al segundo día de tan singular procedimiento, despiertas deforme, convertida en un gigante egoísta cíclope que no puede levantarse de la cama. Tienes un ataque de nervios y dado lo evidente, decides, por fin, por fin: dejar de lado de una buena vez y para siempre todo el ruido que te han infligido y te infligiste por equivocación y dedicarte a rellenar en cambio, sin culpas y sin dolor, lo único que siempre has querido rellenar: páginas. 

No hay mayor alegría para la escritora que aquel momento en que el ruido se apaga. Y cierras la puerta. Te preparas un té. Y todas las ideas brotan. Como helechos desesperados, invadiéndolo todo. Y las orquestas silenciosas urden estrategias en tu alma. Maniobras subversivas compuestas de peces que nadan en el agua. El ruido se transforma en música. Y esa melodía a continuación se convierte en palabras, en ritmos sincopados y complicadas partituras para modificar el viento y la corriente. 

De algo estoy segura, no me he rendido ni me he resignado, afortunadamente, a la propuesta ajena: Mi destino es la literatura y es incompatible con cualquier otro.  Como dijo Simone de Beauvoir: ningún fantasma afectivo me incitaba a la maternidad. No me parecía compatible con el camino en el cual me internaba: sabía que para ser escritora tenía necesidad de mucho tiempo y de una gran libertad. No me molestaba jugar a la dificultad; pero no se trataba de un juego: el valor, el sentido mismo de mi vida, se encontraba sobre el tapete. Para arriesgarme a comprometerlos hubiera sido necesario que un niño representara para mí una realización tan esencial como una obra: no era el caso. […] Por la literatura, pensaba, se justifica al mundo creándolo de nuevo en la pureza de lo imaginario y al mismo tiempo uno salva su propia existencia; parir es aumentar en vano el número de seres que están sobre esta tierra sin justificación. […] Mi vocación no soportaba trabas y me retenía ante cualquier proyecto que le fuera extraño. Así mi empresa me imponía una actitud que ninguno de mis impulsos contrariaba y sobre la cual nunca sentí la tentación de volver atrás. No he tenido la impresión de rechazar la maternidad; no era mi destino; al quedar sin hijos, cumplía mi condición natural. 

No pienso seguido en esto, pero cuando lo recuerdo, agradezco sinceramente que nunca se materializó la delirante idea de coartar a la literatura, con otros menesteres. Agradezco a cada uno de mis óvulos que no quiso encontrarse con ningún espermatozoide y dar rienda suelta a una condición que no era la mía. A cada pequeña píldora que se interpuso en el camino de ese encuentro, por años. Cada momento de recordar este pequeño gesto que no sucedió es una celebración. Un reconocimiento al azar benevolente y alineado con las obras por existir. Siempre que estoy frente a la hoja vacía, y la voy rellenando, siento que todo lo que he hecho ha tenido sentido. Hasta lo más difícil. Y sueño, y trabajo, porque a las escritoras del mañana les sea más fácil, y se vean enfrentadas a menos ruido causado por el azar de haber nacido con un útero. ¡Viva la libertad y la literatura! ABAJO EL PATRIARCADO. 

Simone: una presentación

Con una emoción desbordante y un entusiasmo sin límites, les presentamos nuestra revista feminista, literaria y activista: SIMONE. 

Lo primero, agradecer a mi compañera infatigable de batallas, Piedad Esguep Nogués, una mujer fuera de serie que nunca se rinde, y con quien tengo la suerte de compartir la dirección de la revista. 

En segundo lugar, agradecer, con una sinceridad profunda y una reverencia casi sagrada, a todas las mujeres que se dieron el tiempo de sentarse a reflexionar acerca de nuestros tiempos feministas, y enviaron sus maravillosos textos para poblar de bienaventuranza una plataforma que busca ser lucha y aire fresco para nuestros confinados y modelados cerebros. 

Textos que tendrán la suerte de leer desde hoy y durante los días por venir.

Esta maravilla de espacio, llega hasta ustedes en forma de blog, redes sociales, y más adelante libro digital para leer e imprimir, y llevar junto a nosotros en los momentos más negros y más chispeantes y detergentes, como dijo Jorge Díaz en El velero en la botella, o incluso bucólicos y deshilvanados, como también dijo, en definitiva: en todos. Porque, ¡qué curioso! ¡qué extraño! ¡y qué coincidencia! como dijo Eugène Ionesco, todos vivimos en el quinto piso, en el departamento número 8 del espacio. Es más, ¡vivimos en la misma habitación y hasta dormimos en la misma cama! ¿En serio?

Por esto, ¡qué mejor que dialogar entre nosotrxs! Qué gran oportunidad. Así es que Simone, que es un libro, une livre y a book, te invita a dar tu opinión, en el idioma que mejor se acomode a tu cerebro, o en el que se acomode menos si te gustan los desafíos o estás aprendiendo otro, en todas las plataformas que se abren para tu creatividad.

Y además, y esto es realmente clave, te invita a ESCRIBIR (si eres mujer, conforme la definición que quieras dar a esta palabra) un texto donde de manera libre, digas, de una vez, todo eso que hay que decir. Porque como ya lo dijo Simone de Beauvoir, la creatividad es aventura, es juventud y libertad. 

Sin olvidar, claro está, el carácter de nuestro impulso: feminista, literario y activista.

Unamos las luchas de todo el orbe, compartamos lo de allá, acá, y viceversa, feministas unidas (más necesario que nunca cuando las circunstancias nos roban nuestra trascendencia, como bien dijo Simone de Beauvoir), NO HAY MEJOR FUTURO QUE EL QUE SE CONSTRUYE COLECTIVAMENTE. TE ESPERAMOS.


Simone // Revista / Revue / Journal

Fundada y dirigida por Andrea Balart-Perrier (Lyon) y Piedad Esguep Nogués (Bcn)
Edición: Andrea Balart-Perrier
Fotografías: Andrea Balart-Perrier (Lyon) y Piedad Esguep Nogués (Bcn)
Diseño: Andrea Balart-Perrier

Página

Redes sociales


23 de marzo de 2021

Un libro formado por muchas voces

Lo que me gustaría proponer es un libro formado por muchas voces. Uno donde haya cabida para los nuevos derechos. Y sobre todo las voces. Simplemente las voces. Y los diálogos entre ellas. Y el reflejo nítido de ellas en el agua. Sin distorsiones. Y por qué no escuchar el eco que ellas producen en el vacío. Y la estela que se crea y florece. Por qué no cantar, cantar y cantar. Nada está afuera. Pero el libro puede proporcionarlo para darle al tambor hasta que su sonido se escuche. 




10 de marzo de 2021

La Manif

Mientras caminaba por la rue Place Bellecour cantando Por todas las compas marchando en Reforma, peleando en Sonora, luchando por Chiapas, buscando en Tijuana, etc., sentí de pronto dos cosas: 

Una gran emoción de elevar las voces en conjunto y de estar marchando, peleando, luchando, buscando, en grupo. El feminismo es, sobre todo, la sensación fantástica de encontrarte con personas que también están marchando, peleando, luchando y buscando, una existencia en comunidad que extraiga lo mejor de cada impulso. Es la unión de las capacidades. Es la celebración de la vida en libertad. Es música en rubato, un poco afuera del ritmo. Es la certeza que envuelve y permite respirar para seguir. Tomarse una cerveza un día asoleado en el quai y soñar, ¿qué mejor? 

Pero, por otro lado, tener que corear que nos queremos vivas me pareció de pronto totalmente absurdo. Como un niño de 16 que lo llevan a jugar a los columpios. El desfase queda a simple vista, entre los deseos del niño y el contexto. Entre lo que somos y el paternalismo con que nos tratan. Cómo explicarlo: No queremos jugar. (Y a diferencia del ejemplo, hace un rato ya no tenemos 16). El feminismo es todo lo que dije y al mismo tiempo no es eso. Se ve como si fuera una pataleta, un capricho, una diversión. Y es lo más serio que hay. La mitad de la humanidad diciendo hey, eso ya no va más, el síndrome del impostor no es un problema que las mujeres sufren. Dirige nuestra visión hacia la idea que hay que arreglar problemas de las mujeres en el trabajo, en lugar de arreglar los lugares donde las mujeres trabajan, como dijo Ruchika Tulshyan y Jodi-Ann Burey. 

A la altura de la Rue Constantine llegando a la Place des Terreaux (como también han avanzado los derechos en la historia), coreando El patriarcado es un juez, el brío crecía, y al mismo tiempo me pareció francamente que esto ya no puede demorar más. Miren qué evidente, nuevamente Ruchika Tulshyan y Jodi-Ann Burey: Incluso si las mujeres demuestran fuerza, ambición y resiliencia, nuestras batallas diarias con microagresiones, especialmente expectativas y suposiciones formadas por estereotipos y racismo, a menudo nos empujan hacia abajo. El síndrome del impostor como concepto no logra capturar esta dinámica y hace que las mujeres tengan la responsabilidad de lidiar con los efectos. Los lugares de trabajo siguen estando mal orientados hacia la búsqueda de soluciones individuales para problemas causados de manera desproporcionada por sistemas de discriminación y abusos de poder. 

8 de marzo de 2021 y vamos a tener que ir dándonos prisa, porque ciertamente nos queremos vivas, ¡qué duda cabe! El que se sienta cansado y no quiera escuchar pues tendrá que hacerlo. Porque Claudia, Esther, Teresa, Ingrid, Fabiola, Valeria querían simplemente vivir tranquilas. Y Juana, Fulana y Zutana quieren simplemente trabajar tranquilas y que se les pague lo que el trabajo cuesta. Es fácil de comprender. Nada del otro mundo, una petición incluso mediocre, poco ambiciosa, de una simplicidad básica que incluso aburre. 

Entonces nos vamos poniendo las pilas, y vamos dejando a las mujeres tranquilas, con sus úteros, por si los quieren usar o no, o se los quieren sacar, o quieren tener sexo y frotarse harto el clítoris. Porque en definitiva, qué cresta les importa a los demás. Porque como dijo Gabriela Cerruti, dejen de hacer del cuerpo de las mujeres el territorio de disputa de aquello que no puede solucionar la economía o la política, el mundo es injusto pero la respuesta no está en nuestro útero, el mundo es injusto porque está construido hace 500 años sobre un modelo de explotación de las mujeres y la naturaleza. 

Y, por favor, se quejan del toque de queda, pero nosotras, si vivimos solas tenemos que obligatoriamente volver a la casa temprano siempre, todo el año, porque el riesgo de que algo ocurra en el camino es tan alto como la posibilidad de que una planta se muera si no la regamos: es casi del 100%, a menos que sea un cactus en el desierto (y aún así, necesita un poco de agua). Y no es una exageración, aunque lo parezca.

Así funciona el feminismo, miles de temas que se empujan unos a otros, enredándose, por dónde empezar. Como una manifestación llena de colores y cantos. ¿Suena confuso? ¿Disparatado? ¿Insistente? Sin embargo, es bastante simple: Ya no más. No va más, como se dice en el casino. Así es que con claridad, sin ponerse nervioso, sin confusión, lee esto: ¿ESTÁS CANSADO? TOMA FUERZA PORQUE ESTO SIGUE. 


9 de marzo de 2021

8 mars : Journée internationale des droits des femmes

Vaya, facebook me recuerda que un día como hoy, 8 de marzo, hace 4 años escribí, entre otras cosas y luego de un momento de vacilación, lo siguiente: 
“El problema es que se habla muy poco, y me incluyo. El problema es el miedo, la opresión. El problema es estar atrapado, en desventaja. Supongo que es bueno expresarlo, pensando en los que pueden venir después que nosotros, si optamos por el silencio.
En este día de los derechos de la mujer, lo que quisiera decir, es que hay muchos abusadores dando vueltas, en total impunidad, y quisiera invitar a que detengamos esto. Que sepamos que puede detenerse. ¿Por qué hacerlo? Porque no quisiera que le pase a nadie. […] Si te ha pasado, cuéntalo. Tómate el tiempo, pero cuéntalo, a las personas en las que confíes. No es tu culpa, eres víctima. Nadie tiene derecho a hacerte pasar por el infierno. Si puedes denunciar, mejor”. 
Asunto que tuvo un eco que fue como un responso en el vacío, creo.
Pero el ambiente, ya se ve, estaba gestándose. Quizá había algo en el aire. 
No recuerdo exactamente de dónde surgió el impulso. 
7 meses después se viralizaba el hashtag “me too” en redes sociales.
Quien diga que las cosas no han cambiado nada, sin duda, se equivoca. 
Lo bueno, es que ya no hay que invocar a la valentía, sino a un simple sentido de justicia y de derechos humanos. 
8 de marzo de 2021, y los violadores, definitivamente, eran ellos. 
Ahora sí: denuncia.
Porque como bien dijo Audre Lorde, tu silencio no te protegerá.
Y la buena noticia es que (ahora, con toda seguridad) queremos escucharte. 

5 de marzo de 2021

La Revue

No entramos en las colecciones, no importa
Los panteones vedados, no importa

Esta es nuestra revista
La fuimos armando de a poco
Palabra a palabra
Conversación a conversación

Caminando al borde del río
Observando a los cisnes deslizarse con calma
Lentamente, sobre el agua que cambia de color
La estela queda, se amplía

Invitamos, cara a cara
A todas quienes quieren decir
A todas quienes van a entrar
A las colecciones y a los panteones

Porque el destino no tiene una cara establecida
Porque la pluma no te la entrega alguien
La tomas tú misma
Y desde ese escritorio se asienta en el movimiento

Nos nutrimos de gestos y de bailes firmes en el vacío
Para llegar al horizonte donde está esperando el oído atento
Amamos nuestra mirada y nuestro diálogo
¡Tan extenso, tan extenso, se muestra el presente!

24 de febrero de 2021

Dans la tempête déchaînée

Hace un año mi madre me dijo: no sé si podré ir a verte este verano
¿Por qué?
Por el virus ese.
Me dio un ataque de risa, y le dije: eres muy exagerada, es en China y además vienes en 5 meses más.
...
Se puede advertir inmediatamente dos cosas: a veces las cosas duran. Y en segundo lugar, se mandan solas. 
El sol ya bastante más afirmado en la bóveda azul y todavía el toque de queda instalado para hacernos volver a casa a las seis de la tarde  
La precariedad armada hasta los dientes colándose por todos lados
La máscara incrustada en la cara deteniendo nuestra respiración agitada

La novedad es nuestra ubicuidad: estamos en todos lados
De pronto todas las personas se encuentran a una medida equidistante de nuestra cara: a una pantalla de distancia
El fenómeno tiene su lado fantástico: todo se vuelve posible
Podemos subirnos a la misma montaña rusa y develar nuestra experiencia
¿Qué es la distancia?
También puedo escucharte
Veo tu cara
Desde la montaña rusa arrojamos la alegría militante para invitarte
Y la primavera se muestra explosiva

Una primavera que también dura

Si un día nos sucedió como a Juliette Rousseau 
Que ya no podía soportar la ceguera de algunos 
A las relaciones de opresión
Esa tendencia paternalista e implícitamente supremacista 
Que consiste en hacer pasar las luchas de liberación por lamentos de víctimas.
Y si, como Simone de Beauvoir, siempre hay en nosotras una alumna aplicada 
Que se inquieta si durante más de una semana o dos nos quedamos sin hacer nada:

Abrimos la puerta del carro y tomamos posición
Aunque desconocemos el recorrido
De la montaña rusa ubicua
Transformamos la furiosa tormenta, en diversos colores que brotan

Porque la primavera también dura.