29 de junio de 2025

La mitad de la vida VII

Lo que le pido a esas islas es que se plieguen por una vez a la descripción del paraíso que intento. Uno sobre la mitad de la vida. Que tal vez sea un paraíso como cualquier otro. Qué tiene de particular este. Hace calor. Tengo la música y los castillos de Kafka. La exploración poética de Barthes. La fuerza de Adam. Tal vez no mucho más. Pero todo eso es ya muchísimo. Lo poseo todo, podríamos decir, si a poesía se refiere. Voy danzando con los elementos. Voy acompañando a la vida para mostrarle un camino. Dejando las palabras en los surcos para que no estén sólo llenos de miseria. Voy describiendo los precipicios de la grandeza que terminan en el mar agitado con el viento. Hubo un tiempo en que no era la mitad de la vida. Ahora es la mitad. Porque la literatura va dando vuelta las páginas para encontrarse con los secretos necesarios. Con las claves que logren dar con el acertijo inicial. Para qué. Para qué vivir esta vida. Si a veces es tan ingrata. Si a veces es tan luminosa como el mar abierto asoleado. En esta mitad de mi vida tengo una respuesta. Porque Adam, Kafka y Elvis Presley lo habían dado todo. Yo todavía tengo más que entregar. Mi mano y mi vida completa, también, como canta Elvis. Toma mi mano y mi vida completa. Es lo que le digo a la literatura. Es lo que me digo a mí misma. Es lo que le digo a la posibilidad del amor. El eterno retorno y las nuevas islas por descubrir. El mito de la felicidad en realidad vacía y sus resortes internos que nos atrapan. Prefiero estar atrapada en libros que en el aire sofocante. Hay un cierto tipo de ficción que me interesa, y es la que se va revelando verdadera. La que lo entrega todo sin miedo a esa intensidad que rebana. Sé por qué partieron y tenían buenas razones. A mí me gustaría quedarme, permanecer en la contienda con la hoja vacía. Con la creatividad posible de llevar a cabo con cariño. No quiero competir con la hoja vacía. Quiero que sepa que estoy inerme pero que ya viví la mitad de mi vida y me gustaría continuar aquí y compartir algunas cosas. Con honestidad compartir algunas cosas. Con el amor que me ha sido entregado, que ya no me pertenece, sino a la hoja vacía que va delineando la belleza al mismo tiempo que mi pluma porque juntas llegamos más lejos. Hablamos más fuerte. Se hace audible el eco de los despeñaderos abruptos que terminan en el mar sereno. En el mar profundo por donde pasó mi barca para llegar a la orilla. La mitad de la vida es la orilla de la poesía cierta. Todo lo que soñé está ya en mis manos. Ahora sólo es delinear el deseo para que siga significando algo. Para que vida signifique también esperanza. Signifique también algo que es para todxs. Signifique algo que sea íntimo, y mío, y podamos compartir los dos en esas playas que están por venir. En esas islas donde crecí y me transformé para siempre. Donde el llamado de la vida tuvo un sentido. Quisiera seguir. No hay que olvidar que tengo la música, los castillos y la fuerza. La mitad de la vida es la certeza de la dificultad del camino. Compartirlo mucho mejor. Para no querer dejarlo todo, y en cambio continuar. Alcanzar esa playa secreta. Crear algo que se parezca al amor, para nunca olvidar que una vez fue nuestro. Que conocimos esos acordes y esos paisajes que nos permitieron la vida. La otra mitad la tengo ya soñada y voy cada día anotando esos descubrimientos. No sé vivir de otra manera. Lo que pido es que la barca no se hunda antes de haber llegado a la playa. El camino ha sido largo y escarpado, como todo lo que vale la pena. Aunque no haya más palabras yo hablé de esos paisajes. Siempre fue una forma de agradecimiento. Siempre fue una invitación al amor. 

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