Recorrí la ciudad entera hoy a pie. Antes del anuncio de tormenta, que nunca llegó. A veces va a venir la tormenta, y luego no llega. Llovió un poco, no mucho. Unos truenos, y eso fue todo. Él no me habló en todo el día, salvo en la mañana. Está enojado supongo, ya ni sé por qué. Pierdo a veces la noción de las cosas. El seguimiento adecuado. Recorro la ciudad a pie y espero el temporal. Que no llega. Que no termina de llegar. Empieza y luego nada. Qué es la fantasía teatral. Una tormenta que no termina de llegar. Relámpagos que dan escalofríos. Como cuando alguien te habla al oído susurrando. Como cuando alguien desliza la lengua por el lóbulo de tu oreja. Como cuando los labios de alguien te rozan el cuello. Esos son los relámpagos que siento. Que no terminan de traer la tormenta. Una tormenta en ciernes. Para recorrer la ciudad completa buscándola. La fantasía teatral me deleita. Me hace soñar. Me inspira. Él no quiere ser la inspiración de nada. O no sabe si quiere. Es como el temporal. No sabe si quiere llegar o no. Yo recorro la ciudad. Buscando las palabras, antes del aguacero. Antes del éxtasis completo. La fantasía teatral es la euforia que crece. El cuerpo atento. A los truenos estridentes. Todo es exagerado con él. Como soy yo misma. Por las calles encuentro la revelación completa.
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