10 de abril de 2024

Mi madre

Un 11 de abril de 1957 nació Andrea Armendariz, mi madre. Lo que significa que el día de mañana es su cumpleaños. 67 vueltas al sol instalada en esta tierra. Qué espectáculo. Mi madre es como la primavera, enciende el corazón de quien se cruza. Creo que el humor y la bondad es lo que mejor la define. Mi madre es mi mejor amiga, una compañera de aventuras. En este día asoleado le escribo unas palabras observando el río, porque sé que eso la hará feliz. Es mi lectora principal y mi oficio la hace feliz, siempre he contado con su apoyo incondicional, igual que el de toda mi familia. En unas semanas viene a Lyon con mi padre (pronto cincuenta años juntos), y vamos a visitar Barcelona, Biarritz y sus alrededores, porque a mi madre le gustan los paseos, igual que a mí. Es algo que heredé. Qué puede uno decirle a su madre en su día. No es fácil, por dónde empezar, por dónde seguir. Creo que mis cimientos feministas los heredé de mi madre. Ella no tenía una especial vocación por la maternidad, igual que yo. La ejerció, claro está, nací yo. Lo cual la alegró, pero no era el sentido de su vida, al menos inicialmente. Mi madre soñaba con estudiar medicina en Austria, trabajar en salud, ayudar a la gente, cambiar el mundo. Cosa que ha hecho. Aportarle a muchas, muchas personas. No conozco a alguien que esté más atenta en ejercer la solidaridad y la empatía. Mi madre ha estado por los demás de una manera que es imposible ver a simple vista, porque además lo ha hecho siempre en silencio, con humildad. Desde acompañar a una visita al médico, hasta las tareas y entregas más impresionantes. Es un hecho, mi madre ha cambiado la vida de muchas personas, partiendo por la mía, además de todas las personas que han pasado por su consulta de fisioenergética y salud natural. Ha logrado lo que se propuso, modificar modestamente esta tierra sin ostentaciones. Mi mamá es alguien que disfruta la vida, que ha aprendido a salir adelante contra viento y marea, que sabe poner los límites y hacer honor al momento presente, para que no se le escapen los segundos de compartir y alegrarse. Mi madre tiene un temperamento alegre, que convive con una profundidad que no conoce la superficialidad. Es de ideas claras y cualquier consejo será importante y definitivo. Ha desarrollado una gran sabiduría, que se ha acrecentado con los años. No se pierde en cosas irrelevantes o mezquinas. Sabe lo que vale el tiempo y la vida. Tal vez lo más importante es que está siempre disponible y siempre tiene la sugerencia correcta. Siempre tiene la palabra de aliento y el humor que repara. Impulsa todos mis quehaceres y ve la belleza en todo lo que hago. Es mucho más benevolente y tolerante que yo, es una lección constante. Un cable a tierra para mi firmeza y mis dudas. Mi madre es equilibrio y perdón. Es alguien que sabe perdonar y comprender. Sin dejarse jamás someter. Mi madre es trascendencia y superación. Una luz constante en las tinieblas. Mi madre puede hablar por ella misma. Siempre ha sido independiente, y ha logrado lo que se propone, incluso con altos costos en ocasiones. Quizá esa es la lección feminista más importante que me ha entregado. Haz lo que tengas ganas, pero hazlo hasta el final. Hazlo bien. Olvídate de los obstáculos. De todos los obstáculos. Porque los habrá. Sigue hasta las últimas consecuencias. Su pasión obsesiva, como la mía, no conoce frenos. Mi madre me enseñó la belleza de la pasión, heredé de ella la pasión por la ópera y los pájaros. El amor por la vida y los sueños. Heredé de ella la esperanza y la resiliencia. Mi madre es todo, la adoro y agradezco cada día el que me haya tocado y me acompañe a sortear la existencia de esta manera tan jovial que me hace sonreír. Gracias, mamá, que sea un cumpleaños feliz como te gusta a ti y pronto celebramos en persona. Esta primavera, como las demás, lleva tu nombre, te adoramos. ¡Muy feliz cumpleaños!

1 comentario:

  1. Eres un amor preciosa, me miras con ojos amorosos y benevolentes, me quieres, y eso es lo mejor que me puede pasar. ¿Te digo algo? yo te admiro a ti. Agradezco tenerte y como me ayudas siempre a ampliar la mirada en todos los sentidos. Te quiero mucho. Gracias por tu maravilloso escrito, creo, de verdad, que no merezco tanto.

    ResponderEliminar