18 de noviembre de 2022

42

Escribo para recordar quien soy cuando las estaciones cambian. Para mostrarme a mí misma que una cierta tarea emprendida tenía sentido una vez que los precipicios han sido muchos. Escribo para perdonarme a mí misma todo lo que he dejado inconcluso o que dejé al borde del camino porque el peso era mucho o por falta de la valentía suficiente. Como dijo Gabriela Mistral, tal vez morir, solo sea ir con asombro marchando, entre un rumor de hojas secas, y por un parque extasiado. Como escribiera ella, a esta alameda muriente he traído mi cansancio, y estoy ya no sé qué tiempo tendida bajo los álamos, que van cubriendo mi pecho, de su oro divino y tardo. Me siento abrumada de recorrer todo lo que ha ocurrido en este año que ya parte, y sin embargo me inunda la sensación de que todavía quedan cosas por decir. Mientras queden cosas por decir puede continuar la vida. Yo escribo porque no sé vivir de otra forma. Porque a veces no comprendo las encrucijadas. Cuarenta y dos años sin entender cuando las hojas caen. Asombrándome como la primera vez. El otoño tiene un tinte cruel, de ponernos frente a frente de nuestras ramas desnudas. De nuestras hojas que cambian de color, que se lanzan en picada. Yo escribo porque es lo único que me cobija cuando todo se ha desvanecido. Porque en esas palabras está el secreto de mi accidentada estadía en estos tiempos oscilantes. Porque el vértigo es la constante. Porque sé que soy como un árbol, o una flor, muero y vuelvo a vivir todos los años, cuando es el momento. Escribo porque es lo único que permanece. Porque no he aprendido a vivir de otra manera. Porque el frío me perfora y entonces todo flota en el aire. Entonces lo que se incubaba se disuelve. Nací para habitar los ciclos entregándome a ellos como a un amante enloquecido. Para personificar todas las etapas de los acontecimientos, explotando en cada vuelta, como una estrella en el espacio. Para fundirme con el todo. Soy todas las cosas y sus dudas y reflujos. Cada vez que la ola regresa trae nuevas cosas. Yo sólo quiero escribir. Ya estás advertido, el resto puede ser el paraíso. Yo sólo quiero amar y escribir.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario