[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Otra historia
Qué hay
en tu corazón. Un poco de odio y un poco de amor. ¿Y yo estoy en él? A veces,
¿por qué me haces siempre la misma pregunta? Porque a veces siento que vas a
olvidarme. Lo haría si pudiera. ¿Entonces no quieres olvidarme? Quiero que esto
acabe. Pero para mí es lo más importante. Tú no entiendes nada. Yo entiendo que
me gusta estar contigo. Tú navegas por la vida sin darte cuenta de las cosas
que están pasando. Qué está pasando. Que esto no es real. Lo real es lo que yo
siento. Tú no sabes lo que sientes. En mi corazón hay un poco de desilusión y
un poco de optimismo. ¿Qué es lo que quieres? No me pidas que tome decisiones.
¿Quieres más café? Eso sí lo puedo decidir. ¿Me vas a decir por qué me sigues
llamando? Porque amo tu voz. No es suficiente. Porque amo tu mirada. Más cuando
estoy enojada me imagino. Porque no puedo salir de este laberinto al cual me
llevaste. Si quieres te muestro la salida. Me hundiría aún más en ti. Por qué
te sumerges tan profundo en todo. Porque me hace salir de mí mismo. Por qué te
entregas al momento sin contemplaciones. Porque estoy maldito y no puedo
arrancarte de mi presente. Podrías darme una tregua. No me hagas llorar. Habíamos
dicho que no hablaríamos más. Siento que muero. Sabes que en dos semanas me
voy. No pienso en eso. No tendré una relación a la distancia contigo, me duele
mucho. No vuelvas a decir eso. Por favor, tú estás con alguien no me vengas con
tonterías. Quiero estar contigo. No vuelvas a mentirme. Es lo que siento. No te
creo. Si quieres me voy contigo. No vuelvas a decirme eso, me haces daño.
Quiero irme contigo. Estamos en la vida real, no en una película. Quiero irme
contigo. Por qué me estás diciendo esto ahora, no entiendo. Porque no puedo
pensar en nada más. Me pones triste. No puedo soportar la idea de que te vayas.
Me tienes con un vacío en el corazón. Te quiero. No sabes todo lo que he
llorado por ti. Te quiero mucho. No quiero más palabras sin sentido. No me
hundas más. Quiero irme sola, tú vuelve a tu vida. Mi vida no tiene sentido. Ya
lo encontrarás. Nunca conoceré a alguien como tú. Tú me dejaste partir. La vida
es una mierda. Sólo a veces. Amar es imposible. Yo te amaba, nunca pudiste
tomar una decisión. La estoy tomando ahora. Es muy tarde, el corazón se
resiente. Yo quiero amar. Podrás hacerlo. No veo razones para intentarlo. Yo
tampoco. Pero quisiera que las hubiese. Concéntrate en tus cuentos, quizá ahí
surja algo. He escrito cientos, todos para ti. Yo te escribí unas canciones,
pero eran tristes. Todas mis historias hablan de ti. Te quiero. Ahora me lo
dices. Te quiero desde que te conocí, pero eso no cambia las cosas. Me siento
en un despeñadero a punto de caer. Es el vértigo de la vida vivida a fondo. Quiero
sentir que nuestro amor ha valido la pena. Lo sabrás después, cuando tu corazón
se destroce. Estoy cansado de ver a mi corazón devastado, he ido demasiado
lejos. No veo otra manera. No sé si podré soportar más embestidas de este
desasosiego. Hay que continuar, con una esperanza ingenua, seguir buscando
razones. Siempre me entiendes perfectamente. Creo que no entiendo nada. A mí
sí. Debe ser porque intuyo tu desilusión, que se parece a la mía. Quisiera
abrazarte en la cama. Llevo varios días soñando con eso. Vamos entonces. No esta
vez. Eres preciosa. Tú me haces volar. Yo vuelo contigo, ¿vas a venir? No esta
vez, es hora de irnos. El amor es una mierda. Estoy de acuerdo, es un estado
drogado irreal. Un estímulo mentiroso. Una sensación penetrante y absurda. No
podemos seguir así.
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