Los tiempos se
exhiben convulsionados, mucha fuerza que busca expresarse. Es el amor que nace.
El amor es convulsionado. Nos llama a continuar. Nos llama a hacer complejo
aquello superficial. La longitud de onda quiere ampliarse.
De qué manera
amamos. Amamos improvisando. Mostrando al otro que su existencia no es en vano.
Diciendo la verdad: los triunfos no tienen valor si no podemos compartirlos.
Diciendo la verdad: la chimenea y tú leyendo al lado es como nacer a la vida
cada momento. Contemplar la naturaleza en silencio. Una abeja que recoge polen.
Un pájaro carpintero que invade con su eco. Un silencio en las hojas de los
árboles que hace bailar al espíritu. Recoger setas, castañas, y hacer un hueco
en el tiempo. Unirse en la música como si se fuera la vida. Reír, reír, de
cualquier cosa, y volver a reír. La revolución está hecha de risa. De risa y de
música. Está hecha de seres como el que tengo frente a mis ojos y expande el
universo. La belleza hecha ser humano. El bosque de truenos. Un alma
activista que no llega tarde a sí misma. El amor es convulsionado, pero es
esencial, es la fuerza misma que pone en movimiento nuestra voluntad de
levantarnos y luchar. Nuestra voluntad de ver un pequeño trozo de belleza cada
día. Despejar la paja del trigo y sentirnos en casa al menos un segundo al día.
Alcanzar la meditación eterna que es fugaz pero va anclándose con los años de
amor y de dolor. El dolor nos une a los demás en la humildad, en la comprensión,
en la compasión. El amor nos da un lugar en el mundo, una mirada que nos
pertenece de cierta manera porque hemos caminado tantas emociones en esos ojos.
Irónicamente el amor es perfecto, porque es lo más imperfecto, pero es real y
nos permite posarnos en el momento con la suavidad de eso que resuena en
nuestro interior. Al final, el amor no es más que aceptarnos a nosotros mismos.
Que ver al otro como algo perfecto. Reconocer esas pequeñas piezas y poemas en
cada existencia humana. En la ilusión de la persona que tenemos al frente. En sus
sueños y territorios inexplorados. Tomar esa existencia que se ofrece a nuestro
tiempo para acariciarla, para sanar lo que pueda estar herido, para decirle que
es el mejor del mundo y que la vida es una verdadera mierda cuando no está. Los
últimos seis años de mi vida han estado poblados por este milagro puesto al
alcance de mi inspiración. Un ser para explorar y atravesar desiertos y playas.
Un ser ilimitado que se expande cada año y los laberintos y prados se van
multiplicando. Un gozo infinito que saboreo en cada palabra. En cada detalle
que percibo de belleza en sus actos. Me casé con alguien sabio y tuve suerte. Porque
su bondad me cobija todos los segundos que existo. Yo pensé que sabía lo que
era amar. Pero es algo que se aprende. Porque las personas se toman el tiempo. De
desenmarañar la tela. De quitar los parches que ocultan todos los poemas
disponibles. Antes no le veía valor al tiempo. Pero las expediciones son más
bellas si descubrimos esas flores más oscuras que no se ven a simple vista. En un
mundo que a primera vista parece superficial, la complejidad es lo que
constituye los libros que podemos escribir. Las sombras, las putas sombras, y
perdonarlas, una y otra vez, y no dejarlas tomar el mando, decir: la vida se
hizo para ser vivida. La vida se hizo para encontrar en otro esos poemas que son
los nuestros a fin de cuentas. Porque somos una extensión del amor, es todo lo
que somos. Es indisociable. Y lo político hoy es hacer complejo lo plano. Es identificar
el amor disponible y ofrecerlo. Ofrecerlo todo. Dejar salir todo lo que nos
habita como un regalo de agradecimiento a este planeta que nos acoge. Esa naturaleza
que mi enamorado conoce bien. Lo escucho atentamente. Observo atentamente sus
gestos hacia los demás. La bondad es algo que no tiene precio, quizá lo más
elevado y precioso que tenemos. Cómo salimos de ésta: volviendo a complejizar
la existencia. Dejando de lado los estereotipos y las citas en el aire sin
sustento, sin hondura. Enfrentando el abismo que es vivir y dejando de lado los
libros de autoayuda que están vacíos de realidad. Las frases hechas que
repetimos a veces a falta de otras que signifiquen algo. Amando a quien tenemos
al frente sin pedir constantemente explicaciones. Amando en el silencio a todos
quienes cruzan nuestro camino. Deseando el bien sin mirar a quien. Eres
la literatura en mi vida. Todas las frases que quiero guardar para mí. Todas las
frases que quiero compartir. Una familia prodigiosa y bella. Compuesta de almas
generosas como la tuya. Yo había soñado con castillos cuando niña. Pero nunca
soñé con tanto. Feliz seis años. Si parto, conocí la verdadera belleza. Y esa
no tiene precio. Por el amor que pueda surgir cada día, agradezco, y sigo,
reverenciándome hacia toda la bondad y la creatividad que percibo. El mundo
probablemente pertenezca a las personas como aquella con quien tengo la suerte
de compartir mi vida. Un ser total. Paz, amor y creatividad para el planeta.


