9 de julio de 2018

Movimiento


El movimiento se crea
Sergei Bortkiewicz ayuda
Los días soleados
Varias horas agrupadas
Observando por la ventana
El verde intenso

El movimiento se crea
El movimiento se siente
Lo importante:
Como nos sentimos con la música
Quienes somos cuando ella irrumpe
Como nos encontramos en la música

El movimiento se crea
Lo importante:
Nos sentimos porque somos música
O nos volvemos música
Nos movemos
Nos expandimos

El movimiento se crea
Es acaso la sensación de movimiento
La agitación de lo que se abre
Es así: Allegro vivace
Como el “Etude” Op. 65, Nr. 2 de Bortkiewicz
Entonces la sensación estalla

El movimiento se crea
Entonces ya no queremos morir
Nunca
Entonces abrimos los brazos
Para abarcarlo todo
La sensación abrasa

El movimiento se crea
La sensación parte
Sin antes habernos susurrado al oído:
Soy música y soy poesía
La sensación se mueve
La música se vuelve entonces creación

El movimiento se crea
Pero todo tiene un lado inmóvil
Que nos retiene
Algo misterioso
Que nos detiene
Entonces el movimiento se vuelve cadencia, repetición, ritmo.

11 de junio de 2018

So we meet again (and again)


Volvemos a encontrarnos, destino amado
Quizá no hubo tal interrupción

Volvemos a encontrarnos, destino amado
Te expandes, y tu carne se apodera de lo que ya le pertenecía

No veo que haya un solo lugar
Quizá sí un solo destino

Uno que es como esos días luego de la lluvia
Esos en que sólo hay belleza
Esos de la tierra mojada y el cielo diáfano

Volvemos a encontrarnos, destino amado
Eres mi lugar
Eres música incondicional

Todo lo tomas, todo lo mezclas
Qué resultados asombrosos
Me quedaría contemplando en silencio y todo sería serenidad

Volvemos a encontrarnos, destino amado
¿Ves cómo esta vez es diferente?
¿Ves la intensidad y sus consecuencias determinantes?

Volvemos a encontrarnos, volvemos a encontrarnos
Qué fuerza, qué fuerza
Cierra un momento los ojos y siente ese aroma

El tiempo y el espacio son una mala broma
Sólo estás tú y las palabras

Prefiero olvidar
Prefiero saber que estás tú y las palabras

La muerte se acercó tanto
Tantas preguntas
Las ganas de aferrarse a la vida se disparan
Quedan las preguntas
Queda la clarividencia
Queda la bomba de tiempo
Escondida, porque estás tú y las palabras

Volvemos a encontrarnos, destino mío
¿Eres también efímero como la vida?
¿Hubo esa otra vida?
¿La poesía tomará cuerpo?
¿Las novelas, de qué hablan, de qué quieren hablar, están hechas de poesía?

¿Cómo es eso del tiempo?
¿Dónde debemos estar?
¿Por qué nos regalan estos días organizados en existencia?

¿Para qué?
Destino mío, ¿por qué?
¿Nos volvemos a encontrar o siempre fuimos una sola cosa entremezclada?
Dos elementos que se acarician, imperceptiblemente

Al carajo la complejidad existencial
Estás tú y las palabras
Está el océano
Está la muerte que pisa los talones
Está el bosque soleado
El silencio
Tu cuerpo
Sagrado
Está la posibilidad de sentirlo tan cerca

Treinta y siete es un número sonoro
Una tercera parte de la existencia que comienza, quizá
Dejar todo atrás nuevamente
Insistir en caminar y caminar
Con mayor ahínco
Escribir textos definitivos

Treinta y siete es más que suficiente
Un antes y un después
Una continuidad demoledora
Que va dejando huella
Para quizá dejarlo todo atrás
La incertidumbre es regla
El esfuerzo nos florece
La resistencia nos da vida

Yo me lanzaría a los caminos
Observaría atentamente
Nos volvemos a encontrar, destino mío
Por el tiempo que pueda durar esta fugaz existencia
La música podrá quizá salvarnos
Vivir hechos poema
Mirarnos a los ojos
Ser una vez sinceros con nosotros mismos
Mirar más atentamente
Y tanta serenidad
Y tanta belleza
Por el tiempo que pueda durar

Y crear movimiento
Radicalmente
Por el tiempo que pueda durar

Ven a mis brazos, destino mío
Abrázame en la oscuridad
Por el tiempo que pueda durar
Aquí estoy y tu melodía me ha hecho valiente
Eres belleza, ahora lo sé
Déjame reverenciarme ante tu poder
Habrá momentos de paraíso, lo juro
Por lo que pueda durar