Lo que yo nunca pensé cuando comencé a construir mi biblioteca, es que
el nomadismo se pegaría a mis pulmones, como una nueva forma de respirar. El
resultado: libros dispersos por el planeta. Mala cosa. Agarro uno de una
estantería que encuentro cerca. Cortázar. […] Lina Meruane. El tiempo se
suspende. Y eso es lo que me gusta. Salir un momento de este tiempo que carcome
porque cuando regresa vuelven las interrogantes. […] La incertidumbre es un
vaso vacío. Hasta puedes dejarlo como está. Vacío. Y esa oportunidad es lo que
alivia. Ese vaso vacío que sonríe. Porque no se siente apremiado. Porque sabe
que es libre de hundirse aún más en la incertidumbre. […] Me sumerjo en el vaso
vacío. Y vuelvo a pensar en mi biblioteca perdida por los confines del globo.
Pienso en Flaubert, en Woolf. Me concentro en el cuarto propio. Respiro
tranquila porque puedo moverme. Porque no soy un árbol. Mis piernas suben y
bajan raudas la escalera del edificio. Los seis pisos. Y miro al presente cara
a cara. Me habla. De vasos vacíos, de tiempo para escribir una tesis y nada
más. Como si la existencia pudiese resumirse a eso. Y vaya que puede. […] Nunca
hubiese pensado poder monofocalmente sumergirme de esa manera. Bueno,
monofocalmente hasta ahí no más. No exageremos. Tenía que escribir sobre dos
autores. La dispersión siempre termina haciendo su parte. Y pienso en el
universo librado de distracciones. Y es un paraíso. El paraíso de los nómadas que
buscan su cuarto propio. Nací en él y cada vez que lo encuentro mi alma sonríe.
Porque está a sus anchas. Porque nada es mejor que la libertad para crear. Que
los espacios abiertos a lo que el cerebro o el tiempo quieran hacer llegar. O
el alma. O esa emoción que me consume, que me hace vivir. Esa nave espacial que
llamo cuerpo. […] Que puede administrar este presente tan lleno de atajos. De
caminos que no llevan a ningún lugar y eso es lo bueno. Realizo un compromiso.
Adaptarme a los caminos que no tienen rumbo. […] Seguir dispersando la
biblioteca, seguir reconstruyéndola, con la esperanza de una esperanza intacta.
Pero tan herida. Mejor dejarla a un lado. Escribir la tesis como que se te
fuera la vida. Como que todo eso que quisiste decir tiene un espacio, una
forma, un tiempo, un ritmo. Compases que bailan mientras miras desfilar a tu
desasosiego. Mientras la rabia te posee. […] Porque el paraíso de los nómadas
te sonríe, y sabes que podrás encontrar libros en todas partes y que tal vez,
podrás decir lo que viniste a decir. Pero más claramente que nunca. Porque la
claridad algún día será tu aliada fiel, y a ella alabas. Porque la existencia
no es más que hacer lo que estás haciendo. […] Porque no hay descanso posible,
y eso ya lo descubriste hace siglos. Parece como que tuvieras doscientos años.
Y, como siempre, ya nada será como antes. O bueno, casi nada. O dos terceras
partes. O quizá, en lo más profundo, todo siga igual. Y acordarte que te
olvidaste. Y saber que nunca olvidas. Pero que harás tu mejor esfuerzo. Y el
vaso vacío hará su parte. Cuánto gozo, y cuánto cansancio. Pero bueno, algún
día todo acabará, TODO, y no hay
mayor consuelo posible.
18 de octubre de 2018
18 de septiembre de 2018
Berthe Trépat 1
…Búscame donde los
gatos y las hadas
En la lenta llanura
de los arrepentidos
Estoy sentado esperando
a mi doble…
Roberto Bolaño, El aire
Barcelona, 1980
16 de septiembre de 2018
Lire Penser Résister III
Hace exactamente cinco años partí desde Santiago de Chile en un avión
a Barcelona, con la secreta aspiración de convertirme en una escritora de tomo
y lomo, y no volver nunca jamás. El destino me llevó luego a Francia. Sigo
aquí, y je ne regrette rien, como diría Edith Piaf: no me arrepiento de nada. Soy feliz, como un
pez en el agua, o como un cóndor con las alas extendidas a cielo travieso, sigo
escribiendo, agradezco cada día, y humildad, humildad, humildad.
En el diario de hoy, leo lo siguiente: « Le courage, c’est l’inverse de ce que nous
suggère le monde très calculateur et très consommateur dans lequel nous sommes
plongés, où l’on ne fait quelque chose que quand on est sûr du résultat. Le
courage, c’est faire quelque chose parce qu’il faut le faire. Que cela nous
mène ou pas dans une situation compliquée. Le courage est validé par le chemin,
et non par le résultat ». Traduzco aquí: “Coraje
es lo opuesto a lo que nos sugiere el mundo altamente calculador y consumista
en el que estamos inmersos, donde sólo hacemos algo cuando estamos seguros del
resultado. Coraje es hacer algo porque tienes que hacerlo. Nos lleve o no a una
situación complicada. El coraje se valida por el camino, no por el resultado”.
Y como dijo Guy Debord, la sagesse ne viendra
jamais: la hora de sentar cabeza no llegará
jamás. Como oasis, como interrupción, y tanto, tanto peor para los que estén
cansados, como bien lo sabe Jacques Rancière. Ya lo dijo Roberto Bolaño: “El
tesoro que nos dejaron nuestros padres o aquellos que creímos nuestros padres
putativos es lamentable. En realidad, somos como niños atrapados en la mansión
de un pedófilo. Alguno de ustedes dirá que es mejor estar a merced de un
pedófilo que a merced de un asesino. Sí, es mejor. Pero nuestros pedófilos son
también asesinos”.
Pero no nos confundamos, Bolaño está hablando de literatura y casas
editoriales. Volvamos al punto: hace cinco años partí. Lo que yo me pregunto es
cuántos obreros son arrojados cada día a su calidad de inmigrantes para
denegarles lo que les corresponde en tanto personas. Moverse, trabajar, vivir,
por dios, en ese Congreso de gente de bien, ¿no hay valientes? ¿Están ocupados
discutiendo si el Estado y todos sus amigos van a seguir violándote para luego
no dejarte abortar? Bien, aquí me hago la misma pregunta, cómo crear
interrupciones a la dominación que cierra las fronteras a los más pobres
abandonándolos a su suerte en el fondo del mar. El panorama es parecido, aunque
no estén discutiendo sobre el aborto y otras pelotudeces. Cinco años. ¡Que sean
cien mil! ¡Salud! Y la lucha y la belleza continúan. Que viva la intemperie. Que
viva la interrupción.
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