21 de julio de 2017

Borrar el contorno de lo delimitado

Mira, Jérôme, a mí me gustaría escribir una novela que fuera humor negro puro. Y mezclada con bromas tipo Albert Dupontel. Qué delirante sus películas, me las gozo hasta el último átomo. Las conversaciones, las tonteras, las miradas desde una tortuga, sus muecas, sus ataques de euforia, de cólera, me hacen reír a gritos. A mí me gustaría escribir una novela así, delirante, sin pie a tierra, sin anclas posibles. Donde se pueda entrar y salir, pero siempre con una sensación de ahogo, de estar atrapado en el cinismo, en un túnel sin salida. Antes me sentía más inocente, una esperanza genuina, supongo que entendía mal lo que yo misma quería hacer. Creía que la alegría era un camino. Pues no. El camino es acribillar al público con situaciones inesperadas. Que no terminan en nada. Sorpresa y miseria. Indiferencia.
Creo que el tránsito fue pasar de querer salvar el mundo, ayudar en algo de una manera humanitaria inconducente, a desmantelar todo lo desmantelable. Esto es, todo. Todas las autoridades, todas las jerarquías. En definitiva, todo. Poner la cotidianeidad cabeza abajo. Poner la seguridad pies para arriba. Borrar el contorno de lo delimitado. Eliminar toda seriedad de lo antes grave. Mirar con cara de asco. Y luego reír. Porque da lo mismo. Quiero tirar nuestros antiguos guías a la basura. Caminar como un funambulista por una cuerda floja. Conversar con Dupontel. Conversar con André Breton. Y reír, con ganas a veces de llorar.
Mira, lo veo así, ésta es la oportunidad que tengo. A ver, cuántos más años voy a vivir. No tengo idea. Quizá unos pocos. Unos ínfimos años que volarán a mi lado, si no los atrapo. Quizá pueda atraparlos con alguna broma. Con alguna cara de pocos amigos. Remendarles su rapidez. Pero qué pérdida de tiempo. Mejor me desentiendo de ellos. Que pasen si quieren. Que me dejen reírme, con mis libros, con mi bellísima biblioteca a la intemperie. Qué tal si te digo que dejo los días pasar, o ellos creen que así lo hago. Pero no. Uy, los atrapo, al vuelo. Ni tienen tiempo de percatarse. Porque ya estoy dentro de ellos. Haciendo lo que quiero. Siempre así. Hago lo que quiero. Enfant gátê. Pero no. No se trata de eso. Se trata de mirar de frente a la autoridad. A todo lo impuesto. Utilizar la inteligencia. ¡Un poco de autenticidad! ¡Es todo lo que pido! Hacer uso de mis espacios de libertad. Explotar los edificios, como Dupontel. Crear desde el más allá. Salir disparado, caer en diversos lugares. Salir desarmado de una verdulería. Matar a alguien para crear. El creador. Debe hacer uso de todo lo puesto a su disposición. Tomarlo sin más.
Mira, los días estaban ahí. Los tomé. Los libros que me hacen reír hasta ahogarme. Ahí estaban. Los tomé. Me dieron ideas, me guiñaron el ojo, me sugirieron pequeños enredos al oído, detalles minúsculos que emanan, que explotan, que supuran carcajadas, que nos dejan bailando en el aire. Qué gozo. Un baile con las palabras, que me dejan incrustada al techo, boca abajo, adherida a la nada. Trepar por los muros de tanta genialidad. La ambulancia de George Sand, de Barnes, tropezar de la risa. Perder todas las líneas de rectitud. Ondular con Lucas, de Cortázar. Deambular con los discursos de Parra. ¡Ser errático es tan reconfortante! Nadie sabe adónde vas. No hay para qué decirlo. Quizá ni siquiera tú lo sabes. Esa es la gracia. No saber. No saber. A veces creer. A veces confiar. Pero siempre reír por la nada. Porque no hay nada. Todo va surgiendo en las ondulaciones, en los ciclos cargados de trama. Qué explosión. Qué fotografías en blanco y negro más sugerentes. La existencia completa en una fotografía. Mirarla más de cerca.
¿Ves ese fardo de paja en forma de carrete de hilo? Ahí está todo. Los que enrollan esa paja lo saben ya. La existencia es circular. Por eso no hay salida. Y de pronto una explosión. Cambiar de botte de paille, de botte de foin. Pero alto, heno y paja, ¿son lo mismo? Cambiar de fardo, cambiar de material. Mudanza total. Por eso el fardo es como la existencia. Damos y damos vuelta, en círculos, hasta que voluntaria o involuntariamente salimos disparados, a otro fardo, de heno o de paja. O al campo de al lado. Vaya que explotamos. Si no intentamos frenarlo todo. Si nos dejamos ondular. Si nos dejamos expandir, transformar.
Bueno, en definitiva, yo quiero escribir una novela como un fardo de paja, esos como los carretes de hilo, el hilo de un gigante, miles de carretes esparcidos por el predio. Esperando hilar algo. Esperando ruecas para hacer surgir alimento para fieras. Pullovers para vestirnos de sentido, elegir sentidos. Usar los sentidos. Sudar sentidos. Una novela que esté llena de bobinas. Para hilar algo hasta que ya no se entienda nada. Y en ese caos inteligible, surja algo. Lleno de heno. Para alimentar a las fieras. Para alimentarnos cuando las vacas estén adelgazando. Porque bajan de peso. Porque las novelas vuelan, pero las vacas adelgazan. No vuelan. Y yo te pregunto, como ya no quedan vacas, ¿quedan novelas? Pero claro. Siempre. Dando vueltas como en las bobinas de hilo. En las ruecas. Pero las fieras tienen un apetito enorme. El nuestro es tenue, pero apetito al fin. Pero podemos subirnos al fardo y saltar. ¡Colina abajo! Nuevos y nuevos predios. Nuevos libros. Nuevas bromas. Comer bromas. Comer humor negro. Como alimento indispensable.
Ya la canción que se repite y se repite, como círculo, o como un cilindro. Prismas y prismas para mirar los días. Redes para atraparlos. Lazos, lazos. Para atrapar todo lo que pueda atraparse. S'il est lasse s'il est salop Lance l’ S.O.S l’assaut Hisse le au ciel L'as haut Et le saut l'y laisse. Lanzas la señal, como dice Camille. Si es un salop lanzas la señal. Metes la cabeza en los libros. Conversas con Dupontel. Conversas con André Breton. Te subes a la ambulancia de Barnes. Y ya basta. Papel y lápiz. Escribir la putain novela. Pero siempre con cariño. Pero siempre, siempre, borrando los contornos de lo delimitado. Delimitándola. Mirándola de cerca. Como a la fotografía. Como a los días, que querían huir, pero no lo consiguieron. Como a las nubes negras, que traen lluvia, pero parten, pero riegan las flores, que ya se estaban secando. Manda la señal. ¡Mándala! Pincharse el dedo con la rueca, y partir a la nueva dimensión. Donde las vacas adelgazan, pero están fuera de tu vista. Luego me ocupo de ellas. La señal, la señal, es tan clara ahora. Sentarse en el fardo de paja y soñar. Saltar desde el fardo de heno y volar, con las manos hacia delante para ir deteniendo los obstáculos.
Las novelas se escriben, no se vuelan. Los días se escriben, no se observan. Y escribir y volar a veces puede ser lo mismo. Y las novelas y los días a veces pueden ser lo mismo. Y el fardo de heno tiene matices sublimes. Y un día quizá dejamos de reescribir y reescribir nuestra historia. Y un día la historia tiene nuevos matices. Pero qué persistencia de registro. Y un día estamos cansados y nos volvemos uno con el fardo de heno, para rodar y rodar como un cilindro, y fundirnos con las historias. Para escribir la gruta de nuestro descontento. Los pasadizos zigzagueantes de nuestra alegría. La novela de nuestra vida. La novela de nuestra vida.


Fil géant






12 de julio de 2017

Lilit II

Lilit II
(Barcelona, 2013)

Marry me, marry me
I'll be so good to you
You won't realize I'm gone
Marry me, marry me
I'll be so sweet to you
You won't realize I'm gone
Oh, come on
We'll do what married people do
Let's do what Mary and Joseph did
Without the kid
St. Vincent, Marry Me

¿Vas a escribir eso? Voy a escribir todo lo que pueda escribirse. ¿Y vas a hacer todo lo que pueda hacerse? No lo sé. ¿Y si te dijera que te cases conmigo? No quiero casarme, ya me casé una vez. Pero esta vez será distinto. Es probable, ¿y los demonios? No estarán invitados. Pueden llegar a pesar de eso, ¿y las puñaladas? No serán por la espalda. Me harán daño igual, ¿y las injusticias? Seguirán ocurriendo, pero podemos olvidarlas por un rato. ¿Y las infidelidades? Ocurrirán, pero no para nosotros. Las relaciones pesan después de un tiempo. Las infidelidades también. Yo creo que tú tampoco quieres casarte, además casi ni me conoces. Te conozco lo suficiente. Soy Lilit, recuerda, puede que me escape del edén antes de tiempo. Es el tiempo suficiente que necesito. ¿Para qué? Para que no puedas olvidarme. Seguirás penándome, ¿a eso te refieres? No podrás escaparte del edén. Vivo en él. Pero no conmigo. Es suficiente así. No es suficiente para mí. Nunca podré amarte lo suficiente, además tú tienes que luchar contra las injusticias y yo te quitaré tiempo. Podemos hacerlo juntos. Además yo ya estoy enamorada de las palabras, me quitarás espacio. Podemos escribir juntos. Eso no se hace de a dos. Sólo quiero amarte. No sé bien lo que es amar. Lo que yo siento por ti. Tengo que decirte algo triste, lo siento. ¿Qué? De verás lo siento… estoy enamorada de otro. Ahora tú eres la que me da puñaladas, y por la espalda, ¿por qué no me lo dijiste? No era algo que quería verbalizar, es un amor imposible y nunca resultará, pero está en mi corazón. ¿Cuán profundo? Profundo, creo, no puedo olvidarlo. Quizá se vaya. No lo sé, quisiera, pero algo me tiene atrapada. ¿Y quién es? Vive lejos de aquí, hace un par de semanas que no lo veo. No entiendo por qué no me lo dijiste. No tenía sentido. ¿Qué no tenía sentido? Decirte, la relación con él es un sinsentido, está hecha de nubes y palabras. ¿Y por eso te gusta?, ¿me fuiste infiel? No, ya te dije, es una relación etérea, de palabras, no tiene una sustancia definida. ¿De qué me estás hablando? Te estoy hablando que me enamoré de él, a pesar del sinsentido, no puedo mentirte, y no puedo casarme contigo. ¿Por unas palabras? Y porque tengo tanta pena que quisiera morir, no entiendo nada, y ahora me dices esto. Las palabras te harán daño tarde o temprano. Las palabras me salvarán la vida. Si me dejas acabarás con la mía. Te quiero, pero dame tiempo. Puedo esperarte, sabes lo que siento por ti. Yo no sé lo que siento, y a veces quisiera convertirme en una palabra y quedarme estática dentro de un libro, tranquila. Te leería todos los días. Déjame partir, con mis palabras y mi dolor. No puedo, jamás renunciaré a la rosa que me dio un sabor indefinido, el que ya no puedo olvidar, y me tiene asido a la vida con fuerza. Temo esos sabores, y las rosas no duran para siempre.  


Lilit

Lilit
(Barcelona, 2013)

Something I should tell you,
But we are never alone
There's something I should tell you,
And I've been waiting so long
When it's over with, going our separate ways
How about you and me:
Dinner for two
David Byrne & St. Vincent, Dinner For Two

Mi nombre en italiano es un nombre de hombre, y en euskera significa mujer. Puedes ponerte Eva, o Lilit. ¿Por lo rupturista?, ¿por la rebelión? Por la feminidad. Pero a ella le gustan los demonios. Es una criatura nocturna, como la lechuza. Es una criatura sobrenatural. Abandonó el edén por las imposiciones. ¿Tratas de decirme algo?, ¿me estás proponiendo que me cambie de nombre? Puede ser tu seudónimo. Ya tengo un seudónimo. ¿Cuál es? Almendra. ¿En flor? Siempre floreciendo, como la primavera. Este fin de semana sentí el invierno, me parece todo tan vacío a veces. ¿A qué te refieres? Las relaciones y el mundo son tan complicados, siento que siempre estoy luchando contra las injusticias. También soy una existencialista desesperada, pero déjalas de lado un momento. Está bien, te contaré una historia. Quiero escucharla. -Un gran banquete, rodeado de almendros en flor. Gran concurrencia, personas riendo y bebiendo vino. Grandes vestidos y sombreros. Demonios y lechuzas sobrenaturales deambulando. En el ambiente una embriaguez extasiante. Un edén demoniaco. Mucho sol y euforia. Un hombre conversa con una mujer de nombre Eva, y le cierra un ojo. Del otro lado de la mesa, varios metros más allá, su mujer conversa con otra mujer de vestido rojo, quien le revela que su marido le es infiel, y que lo ha visto varias veces saliendo de restaurantes con otras mujeres. La esposa monta en cólera, y en un ataque de ira, agarra un cuchillo de la mesa, y comienza a caminar con el cuchillo en alto hacia la víctima infame. La concurrencia se alerta, ella grita, ¡te mataré, te mataré! Él se pone de pie y retrocede, gritando ¡esto es injusto, soy inocente, soy inocente!, y por esas injusticias de la vida, la mujer tropieza, y cae inconsciente al suelo, el cuchillo vuela. Varios hombres corren a su rescate y la llevan dentro de la casa, varias mujeres corren detrás. El ambiente permanece alterado, pero el festejo puede más, y vuelven las risas. El marido acusado, permanece un rato al lado de su mujer, pero cuando ésta vuelve en sí, él le besa la frente y vuelve al banquete. Una vez de vuelta a su puesto, comienza a hablar con la mujer que está sentada a su otro lado, de nombre Lilit, y le dice, debo decirte algo, pero nunca estamos solos, algo debiera decirte, he esperado tanto, cuando esto acabe, qué tal si tú y yo, vamos a cenar…-.  Esa es la historia, ¿crees que nosotros podríamos hacer lo mismo?... ¿Me estás invitando a salir? Claro. Bueno, pero sin puñaladas ni demonios. Ni injusticias ni infidelidades. Empiezas a caerme bien…