2 de noviembre de 2025

Extravagante emoción II

Hay experiencias que siguen reverberando en el tiempo. Que se van revelando de a poco. Como fue Brasil para mí, y ese carnaval y esa isla. Las experiencias donde hay una dosis de desorientación son siempre más interesantes. Por ejemplo si tienes que elegir entre un club med o una mochila al hombro, no hay donde perderse. El control total aniquila toda experiencia posible. O bueno, es la experiencia del control: algo extraño en ocasiones. ¿Algo irreal? Pero lo más irreal es lo nuevo, que nos desconfigura suavemente. Cada experiencia de la alteración de nuestra estructura queda en nosotros como melodías por cantar. Ariel el dibujante me manda una canción de K-efe. No la conocía. Me hace reír. La letra dice, se siente intenso pero es love, me gusta cuando lo hacemos de a dos, intenso pero es love. Cada encuentro con él es una experiencia. Como un viaje. No te preocupes si no te aprueban, cuando te critiquen tú solo di: soy yo, canta Bomba Estéreo, a nadie le importa lo que estoy haciendo, lo único que importa es lo que está por dentro, soy yo, cuando más te pegas fuerte, más profundo es el beat, soy así, y tú ni me conoces a mí, bien relajada, you know what I mean. Fuego, mantenlo prendido, cantan, y no lo dejes apagar. Watch out!, you might get what you’re after, canta Talking Heads, strange but not a stranger, burning down the house. Tal vez Europa fue para estar lejos de todo. Para reorganizar la vitalidad animal y la extravagante emoción. Para conocer a Jean el saxofonista. Escuchar sus acordes. Respirar. Entender el carnaval. Sentir la manera de describir esa isla. Necesitaba sentirla. En el silencio. Así es como se siente el amor. Se siente lo importante. En el silencio. En las pulsaciones interiores. En los beats en sordina que nos van guiando. Yo pensé que me costaba tomar decisiones definitivas. Tal vez todo lo mío es definitivo. Mi amor por las cosas, mi pasión por el presente. Mi entrega. Mi candor. Mi ánimo. Mi entusiasmo. Mi partida. Mis relaciones que me han desarmado. Todos esos viajes. Esos recónditos rincones donde experimenté la vida. Donde me encontré con ella. Sigo visitándola. La habito completamente. Ahora soy la vitalidad animal y la extravagante emoción. De manera permanente. Suena cansador. Lo es por momentos. Pero: I’m just a writer. Duda, caos, abismo, clímax. No lo dejes apagar. En mi cuerpo van las historias completas. Las voy dejando salir. Para organizar la casa. El universo total. Todas sus ramas que van creciendo. Ahora caen las hojas. Pronto llegaré a las flores. Tres semanas para el sol incandescente. Intenso pero es love. Esa es mi existencia. Intensa, pero es amor. Es lo que me digo. Me río todo el tiempo. De cualquier cosa. Si es trágica con humor negro, si es luminosa, con sincera entrega. Soy yo. Llevo las historias. Las llevo por las islas. Los carnavales. Para despertar, para gozar, para reflexionar, para los clímax definitivos. Escribo la gran historia que no se apague. Que esas ganas de existir sean el testigo de ese Gran Planeta fantástico. Donde todo es posible. I’m not afraid of anything, I want it all, canta The National. It’s half your fault so half forgive me, cantan. Swoon and fall into my arms, canta Imogen Heap. I’m not afraid to tell you what I want, never leave me out here for too long, canta The National. Intenso, pero es amor. Sólo soy una escritora. Para despertar, para gozar, para reflexionar, para cada clímax. Definitivo. La pasión es definitiva. El amor es definitivo. Todo fue por ese carnaval, por Ariel el dibujante, por Jean el saxofonista. Intenso, pero es amor. Entrar en el trance de la música. De a poco. Tras 25 años. Tras 12 años. Intenso, pero es amor.

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