Miguel Bosé cantaba hace tiempo, si tú no vuelves, se secarán todos los mares, y esperaré sin ti, tapiado al fondo de algún recuerdo, mi voluntad se hará pequeña, me quedaré aquí, junto a mi perro espiando horizontes, no quedarán más que desiertos, y escucharé por si algún latido le queda a esta tierra, que era tan serena cuando me querías, había un perfume fresco que yo respiraba, era tan bonita, era así de grande, y no tenía fin. Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía, dice Bosé, que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay, dime amor, estoy aquí, ¿no ves?, si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré, si tú no vuelves, no habrá esperanza ni habrá nada, caminaré sin ti, con mi tristeza bebiendo lluvia. Cuando una relación acaba se instala el llamado a: dar vuelta la hoja. Un llamado inmediato, independiente de cuánto duró la relación. No es necesario escuchar ese llamado. Cuál es el problema de decir que nos gustaría que alguien vuelva. Cuando una relación ha sido buena se puede anhelar su continuación. El amor es también resistencia. A ese llamado a dejar de lado lo que fue bueno, en aras de alguna otra cosa. Pero se requiere tiempo. Cuando el amor ha sido sincero, permanece. Se requiere reflexión para entender las causas de una relación que entra en crisis. Identificar nuestra parte de la responsabilidad. Repasar esa sensación de lo ilimitado. Las razones de por qué comenzó, porqué duró en el tiempo, por qué podría continuar. Cuando la dicha ha sido grande se requieren muchos crepúsculos para aceptar una ausencia. Amar también es resistir al llamado de borrar algo que vale la pena instalando algo encima que sólo tiene la consistencia de un alivio momentáneo. Cuando el amor ha sido grande, queda. Hay un llamado a hacer como que la persona ya no está en vida. Habita otros horizontes como si se hubiese eliminado del planeta tierra. Pero no. La muerte no es lo mismo. La muerte es definitiva. El amor cuando es grande siempre guarda en su regazo una esperanza. Cree en su existencia profunda. Confía en que la entrega era sincera. Una promesa hecha a conciencia es algo importante. Cuál es el problema de decir que la ausencia duele. Que hubo la dicha y luego la ausencia. Decir, no lo veía tan claramente y ahora lo sé. Decir, la dicha fue buena. El amor puede sobrevivir aunque la otra persona quiera ocultarlo. Aunque la aventura dé vértigo. El amor resiste. El amor, al igual que la muerte, es definitivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario