7 de mayo de 2023

El amor como responsabilidad

Dua Lipa canta, ¿el desamor me cambió?, tal vez, pero mira donde terminé, ya estoy bien, tan lejos ya, da miedo, no estoy donde me dejaste en absoluto, así es que, si no quieres verme bailando con alguien, si quieres creer que cualquier cosa podría detenerme: No aparezcas, no salgas, no empieces a preocuparte por mí ahora, parte, ya sabes cómo. ¿No eres tú quien intentó lastimarme con la palabra adiós?, se pregunta Lipa, aunque tomó algún tiempo sobrevivirte, estoy mejor del otro lado, no empieces ahora, desaparece, ya sabes cómo. Es imposible que el desamor no nos cambie. Finalmente, hubo promesas hechas. Hubo mucho esfuerzo entregado a un cierto vínculo. Siento que estos temas se abordan con una liviandad impresionante, acorde a estos tiempos tantas veces superficiales. Pero las personas siguen siendo iguales, a pesar de que todo vaya rápido y sin profundidad. Un vínculo quebrado voluntariamente duele como la peor traición. No podemos salir ilesos. Entendámonos, no digo que deba mantenerse un lazo a cualquier precio, independiente de cuales sean las circunstancias. Desde luego, no. Pero debe haber responsabilidad. Por lo que está ocurriendo enfrente. Luego de muchos años en este circo y varias rupturas encima, causadas o sufridas, puedo decir sin miedo: no sé de dónde aprendimos, pero el nivel de irresponsabilidad es como si nos enfrentáramos al tema como niños pequeños. Y todos tranquilos, impasibles, como si fuese normal. Así es el amor, se dice, así es la vida, así son las relaciones. No. No son así. Hemos elegido enfrentar estos temas como estúpidos desconsiderados. Como si fuese igual que cambiarse la camiseta. Te lanzo al río y arréglatelas. Evidentemente si hay violencia o abuso en cualquier grado, lo que hay que hacer es salir corriendo y perderse muy lejos. Pero estoy hablando de relaciones con el mínimo de reciprocidad necesaria, relaciones en que las partes han actuado a conciencia. Shakira hace una canción sobre la ruptura con su ex y emplea un tono sarcástico y todos se le van encima. Pero si tiene toda la razón, está exigiendo la mínima responsabilidad. Abordamos el tema como si fuera un juego estúpido. El amor es lo más serio que hay. Qué habría que tomar más en serio que esto. Tomamos con seriedad el trabajo, en cambio el amor, como si fuera un pasatiempo idiota, irrelevante. El nivel de mediocridad es impresionante. Y más encima lo alabamos, como si fuera divertido tomarse las cosas serias de manera estúpida. Vamos por la existencia destruyendo a las personas y ahí que cada uno vea cómo se las arregla. Ninguna conciencia de grupo, todo desechable y fácil, dejo a este o a esta y habrá otros, otras. No. Si no es un juego el asunto. Creo que hay que empezar a exigir responsabilidad por nuestras acciones en el amor. Por las personas que desaparecen sin decir palabra, por las personas que cortan vínculos de cierta data sin hacerse cargo de nada, por el hecho de cambiar una persona por otra sin esperar un cierto plazo o sin ver quien está al frente y sus sentimientos. En esta realidad de sentimientos mutilados, habría que recuperarlos. En este presente de emociones truncadas, habría que ponerlas de relieve. Si tú no tienes sentimientos o emociones, no quiere decir que otras personas no los tengan. Todo el mundo sigue adelante, en la indiferencia, diciendo, qué bien no me tocó a mí, pero rogando en secreto por no ser el o la siguiente afectada. El tema llega tarde o temprano, habría que empezar a exigir responsabilidad para que el amor tenga la dignidad que merece. Está relegado a última categoría, y los resultados ya se ven, cientos y cientos de personas con terror al abandono, entristecidos, con una rabia sideral, y luego, al expresar estas cosas: por qué está reaccionando así, qué exagerada, qué exagerado, controla tu ira, controla tus palabras, quédate calladita o calladito, mastícatelo todo y trágatelo bien, que no se vaya a notar. Claro que no, así no se van a hacer las cosas. No más. Relegaste el amor a la última categoría, ahora asume. Abre bien los oídos y escucha lo que tienen que decirte. Si seguimos actuando como imbéciles permitimos que esta manera de hacer las cosas se perpetúe. En el primer plano tenemos que poner a las emociones y a los sentimientos. Si miramos bien, cientos de problemas vienen de la inseguridad de quienes no se sienten amados, o se sienten traicionados, o abandonados o heridos. Es lo más serio que hay. Habría que crear manuales, propuestas, darle al amor su lugar principal. No más vínculos mediocres ni acciones desconsideradas sin ningún tipo de responsabilidad. Antes se herían los sentimientos de las personas en el silencio, y ahora veo como más y más personas van compartiendo sus experiencias de manera pública. Me parece un avance excelente. Fuiste una mierda: ahora escucha cómo se sintió. Si estás viendo a alguien y tus razones son “porque tengo necesidades”, quizá sea bueno evaluar si son suficientes o qué opina la otra persona de tal afirmación. Responsabilidad en relación a los sentimientos y emociones. El amor en la proa de todos los barcos.

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