18 de mayo de 2017

You don’t prove anything. It comes by itself

I don’t know what it means to be dramatically new. There’s no new ideas in the world, there is only a new arrangement of things. Everything is new, every minute is new. It means re-examining. Life changes every minute. The world is being created every minute and the world is falling to pieces every minute. Death is present everywhere, as soon as we are born and it is a very beautiful thing the tragic, le tragique de la vie – what is tragic in life – because there is always two poles and one cannot exist without the other one. It is these tensions I am always moved by.
[…] You have to forget yourself, you have to be yourself and you have to forget yourself, so that the image comes much stronger. What you want and what you see. If you get involved completely in what you’re doing and not thinking. Ideas are very dangerous. You must think all the time but when you’re photographing you’re not trying to push a point to explain something, to prove something. You don’t prove anything. It comes by itself.
HENRI CARTIER-BRESSON, The Decisive Moment

Miro la foto de Henri Cartier-Bresson, donde aparecen Irène et Frédéric Joliot-Curie, France, 1944. Qué foto más potente. Más que la composición de sus fotos, me impresiona cómo una foto puede darte un libro entero de interpretaciones de las personas que están fotografiadas. Quiero decir, cómo puede captar miradas e imágenes que dicen tanto, mostrando en apariencia tan poco. No estoy segura de vislumbrar todavía su horizonte.

Más que la estética, o junto con ella, creo que lo que quiere captar es la esencia de lo humano, que ve, en el fondo, como la esencia de la poesía. Poetry is the essence of everything, dijo. Lo veo como una visión totalmente optimista, de confianza en la humanidad, lo que lo diferenciaría de alguna manera con la imagen primera que dan los franceses (o segunda, o tercera), son lo más pesimistas del mundo. Pero con el tiempo me voy alegrando, porque ya veo que es o son las primeras miradas, en el fondo son optimistas, lo que pasa es que hay que mirar más profundo, que es lo que ellos mismos alientan, debe ser por eso mismo. Con el tiempo podemos captar toda su fuerza, captar su intensidad metafísica, como dijo Flaubert, en vez de quedarnos con el sentido más prosaico de todas las cosas. Creo que eso es lo que hacen realmente, en lo más hondo, la base misma, o el cielo, y de ahí surge todo el resto. Es imposible que el resultado no sea sublime. A veces entiendo, o con el tiempo más aún, por qué me sorprenden tanto. Es como pasar la primera barrera pesimista, y se hace posible un universo en ciernes, un paraíso asegurado, lleno de volcanes y cavernas. Un océano vasto y que todo puede rellenarlo.

Por lo que leí, esa foto del matrimonio Curie la sacó justo después de entrar por la puerta, así lo estaban esperando. Es un retrato curioso, ya que Bresson normalmente empleaba muchísimo tiempo para sus retratos hasta que sacaba la foto con la que él creía que había retratado a la persona, pero en ese caso, consiguió la foto a los pocos segundos.
Bresson era un artesano de la composición, la geometría era su gran herramienta de expresión. No estoy seguro que fuera una mirada optimista o no, pero sí que cultivó la habilidad de congelar en una fotografía la esencia de las personas que retrataba. ¿Has visto el de Matisse?

¡Sí! Pues a mí ese propósito me parece optimista, de amor a la complejidad humana, y además de eso, de una exigencia gigantesca. Un maestro, podríamos decir. 


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