Veo una página de un nacionalista, xenófobo y racista. En mi vida
había visto algo así, pienso. O bueno, de esa forma. De alguna manera, cada
cierto tiempo vemos cómo la evolución se detuvo en algún punto. Para algunos. Y
el cerebro quedó tan pequeño, que ya no entra ningún agente extraño. Lo que
significa que ya no entra básicamente nada.
El asunto es más terrorífico de lo que parece. Lo que me pregunto es
si la mejor opción es funar una página así, o si la indiferencia es la
posibilidad más razonable. Un dilema de larga data, como sabemos. Y que hoy
toma proporciones considerables. En cualquier caso, queda la estupefacción, el
asco y la tristeza. Como si por un lado quisiera entender el fenómeno, y por
otro, olvidarlo lo más pronto posible.
Y en este punto, yo me pregunto: ¿qué hicimos mal?
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