(Hadas y realidades, 2007)
A Violeta
Parra. (Quien escribiera Maldigo del alto cielo).
Amistad.
Septiembre Chile Raíz.
A mis
amigos. Por este 18.
Amistad en
el asado, en la chicha, y en la guitarra.
Seis días.
Seis fueron los días de comunión.
De Violeta
Parra y de cueca.
Cada verdura
de esa parrilla se llenó de dieciocho.
Yo me fui
pobre a Concón y volví rica.
Tengo ahora
un poco más de amistad.
Un poco más
de mis amigos.
Cada uno me
entregó una paya de cercanía.
Una cueca de
deslumbre. Un universo de Chile y de voz.
Empanadas de
amistad y comunión.
Viva la flor
del romero dijo Violeta Parra
Días llenos
de sabor viví.
Pañuelo de
desvelo. Blandiéndose en el aire para celebrar.
Para
expresar todo eso que está oculto, Paloma ausente que quiere manifestarse.
¡Es que tuve
tanto este fin de semana!
Todos me
dieron un poco de ellos.
Vibré con
acordes, con improvisaciones, con cantos.
Con
palabras. Muchas, llenas de contenido. Frases de pebre.
Perejil de
Cilantro. Tomates de risas.
Cueca de
amistad. Payas de comunión.
Guitarras de
compartir.
Mar y humo
de convivencia.
Ají de
amistad y mucho sol.
¡Es que tuve
tanto este fin de semana!
¡Estos 6
días de pelícanos y carbón!
Violeta por
aquí y por allá.
Parra de
altura. Parra de Violeta.
Arriba
quemando el sol nos dice ella.
Yo siento
nuestros corazones quemándose también.
Vino de
compartir. Anticucho de asombro.
Fuego de
vida y dolor. Mucha risa.
Parrilla con
fuego. Todos alrededor. Manos en alto en un sólo baile.
Carbón
hirviendo. Alimentos dorados. Humo de recorrido.
Mucho viento
también tuve.
Viento cada
vez más veloz que está llevándose todo el vacío.
Nubes que
dieron paso al sol, el cual quiso quedarse los 5 días que quedaban.
Quiso
acompañarnos. Es que había mucha fuerza ahí. Muchas ganas de vivir.
Entregas
simultáneas sentimos.
Cantos
entrelazados.
Cola de mono
de gloria. Champiñones de picardía.
Escaleras y
caminata. Ostiones y machas.
¡Esa cebolla
de comunicación! Unión sin igual.
Playa
Amarilla. Valparaíso de subidas.
Paila marina
de fuerza.
Mercado de
placeres.
Café de descanso.
No te olvidé
Violeta en estos días.
Convertimos
tu dolor en alegría.
Cantamos en
tu nombre para animarte.
Para darte
vida.
Rasgueo. Cuánto
será tu dolor nos emplazaste a descubrir.
Cultrún de
puntadas. A cada golpe una presión del alma.
Nosotros nos
quedamos con tu sol, transformando tus estatutos malditos del tiempo.
Tú maldeciste la
primavera y sus jardines en flor. Nosotros los regamos y ahora son sagrados.
Entregamos flores de alianza. En un rito de desprendimiento.
La ceremonia
del desborde de amistad.
¡Es que fue
tanto!, describir cada detalle se hace inabarcable.
Debo decir
en este momento, como ella dijo, agradezcamos a la vida que nos ha dado tanto.
La risa y el llanto.
Con esta
perfección me quedo. Con estos días de sol y dieciocho.
Con las
almas de mis amigos que ya son un poco mías.
Con la
vibración de sus espíritus, orbitadores de la misma frecuencia.
Tonada de
epifanía y paraíso.
Fin de los
tiempos y entendimiento total.
¡Tonada de
conexión simbiótica!
Cantos
campesinos, décimas y centésimas.
El hombre
con su razón.
Convergencia
de la cueca, el ají, la chicha, la empanada, y la celebración del alma,
regocijo de los sentidos y reflejo fiel de la profundidad de la existencia.
Como dijo
Violeta, según el favor del viento, me voy, me voy.
Pero cierro
el día llena de regocijo.
Quisiera
morir cantando.
Que se abran
de una vez los cielos.
Gracias
Violeta.
Gracias
amigos.
Morí
cantando y resucité.
Y lo volveré
a hacer.
Todas las
veces que sea necesario.
Hasta que mi
alma no tenga más fuerza para arrastrarse.
Y entonces me
lleve un poco de todos ustedes para la inmensidad.
Para que el
firmamento nos guarde a todos y el planeta nos recuerde.
Yo no los
olvidaré nunca.
En una barca
de amores viajaremos para siempre.
Por el
cielo, firmamento y eternidad.
Brindando
por nosotros y por la carta, y su mensaje que queremos expresar.
Llegará a
cada corazón:
Con justicia
y libertad estaremos llenos de luz y no de sombra.
Gracias
amigos.
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