(Textos para la iluminación, 2010)
Catástrofes
El incendio
No sé los dije, Cuan profundo llegó el incendio
Todo cenizas, Todo escombros
El alma negra
Un pedazo de nosotros también se quemó, El alma hecha fuego por unos
días
Oscuridad
La sensación de lo efímero, La fragilidad hecha carne
La indefensión, Lo incontrolable, El desconcierto
Una parte de nosotros se fue con ese incendio, Ya no somos los mismos
Nuestra quemada alma advierte nuevas señales
Nuestro pasar súbitamente suspendido en el aire entiende de tornados
No es la resistencia, Es el descubrimiento de lo inevitable
De los caminos de la vida
La certeza de que no necesitamos más que amor
Que podemos salir adelante a pesar de todo, La certeza de lo difícil
de abrirse camino
Es el fuego hecho realidad, Son las llamas que todo se lo llevan
Las cenizas que no dejan espacio para la confusión
La realidad es tan patente que no debemos cesar de buscar la magia
Ahí en algún lugar de ese incendio murieron por un momento nuestras
esperanzas
El fuego intentó consumirnos, El dolor quiso conquistarnos
Pero somos más que ese calor, Despertamos súbitamente
Estaremos preparados para cuando quiera volver
Con el tiempo encontraremos las razones, Sabremos donde buscar vida
El terremoto
Todo se agita por estos parajes, el incendio no fue suficiente
Había más lecciones que aprender, entonces vino el terremoto
A despertarnos, con su movimiento interminable
Se impuso, nos arrojó lejos, con su fuerza nos mostró el miedo
Destruyó casas, mató familias
No estábamos preparados, no alcanzamos a correr hacia los montes
Invitó a las olas a invadirnos, a llevarnos con ellas
A conocer el lado oscuro del
mar, ese lado que no siente
Que todo quiere tomarlo, que no conoce límites
No hemos dejado de temblar desde entonces, la tierra sigue
desafiándonos
Y ya no nos queda mucha energía, tenemos miedo
Nos sentimos solos, nos juzgamos vulnerables
Nos sentimos indefensos frente a la convulsión constante
No recordábamos lo que era una catástrofe, y ya no sabemos hacia donde
íbamos
Estamos totalmente perdidos, absolutamente desorientados
Queremos llorar pero el llanto no sale, está atrapado en el pánico
Está ahogado en el caos y en la confusión, la verdad es que ya no
entendemos nada
Nunca habíamos estado con la mente tan bloqueada, tan absolutamente
desamparados
Jamás nos habíamos sentido tan atacados y desprotegidos
Sigue temblando, y la incertidumbre de destruirnos por completo nos
bloquea aún más
Nos desorienta hasta que no sabemos ni hacia donde correr
Y nos creemos capaces de arreglarlo todo, pero no es posible
Nos creemos ciertos de sobrevivir así como estamos, pero no es posible
En algún lugar de este terremoto está la explicación, debemos
encontrarla
Y es que no hemos escuchado a la tierra
Que hemos querido crear un mundo a nuestra manera, sobre ella, aplastándola
Creando estructuras rígidas, que están muertas
Que no van al compás de su movimiento, no han podido entenderla
Son construcciones difuntas, que no fluyen
Hemos querido inmovilizar lo inmovilizable, desconociendo lo líquido
de la existencia
No entendimos y nos instalamos sobre el planeta, sin percatarnos de
nada
Sin darnos cuenta de que esas construcciones no crecen, están
estáticas
Las
estaciones del año no las afectan en absoluto, las horas del día les son
indiferentes
Siguen ahí, inmóviles, porque son cadáveres
Hemos perdido mucho tiempo creando muertos, y ni siquiera nos hemos
dado cuenta
Hemos creado un mundo de cemento, y nos hemos quedado encerrados en él
Hace un tiempo que dejamos de lado el mundo de los árboles
El mundo de los ríos y de los montes, ellos sólo conocen de procesos
No están estancados, son libres
Este movimiento es la oportunidad de rebelarnos, de pensar por
nosotros mismos
De entender a la tierra, de no aceptar más invenciones
El terremoto es real, y ha venido a mostrarnos a golpes lo que dejamos
atrás
A avisarnos que lo que buscamos está en nuestra alma
Que cuando lo encontremos no podrá derrumbarnos
No debemos olvidar, su poesía lo trasciende, nos trasciende
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