12 de octubre de 2026

Piano (Novela)

"Piano"

o

Prefacio

“Piano” es una novela. Es la continuación de “Fuga”, que es a su vez la continuación de “Revolución”. La serie completa es esta: “Lisa y la pasión”, “Aventura”, “Revolución”, “Fuga”, “Piano”. La escribí en el otoño naranjo de Lyon. Antes y después del aluvión en la Cordillera de los Andes en Santiago de Chile. Es una novela sobre la imposibilidad de ir “piano”, sobre la condición literaria y la personalidad intermitente. Intenta sobre todo situar la locura en un contexto feminista. Sacarla de donde la pusieron, alejada de todo problema, e instalarla al centro para que no se la saque cada vez de escenario. Mucho se ha utilizado esta palabra para llevar al margen. Igual que en el aluvión, a veces nada detiene la corriente. Intenta también unir literatura, creatividad y supuesta locura, para que el aluvión nos ayude a repensar todo eso que no estamos viendo. No vemos materias en ocasiones, porque estaban escondidas, porque no las habíamos pensado, porque estaban prohibidas, se habían ocultado, se habían desfigurado, y tantos otros motivos. De pronto se nos afinca al frente con fuerza, cual ola. Sobre todo, río y cauce. Caudal y corriente. No queda más que considerar. Me fui de Chile hace casi 14 años, paso mi vida escribiendo libros en mi casa frente al río Saône en la ciudad de Lyon. He tenido tiempo para pensar en el diagnóstico que me lanzaron sobre los hombros antes de partir, el cual me tomé en serio, en parte. Lo observé con distancia, cada vez mayor, y opté por dejar la química de lado inmediatamente y abocarme a otras cosas, las que tenía en mente, y los obstáculos eran considerables. La reflexión feminista es prolífica, fértil como la gran naturaleza que estamos destruyendo de a poco. Lo que se destruye vuelve en forma de ola. Inmensa ola que va uniendo en el recorrido árboles y elementos. Así estamos. Avanzamos como río y llegamos al mar. Esa inmensidad que nos ha hecho sentirnos como en casa. Todo está siendo dicho, todo está siendo escrito. Todo está siendo conversado, todo está siendo creado. Lo que intento siempre es entrelazar todas las dimensiones de una existencia, un plano mayor junto al más íntimo. En estos tiempos de ocasional banalidad me gusta sin cesar acordarme de la complejidad de los fenómenos, de lo absurdo de los polos estancos. Conozco este asunto de los polos, jamás son estancos. Nada está incomunicado, salvo las máquinas. Esas máquinas sin cuerpo son capaces de lanzar piedras sin sentir nada. Fácil así. Pero ser humano no es eso. Este aluvión nos trajo sentimientos y solidaridad también. Somos emociones, somos alegría y cólera a veces. Somos animales, queremos estar a salvo, a resguardo de la tormenta, vivir tranquilos, poder alimentarnos, recibir amor, darlo, en la mayor medida posible. Conocer la empatía es saber que también tenemos que cambiar aspectos. Comprender que estamos cerca e interconectados. Como lo está la cordillera, el río y el mar. Como lo están las estaciones, que van intercalándose inevitablemente. La literatura es arte, pero desea también ser movimiento. Tomar el riesgo de ser humano. Es mucho más difícil que ser máquina. Mucho más productivo, imaginativamente hablando. Este es un libro sobre la creatividad y sus posibilidades, y sus descalabros, y sus miedos, y sus desastres. Su permanente catástrofe. Sus oasis y sus montañas rusas. No hay algo más alto que me haya ocurrido que el amor, la música y la literatura. Es el deseo de habitar, de agradecer, de llegar más allá. De que nos salvemos de esta. Para los que vienen, al menos. A nosotros nos va quedando poco, pero qué estamos entregando. Qué diablos estamos entregando. Tal vez con el arte vaya unida también la vida. No saldremos vivos de este pasar por los días, pero disfrutemos, cuidemos. Una parte de la felicidad está cifrada en constatar que vamos acompañados. Si el feminismo ha puesto énfasis en esto, que de cuando en cuando se olvida, ya es bastante. Todos los cuerpos importan, también ha aspirado a señalar eso. Como en otras dimensiones, se ha pretendido reducirlo a una caricatura, a una multitud de histéricas desviadas, esto es un error. Los errores salen caros eventualmente, y la ola baja aunque nadie la había llamado. La represión nunca ha sido la vía. Aquí la juventud queriendo participar, alzar la voz, integrar una comunidad. Proyectar un futuro que se ve cerrado de tiempo en tiempo. Hacer callar trae olas, ríos. Escuchemos, consideremos. Nos queda poco a algunos, pero qué estamos entregando. Nada nos pertenece. Que la democracia y el arte nos salven la vida.
Gracias.

Andréa Balart-Perrier
Lyon, 12 de octubre de 2026.


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