Existir es un drama fascinante. Sobre todo la música es un drama fascinante. Sí, estoy de acuerdo en que no es fácil convertir esto en un drama fascinante, escribe Doris Lessing. La razón, casi con toda seguridad, era el elemento irracional y peculiar que a menudo es el auténtico motor de las personas y los acontecimientos, y que con frecuencia no se menciona o ni siquiera se advierte, escribe Lessing. No, ella desconfiaba de la música, escribe Doris, se encontraba en buena compañía, a fin de cuentas, muchos de los grandes y de los sabios habían considerado la música como un amigo dudoso, siempre la había escuchado con el ánimo de: no vas a apoderarte de mí, ¡ni lo pienses! Camila Vaccaro compuso un disco que se llama Drama dramática, el cual la llevó a ganar el premio de mejor cantautora de Chile el año pasado, el cual me interpreta completamente. Se va la vida, no entiendo quién soy, canta Camila Vaccaro con su agudeza y humor habituales, voy juntando fracasos, se quiebra mi voz, es muy duro el camino, cuando no sale el sol, escarbando la tierra, busco una razón, las certezas que nunca se podrán alcanzar, es la vida y su tiempo como un huracán, en la copa que alzo está mi corazón, todo hecho pedazos y ahogado en licor, como vidrios molidos es la tierra a mis pies, se me aturde el sentido, y me pierdo en el drama. Una descripción exacta del pasar por este extraño planeta. Toco música desde hace cuarenta años, y escucho música sagradamente todos los días de mi vida, soy música más que cualquier otra cosa. Antes de ser escritora quería ser música. Me decidí por la justicia y por las frases que son música. Había que elegir, no podía hacerlo todo, si quería llegar al fondo de las cosas. Pero a diferencia del personaje de Lessing, no considero a la música como un amigo dudoso, es más bien la razón de mi existir. El elemento irracional y peculiar que me guía, para no hundirme en el drama constante que implica ir por los días intentando sacar cosas en claro. Lo que hago es decirle a la música, al contrario de la ficción de Lessing, apodérate de mí, para que todo sea fascinante. El dinero que tengo lo empleo en libros y discos, conciertos y óperas. Dejo que las armonías, las melodías, los ritmos y las letras reemplacen el drama que invade mi cerebro. La música es el drama fascinante que me mantiene en pie.
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