Hoy 13 de noviembre es el cumpleaños de mi iaia Agustina, que partió de esta tierra el año 2016 a los 88 años hacia otros confines. He querido a pocas personas en mi vida como quería a mi abuela. No va a poder leer estas líneas, pero me gusta escribirle para honrar su existencia que fue tan fundamental en mi vida como el aire mismo. Lo sigue siendo porque va conmigo a cada paso. Agustina María era una persona de un humor agudo, de una gran valentía, y de un amor por las artes que me enseñó mucho. Era mi lectora principal, junto con mi madre, leía y me comentaba cada uno de mis textos. Siempre le emocionó mucho que yo escribiera y me lo hacía saber. Era muy sabia y muy culta y me gustaba saber su opinión. Pero sobre todo, además de a mis padres, le debo a ella el impulso, la primera vez que publiqué un libro fue para regalárselo a ella y dedicárselo, le hacía muy feliz leerme y me pareció que era la forma más bonita de agradecerle por todo su apoyo en mi intento literario, tenía 25 años. Agustina María era mi amiga, además de mi abuela, conversábamos mucho y sobre todo nos reíamos todo el tiempo de lo absurdo, ridículo, grotesco, difícil, enredado. Su humor negro no tenía límites, ni tampoco su perspicacia para captar todo lo que era necesario desmontar. Ella quería estudiar derecho cuando joven, pero las circunstancias eran adversas para las mujeres en ese momento, y estudiar en la universidad era algo que muy pocas podían llevar a cabo. Crió en cambio seis hijxs, siempre trabajando fuera de la casa además. Tuvo por marido a una verdadera calamidad, y creo que si los tiempos hubiesen sido otros también se habría librado de esto. Agustina María, lástima que no viviste en los tiempos de hoy, pero sé que fuiste feliz, porque lo hablé contigo muchas veces. Fuiste feliz sobre todo las últimas décadas de tu vida, liberada de responsabilidades, disfrutando de paseos y de las personas que te querían. Sé que fuiste feliz, y que nosotrxs nos encargamos de devolverte todo el amor que tú nos entregaste durante tu hermosa vida. No hay un solo día en que no me hagas falta, tu existencia en mi vida era fiesta sinfín. Te extraño mucho, Agustina María. Es distinto sin ti. Pero yo te tuve y fue el paraíso, estoy muy agradecida por esto. Creo que de los momentos que más disfruté en mi vida fueron contigo, con tu sabiduría, tu humor, tu cariño, tu alegría en los viajes y aventuras. Te quiero por siempre, amada iaia, cada libro que publico te pertenece secretamente. Muchas gracias, lo cambiaste todo y me diste un lugar. No escribiste libros, pero yo los escribo en tu nombre, con tu humor que lo transforma todo en lucha. Siempre fuiste lo más importante para mí, tu apoyo incondicional es mi estrella infinita, muy feliz cumpleaños.
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