10 de noviembre de 2023

Cumpleaños

Qué dulce es la libertad. Cuán grandes sus alas. El 29 de noviembre estoy de cumpleaños. Voy a celebrarlo mañana con dos grandes amigas que me regaló esta ciudad. La amistad es lo más importante. La literatura también. El día mismo estaré en un viaje real con el amor real. Este ha sido un año de exploración literaria. Un año hasta las últimas consecuencias. Y los años siguen pasando. ¿He aprendido algo? ¿He vivido? ¿Cuánto? ¿Cómo? En qué ha consistido esta vida. El amor: una catástrofe. Siempre es una catástrofe. Tal vez hay que saber qué significa esa palabra, y qué ha significado para otros con los que me he relacionado. La literatura: la vida misma. Los personajes: una gran ensalada que me sostiene. Una montaña. El mar. Con olas que oscilan. La amistad el paraíso. La historia, algo demencial. Un recorrido de errores. De rehenes en territorio ajeno y propio. Las historias, lo que nos salva. Estamos bordados por historias. Van uniendo nuestros pedazos en una sola unidad. Quisiera abarcarlas todas pero la vida es una gran fuga de historias que van perdiéndose en la niebla. Por mientras hago malabarismos para organizar las historias. Para empezarlas. Para terminarlas. No soy afín a las cosas a medias. La vida es una sola oportunidad disponible. Yo quiero tomarla completa. Que cada cumpleaños haya algo nuevo que aprendí con el paso del tiempo. No quiero que la muerte me pille tan desprevenida que no alcancé a poner en palabras ese fuego que me quema las entrañas. Vivir es mucho más que vivir. Es lo que siento cuando miro la vida de frente. Cuando miro al espejo y veo a mi cuerpo de cuarenta y dos años y reconozco cada una de sus cicatrices. Estoy tan lejos de la vida como esta solía ser. Cuando veo en los ojos del mundo las sorpresas que este tiene preparadas. Las voy descubriendo. Vivir es algo extrañísimo. Un conjunto de rituales y repeticiones. Los cumpleaños no son la excepción. Cuándo trascendemos. ¿En las palabras? ¿En las acciones que significan algo, que modifican algo? ¿En los vínculos que nos transforman hacia algo mejor que esa versión que creíamos la definitiva de nosotros mismos? Existen tantas versiones de mí misma. Esta versión de cuarenta y dos años es la mejor que he conocido hasta ahora. Le tengo cariño a las anteriores, porque siempre dieron lo mejor de sí, pero las felicito por haberse superado en un universo a veces plano y superficial. Tal vez lo mejor de esta versión de cuarenta y dos años es que no contiene superficialidad y transformó en humor la cobardía propia y ajena. La cobardía es algo a evitar a toda costa. Porque la vida es una, y puede ser muy insignificante si no se pone atención. Tengo cuarenta y dos años y considero que he sido valiente. El amor verdadero comienza por el amor propio, escribió bell hooks. Soy una escritora. Cambié mi nombre cuantas veces fue necesario. Andrea Balart. Escritora y abogada. Cuarenta y dos años. Más de cincuenta libros escritos. Tengo amor, tengo amigxs. Una hermosa biblioteca en Lyon. Soy feliz y soy libre. Sobre todo, y lo que más ha determinado mi existencia, estoy agradecida. De quienes han hecho esto posible. A ellxs dedico este nuevo ciclo, lleno de literatura. Muchas gracias. Que siga la creación infinita y a cada paso nuevas formas. Desde el caos, siempre trascender. 

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