El lunes es el día del olvido, de la confusión, de la nostalgia. El lunes es como el otoño, un día de hojas cayendo y caminar solitario. No importa cuántos lunes hayan pasado, la desorientación existe, como la primera vez. Confrontarse al lunes es confrontarse a lo desconocido, o tal vez dejado a un lado del camino. Poner el ojo en la semana en ciernes. No importa cuántos lunes anteriores haya habido para ensayar y prepararse, sigue siendo difícil, un día a mirar de reojo. El lunes no es un día para las grandes batallas. El lunes es un día íntimo, de conversación interior, de movimientos lentos y largos silencios. Quizá haya que darle una vuelta de tuerca, instrucciones para sobrevivir al lunes: Pensar que necesariamente estará seguido por el martes; Kite de Kate Bush se muestra propicia, sobre todo por el ritmo semi-reggae al final; Olvidar que el lunes está justo después del domingo de fondue savoyarde y Mignonnes de Maïmouna Doucouré, del desayuno de cuatro horas con diarios y revistas, y del nado bajo el sol en el agua transparente que deja traslucir el cuerpo desnudo. Es necesario olvidar. Apenas comienza el día, es necesario el bloqueo total de la reminiscencia de los días anteriores y su vibración. Hay que asir con fuerza la traducción a realizar y perderse en sus laberintos con objeto de dejar de lado cualquier otra sugerencia. Al caer la noche, la amistad con el lunes está a un paso. Guacamole, una cerveza, anotar unas líneas, el lunes cae rendido y ya no duele, porque además pronto habrá acabado. Hasta es posible burlarse de él un poco, con cariño indeciso, pero resignado: él seguirá llegando cuando el agua y el guacamole hayan desaparecido de nuestras vidas porque el ritmo se hizo demasiado lento para continuar hasta que cesa el baile. Es extraño, el lunes es el primer día y recuerda momentos finales, es un día con porvenir y recuerda la rutina y la repetición con aires de planicie; Verlo con perspectiva es otra opción, identificarlo como un día más del mes, uno cualquiera, sacarle esa carga negativa que se siente en los músculos. Si es otoño y la serotonina está afectada por el ciclo hormonal, los esfuerzos serán vanos, y el lunes será lo que es: el día de retomar y ordenar la atención que sólo quiere volar por los aires y esquivar la seriedad inherente del quehacer, el día de indagar con ahínco el verdadero sentido de la vida, y más vale encontrarlo; Que el significado de tu existencia se vea borroso el lunes no quiere decir que no esté ahí esperando, incluso con objetivos y planes de acción concretos. El martes se presentan en toda su realidad, y manos a la obra que ya va quedando un día menos de la semana, y el número de semanas al año está ya delimitado desde su inicio por ahí no va la estrategia. ¿Pero, qué es el tiempo? En el fondo, cuando es lunes sólo existe el lunes, y probablemente por eso no reviste gran interés, porque los sueños son para los otros días de la semana, días de promesas y posibilidades. El lunes en cambio está para recordarnos nuestras limitaciones, insistencias sin timón y despliegues de esfuerzos sin magia. En definitiva, el lunes fue creado para saborear con más fuerza lo que podría ser también oscuro, pero en el contraste está la comprensión y la perspectiva. Gracias al lunes hacemos nuestro el gozo desnudo y consciente. Gracias a que hay un comienzo el resto es historia.
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