7 de septiembre de 2020

Igualdad

Bájenme del cielo que quiero ser mujer

En la avenida me siento libre

Sácame la poesía adherida al cuerpo que quiero ser mujer

No soy roca ni pájaro ni caudal fugaz

Elimina lo sagrado de mi faz que me incomoda

Aquí con los demás estoy a mis anchas

 

Déjame subir a la tierra humilde

En las profundidades no está asoleado

No te confundas con lo rojo de mi vestimenta

El dragón no indica símbolo ni mito

Eliminemos a la naturaleza de mi baile

Acudiré a ella a discreción

 

Instalemos a un lado la carne, la noche, la muerte y el cosmos

Los cielos vacíos me dan escalofríos

Me angustia la línea sin sobresaltos

Me asalta la autenticidad y me interpela

Fíjate bien, las palabras tienen poco espacio en el universo de la dependencia

Ellas y yo nos entendemos en reciprocidad

 

Lo que no quiero es el vacío

Como diría Simone de Beauvoir: no soy absoluto, alteridad ni misterio

Lo que quiero es ser mujer

La contemplación inmóvil me aburre

El destino estereotipado me sume en bostezos de horror

Soy la musa que habla y tiene existencia real

 

No vine a salvarte ni a redimirte

Las flores exóticas las dejé en el museo

¿No te gustó el peinado nuevo?

Sólo te estaba relatando que me corté el pelo

Sólo te estaba comentando algo que me hizo reír

Ah, no te gusta ese color

 

Puedes ser mi inspiración

Puedes ser cuerpo en mi presencia

Puedes ser mi poesía intermitente y constante

Puedes nacer de tu mar con ángeles y flores de loto

Puedes hacer sonar los timbales hasta el hartazgo

 

Pero utiliza tus emociones y échalas a andar

Hasta que entiendas que expresarlas y desentrañarlas, no es pecado

Y que bajo ellas hay otras cosas que subyacen

Ni rocas ni pájaros ni caudales fugaces

Para ti y para mí: toda una variedad de ideas y compromisos

 

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