En el clima
húmedo de Barcelona nos encontramos, por ese Mediterráneo que domina.
Entre ese cemento
lleno de vida. Esas calles llenas de rincones inolvidables.
Por lo simples,
pero abigarrados de profundidad, de detalles esenciales, llamadas de atención,
sugerencias.
Igual que tú,
Montse, que vas dejando una estela de alegría por donde pasas.
Vas dejando un
reguero de amor, en presente, vas escuchando atentamente.
Y tu
consideración y tus palabras son trascendentales, ponen parches ahí donde hay
heridas. Entregan un momento de sentirse amado. De sentirse acogido.
Eres como un árbol,
frondoso, que ofrece su sombra a quien quiera cogerla.
Ofrece su brisa
en una mañana de calor. Ofrece su refugio al atardecer cuando hay dudas.
Igual que esa
ciudad de ensueño, eres fuerte, clara, eres tú misma, una espontaneidad soñada,
que da alegría, que entrega tanta risa que cura cualquier desazón, cualquier desilusión.
Montse, eres como esa Barcelona llena de personalidad, que acoge a todos, a
todas, sin juzgar, abriendo tu corazón y tu espacio a quien cruce tu camino. Siempre
atenta, Montse, siempre haciendo sentir bien a quienes te rodean. Eres fuerza,
eres fragilidad y belleza. Como el mar, con sus olas, bañando la tierra de
nuestros antepasados. De nuestro presente. De nuestro futuro. Montse, diriges a
la multitud por un camino de adoquines tan lleno de libertad, tan lleno de cariño,
de benevolencia hacia la que nos reverenciamos.
Caminando por
esas calles yo encontré a una amiga. Una amistad profunda. Una amiga dispuesta
a disfrutar la existencia reunidas frente a un café, una cerveza, unas tapas. Una
amiga de esas que nos acompañan todo el tiempo. Mi existencia es más grande
gracias a tu presencia. Y la existencia de mi amada amiga Piedi es primavera
por tu compañía y amor innumerable, que llena de flores una Barcelona rabiosa y
llena de ganas de vivir. Un mundo que es uno solo, como es una sola la
integralidad de tu corazón, la bondad infinita que lo habita. Yo agradezco a
Piedi por ser una luz en mi camino de la amistad, la verdadera amistad, por ser
una compañía constante, un ejemplo, de apoyo, una amistad incondicional que me
ha salvado la existencia, que no me deja sola, que me alegra en todos los
momentos, que no me abandona. Piedi, Montse, Frano y Maca han cambiado mi vida.
Yo conocí la amistad, y ya no puedo olvidar. Y esa amistad va conmigo donde sea
que estoy. Y gracias a ella puedo hablar alto y seguir adelante. Gracias,
Montse, por tantos momentos de conversación sincera y belleza. Mucha suerte en
este momento y fuerza, te quiero mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario