“En esta tarea lo
primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar. Defender,
como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice
cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia
de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con
gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre
los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una
casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo
sean, nos salvaremos por los afectos. El mundo nada puede contra un hombre que
canta en la miseria.”
Ernesto Sabato, La resistencia
No hay comentarios:
Publicar un comentario