2 de diciembre de 2013

Ademán de fiera


Estamos en la jaula del mundo. Te propongo abrir los barrotes. Salir al descampado. He estado ahí antes. Pero esta vez es distinto. Quiero arrancarte un pedazo del brazo con los dientes. Arrastrar mi lengua por tu espalda con una devoción animal. Acurrucarme en tus brazos como dentro de la bolsa de un marsupial. Estás indeciso porque la sabana tiene riesgos. Está plagada de leones que podrían devorarte. Chitas corriendo a una velocidad bestial. Me propones esperar unos minutos. Que se convierten en horas. Y luego en días. Pero los barrotes ya están abiertos. Sopla el viento. Caminamos por las calles sin decir nada. En el páramo al menos hay palabras. Frases que resuenan invitándote a sentir algo que no has sentido antes. Me haces dudar de la posibilidad de escapar. Pero sé que he estado ahí antes. Alguna vez sentí el paraíso. Aunque el vértigo me destrozara. Era un oasis en las alturas que luego te arrojaba a la tierra con fuerza. Veo esa chispa en tu mirada. Esa humanidad queriendo respuestas. Siento que ya no puedo esperar más. Que algo cambió y la tierra está modificando su curso. La naturaleza comienza a invadirme. Enredaderas en mi cuerpo. Esto ya no se sostiene. No como ha sido hasta ahora. Escapa conmigo. Te prometo el paraíso. La montaña rusa de la realidad. La pasión sin límites que todo lo incendia. Lo más sublime que pueda armarse en tu corazón. Podremos estar dentro de la tierra pero fuera de ella. ¿Ves cómo se arma en tu mirada ese atisbo de bienaventuranza? Mira a tu alrededor. La música podrá sacarnos de este sopor. Los libros, la esperanza, el amor. Sé que la desilusión escarbó en tus entrañas. Mi pecho conoce la parálisis. Pero los barrotes ya están abiertos. Solo se precisa salir. Plantar algunos árboles y regarlos religiosamente. ¿Me dirás lo que esconde tu estampa? Eso que no puedo ver. Fuera del mundo se acaba lo absurdo. No sé por qué he tardado tanto en salir de él. Debía acariciar sus barrotes un tiempo mayor para entender. No sé por qué has tardado tanto en unirte a mi viaje. Te diré algo: es la única manera de vivir. Arrancándose la piel con los dientes. Dejando que la brisa te llegue hasta el hueso. Aunque te destroce la incertidumbre. Arrastrando tu lengua por la espalda aunque tenga final. Sintiendo que dentro tuyo hay vida.

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