Estamos
en la jaula del mundo. Te propongo abrir los barrotes. Salir al descampado. He
estado ahí antes. Pero esta vez es distinto. Quiero arrancarte un pedazo del
brazo con los dientes. Arrastrar mi lengua por tu espalda con una devoción
animal. Acurrucarme en tus brazos como dentro de la bolsa de un marsupial. Estás
indeciso porque la sabana tiene riesgos. Está plagada de leones que podrían
devorarte. Chitas corriendo a una velocidad bestial. Me propones esperar unos
minutos. Que se convierten en horas. Y luego en días. Pero los barrotes ya
están abiertos. Sopla el viento. Caminamos por las calles sin decir nada. En el
páramo al menos hay palabras. Frases que resuenan invitándote a sentir algo que
no has sentido antes. Me haces dudar de la posibilidad de escapar. Pero sé que
he estado ahí antes. Alguna vez sentí el paraíso. Aunque el vértigo me
destrozara. Era un oasis en las alturas que luego te arrojaba a la tierra con
fuerza. Veo esa chispa en tu mirada. Esa humanidad queriendo respuestas. Siento
que ya no puedo esperar más. Que algo cambió y la tierra está modificando su
curso. La naturaleza comienza a invadirme. Enredaderas en mi cuerpo. Esto ya no
se sostiene. No como ha sido hasta ahora. Escapa conmigo. Te prometo el
paraíso. La montaña rusa de la realidad. La pasión sin límites que todo lo
incendia. Lo más sublime que pueda armarse en tu corazón. Podremos estar dentro
de la tierra pero fuera de ella. ¿Ves cómo se arma en tu mirada ese atisbo de
bienaventuranza? Mira a tu alrededor. La música podrá sacarnos de este sopor.
Los libros, la esperanza, el amor. Sé que la desilusión escarbó en tus
entrañas. Mi pecho conoce la parálisis. Pero los barrotes ya están abiertos.
Solo se precisa salir. Plantar algunos árboles y regarlos religiosamente. ¿Me
dirás lo que esconde tu estampa? Eso que no puedo ver. Fuera del mundo se acaba
lo absurdo. No sé por qué he tardado tanto en salir de él. Debía acariciar sus
barrotes un tiempo mayor para entender. No sé por qué has tardado tanto en
unirte a mi viaje. Te diré algo: es la única manera de vivir. Arrancándose la
piel con los dientes. Dejando que la brisa te llegue hasta el hueso. Aunque te
destroce la incertidumbre. Arrastrando tu lengua por la espalda aunque tenga
final. Sintiendo que dentro tuyo hay vida.
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