4 de diciembre de 2025

Vértigo V - VIII

V

No rehúyo del vértigo. No tengo adonde más ir porque siempre me acompaña. 
Voy con el terror sideral de que gobierne la ultra derecha. 
Voy con el amor sideral de la existencia de Jacques. 
Entiendo que algunos quieran elegir esa aberración: no son mujeres, ni inmigrantes, ni artistas, ni pobres, ni animales no humanos. Así construimos cómo. Porque la ultra derecha es mucho más abismante que eso. No considera a nadie. Tampoco a ti. Es crueldad pura. Desprecio y ausencia de respeto. 

VI

Quienes piensan que su vida no se ve modificada con la ultra derecha se equivocan. El infierno es real. El infierno es peligroso. Todo nos llega. Todas las aberraciones que se esparcen por el planeta nos alcanzan. Nos atrapan hasta hacernos olvidar el amor. 


VII

Qué es el vértigo. Qué es el amor. Jacques y yo nos situamos en un punto que no es amor, pero sí vértigo. Está fuera del amor, pero muy dentro del vértigo. Esos aspectos que están fuera de la racionalidad. Que pelean con ella a lo largo del camino. Algo sin contornos y sin tregua. 


VIII

En ocasiones, en países históricamente neoliberales como Chile, la política se ve separada de la vida. Pero nada está ligado de manera más íntima. A veces te alcanza en tu cuerpo mismo, en tus relaciones y en cada uno de los pasos de tu existencia. Vuelvo a este país porque lo quiero, porque su destino está ligado al mío de manera indisociable, igual que la política y la vida. Lo llevo en la piel como recuerdos imborrables que se renuevan. Por momentos no lo entiendo para nada, pero hago el esfuerzo. Quiero confiar. Con optimismo indago. Recorro. Propongo. Mis fragmentos están estacionados en este jardín de rosas. En este pequeño sendero que observo, que me lleva al agua. Hay que proteger la belleza de este paraíso. Ni eso quieren dejarnos los fascistas. Ni dignidad, ni cultura, ni vergel. Eso sí que es el vértigo. La esencia misma del vértigo. La náusea eterna. 
Pero el amor es siempre más fuerte. El respeto y la solidaridad. El cuidado del medio ambiente. De todos los seres vivos. 
¡Atención! Se amenaza la vida. 
No seas cómplice de la matanza. Porque nunca se regresa igual. Secuelas, secuelas. ¿Amnesia? Chile es a veces como un país violado que tiene amnesia traumática. Recuerda cuando todo vuelve. Los olores, los sonidos, la angustia. A los violadores se los detiene antes. No se los elije nunca jamás en las urnas. Aunque no hayas violado, comulgar con ellos te hace un cómplice de quienes penetraron a la fuerza, de quienes abusaron. 
Detener la Gran Violación es un deber. Un imperativo moral ineludible. Ética básica. Humanidad elemental. Los monstruos jamás en las urnas. Arrebatar el poder lo conocen. Vuelven a hacerlo una y otra vez. Desde todos los extremos. No es mejor un extremo que otro. La encrucijada aquí es demócratas contra populistas autoritarios, como dijo Velasco. 
No los detienes, participas a la penetración indeseada. Por el ano, la vagina, la boca, pones tus manos sobre el cuerpo de otros. Los insultos se sienten como abuso, como desprecio. La consideración es lo que modifica, como diría Rancière. 
No quiero que me violen. No quiero que me torturen. Me gusta disponer de mi cuerpo como mejor lo estime. Me aterroriza la falta de libertad. Porque ni eso saben administrar. La mentira de la libertad y la grandeza ocultando la miseria y la pequeñez. Ignorantes y sedientos de un fascismo superado. La fealdad es todo lo que conocen. Cerebros grises como piedras extintas. Cerebros pequeños y ansiosos de orden y desesperación. 
¿Vas a torturarme porque dije eso? ¿Vas a violarme? ¿Vas a matarme?
La libertad de expresión no la conoce ningún extremo. La libertad es lo único que importa. La solidaridad. 
El amor es lo único que importa. 
El Gran Vértigo es el amor que viene. El que vamos a elegir todos juntos. Como hermanos que somos. Quienes nos separan no nos merecen. 
Aquí el amor es lo que triunfa. La amistad. La vida. 

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