Voy siempre ahogada en preguntas. El rumor del océano me acuna. Los pelícanos, las gaviotas. Las olas en las rocas. Sueño sin detenerme con un Chile libre. Con un país liberado de yugos y verdugos. No vale decir cualquier cosa. Sueño con una racionalidad posible. Una que le devuelva al país lo robado. Una que no nos someta a la decadencia de la mentira y la ambición. A la tiranía del sinsentido y la crueldad. Porque todo ha tenido sentido menos la sangre. Menos la coacción de nuestro movimiento. De nuestras palabras. De nuestro arte. No tenemos nada más que nuestro espíritu inquieto. Que nuestras tradiciones y nuestras ganas de vivir en paz. De no ser objeto constante de violencia. Nuestra flora y fauna, y acordes que nos elevan. Todos los invisibles, canta Ana Tijoux. Tenemos tanta vida, canta Ana Tijoux. Somos este sur y juntamos nuestras manos, canta. Cantar nos ha salvado. Escribir versos y compartirlos para existir. Las ideas sólo pueden levantarnos, canta Ana Tijoux. Alegre rebeldía, canta. Esta es una patria que ruega, no queremos volver a morir ni desaparecer. No queremos extinguirnos ni olvidar que somos hermanos.
Cantando, cantando: Contra la ultra derecha.
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