Hace un año, el 15 de febrero, se incendió nuestro amado proyecto familiar. Era la segunda vez. En el año 2010 también se incendió. Lo perdimos todo, pero no la experiencia ganada. CHC es una empresa familiar que creó mi padre dos años antes de que yo naciera, en Santiago de Chile. Este sueño partió con un equipo de cuatro personas y con el apoyo de nuestra amada familia catalana. Melchor Olivella Campmany, el más grande amigo que mi padre ha tenido, cariño e inspiración constante. Con el tiempo y el trabajo de mis padres fue creciendo hasta llegar a ser una gran empresa. Dónde estamos hoy. CHC es una empresa donde trabajan casi quinientas personas, liderada por mi padre y mis dos hermanos, a quienes quiero y admiro sin límites. Fue un año difícil, pero donde surgieron otras cosas que también estaban ahí, la noción nítida de un proyecto compartido entre casi quinientas personas, donde el agradecimiento y la solidaridad han sido un motor desde el principio. Mi padre es así, pasión absoluta y generosidad, intenso trabajo y reconocimiento de cada persona que participa en su sueño conjunto. Mis hermanos lo dejaron todo por sacar adelante este año la empresa luego del incendio. Tienen una fuerza y una fortaleza dignas de asombro. Y todxs se sumaron a este impulso de ser grandes a pesar de la adversidad. Igual que en aquel otro incendio. Todas las personas están sanas y salvas y eso es lo que nos hace felices, esta unión por mantener un espacio de trabajo donde participan personas de diversos países, experiencias y conocimientos. CHC es una empresa que nunca ha dejado de tener calor de hogar a pesar de su actual tamaño, porque crear belleza en las salas de baño y cocinas puede ser una experiencia no sólo estética si no que humana. Eso ha sido siempre lo que nos guía. Una actitud alegre, cercanía, compromiso, transparencia. La idea ha sido inspirar la creación de espacios, mediante calidad, diseño, tecnología. CHC es una empresa que quiere a su país, que ama el lugar donde está, que participa en proyectos para mejorarlo constantemente, a través de la arquitectura, el diseño, el medio ambiente, la vivienda, el arte, la cultura, el deporte. Una empresa creada y desarrollada con la pasión creativa de mis padres y mis hermanos y que no ha perdido un ápice de su espíritu amoroso del inicio. Cuarenta y seis años y un gran proyecto, motivo de orgullo para nosotrxs y todxs quienes trabajan en él. Tenemos ahora salones de exhibición en varias ciudades del país, Santiago, Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Talca, Concepción, Temuco, Puerto Montt, y siempre la misma alegría de entregar belleza y trabajo. La misma serenidad y pasión por crear un país hermoso y solidario. Un país orgulloso de sí mismo y de su gente. A veces se contrapone empresa y solidaridad, y es una dicotomía falsa. Esta es la prueba. Un equipo humano saliendo adelante todxs juntxs, volviendo anticipadamente de vacaciones para sacar adelante un sueño todxs juntxs. Cuarenta y seis años y el sueño intacto. Muchas gracias a todxs por el trabajo y el apoyo, estamos fortalecidos, y como siempre, todxs juntxs, porque así es la resistencia, algo que se hace entre todxs, donde triunfa el amor, que siempre es más fuerte que cualquier ánimo de destrucción: los poderosos podrán querer un mundo cruel, pero aquí vamos todxs juntxs. Siempre nos ha guiado la belleza y el amor. La generosidad. Creamos espacios bonitos para nuestra cotidianeidad desde un espacio donde poder sentirse bien, respetado, valorado. Como siempre me han hecho sentir mis padres y mis hermanos. Tal vez lo más importante ha sido el esfuerzo y el agradecimiento. El sueño y la pasión intactos. Muchas gracias.
=) seguimos con todo!
ResponderEliminarPrecioso !
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