Un nuevo año del calendario gregoriano se apersona. Cuántos se han ido ya. Cuántos más vendrán. Qué trae este año. Ni idea. Más paz ojalá. Hermandad, solidaridad. Cuidado del planeta, de los seres vivos. Democracia, respeto, consideración. Literatura, música, teatro, cine. Arte. Justicia. Serenidad. Alegría. Reparación. Este es el año, hay que confiar. Hay que desear con fuerza un mundo mejor. Trabajar para eso. Sin descanso. Soñar y soñar. Somos más. Somos más. No nos rendimos ni nos doblegamos. Este es el año. Cuál será su atmósfera. A veces nos olvidamos de soñar. Nos contentamos con migajas. Con tormentas. Con piedras agrietadas. Cielos nublados. Crueldad, dolor. Asilo, miseria, ambición. Tempestades en mar abierto. Por qué. Ya no tenemos vergüenza. Eso quedó claro. Tampoco migajas. Yo aspiro a tu piel completa. Un día fuera del tiempo del calendario maya nuestros destinos se cruzaron en el espacio exterior. Entonces el año nuevo. Entonces la piel completa. La noche entera bajo las estrellas. Los años son nuevos y cargan el éxtasis. La exaltación en potencia. En el centro de este año yo tuve tus palabras que me llevaron a la cima que luego descubrí en tus brazos. Los calendarios nos dan señales que nos aten a la tierra. Los astros nos van guiando para aferrarnos a algo que nos vaya indicando que no todo ha sido velocidad y abatimiento. Nos sugieren aliento para construir la euforia en etapas. Dame una noche de asilo, como canta Jorge Drexler. Esos días fuera del tiempo nos resguardan para recomenzar. Tomar impulso para seguir anhelando lo imposible. Para tener la sensación que no todo es pantano. Que vivir es imaginar cada año nuevo lo imposible. El optimismo no es ingenuo, es realidad envuelta en imaginación. Porque un día lo posible no pudo pensarse, y se olvidó entre escombros. Este amor que sigue a espaldas del tiempo, como canta Jorge Drexler. Lo imposible es amar la tierra como para llevarla en la espalda. Compartir con ella como grandes amigas. Si el sueño pierde pie, resbala, queda colgando de un hilo, canta Jorge Drexler. Otro año es insistir en lo impensado. Abrir esas brechas en el tiempo incesante. Dar noches de asilo y comprender ese amor que no se explica. Otro año es la imaginación como ejercicio eterno. El optimismo como impulso constante. Este año es lo impensado. La paz y el amor como cadencia persistente. La justicia como cadencia definitiva. Sin violencia, otro año. Con imaginación.
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