El día fuera del tiempo, en julio, hace cinco meses, contacté con el espacio exterior. Comenzó una relación fuera del tiempo. Dentro del tiempo. Una paradoja. Mido mi tiempo en sus sonrisas y en su poesía. En su creatividad y aventura vital. El ser humano se siente a la intemperie, sin hogar, escribe Ernesto Sábato, entonces se pregunta nuevamente sobre sí mismo. A veces parece que la mayoría de las palabras que salen de nuestras bocas forman parte de esta nueva manera de hablar, escribe Doris Lessing. ¿Es que te sientes excluido de algún tipo de felicidad común?, se pregunta. Llevamos la sensación del tiempo cósmico en los huesos. Compartimos en la inmensidad del espacio exterior y en la intimidad de la poesía. Yo quiero compartir. Esa parte de mi existencia que se pliega a los sueños. A veces no sé cuáles son sus límites. A veces siento que no hay límites. Creo que eso es el amor. Los días fuera del tiempo. Dentro del tiempo. La Gran Paradoja. El amor es la gran paradoja. La fuerza dentro de la vulnerabilidad. Lo invencible dentro de la derrota constante. Yo quiero compartir. Tal vez lo que más quiero compartir es la sensación del cosmos. Ese orden poético dentro del caos. No es fácil amar, pero en la edad de las novelas hay una estrella que guía. Tal vez alcancé la certeza de que es mejor compartir. El nuevo lenguaje poético me desestabiliza y no he pedido otra cosa. La edad de las novelas es elegir subirse al barco con luces de colores porque ahí está la vida. Yo elegí la literatura y el amor. Hay que elegir. Yo quiero compartir. El descubrimiento del lenguaje poético que funde los cuerpos es con repercusiones. Yo quiero compartir los días fuera del tiempo. Se acaba el año y yo te encontré. Tal vez nunca te fuiste pero existías de otra manera, en forma de biblioteca nómade que me recordaba las dudas de los orígenes de las cosas. Cuándo comienza algo: claramente en el día fuera del tiempo. En el espacio indeterminado y en el espíritu nómade. Yo quiero compartir en esa montaña con nombre de oso, en ese sueño con nombre de pez. Porque un día se encuentra el amor y cualquier otra decisión ya no tiene sentido. La literatura y tu existencia es lo que está más cerca de mi alma. En el nombre de la poesía yo quiero compartir. Que sigan abriéndose los universos, joie de ma vie. La literatura nació para dar cuenta del amor. Quiero compartir en la montaña del agua, en el océano rebelde. Que sigan desplegándose los versos, joie de ma vie. En la tierra de los mapuches, en la ciudad de los leones, en el pueblo del mar, el junco y la retama, que siga desplegándose la música, joie de ma vie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario