19 de diciembre de 2024

Montserrat

Era más entretenido cuando estabas aquí. Cinco años de tu partida. La Piedi habita ahora las calles que tanto amaste. Esos rincones que disfrutaste con devoción. Llevabas por las calles con alegría tu nombre de monte aserrado y tu apellido de campos de nuez. Por una hermosa casualidad, el mismo de mi enamorado. Tal vez son familia. Como lo que constituimos con la Piedi, el Frano, la Maca, la Chabuca. Una familia. Nos encontramos, en Barcelona, en Lyon, en Santiago, para brindar en cada ocasión por ti Montserrat, pero la Piedi sabe que siempre vas con ella. En uno de los viajes estuvimos en la puerta de la casa de tu padre, Montserrat, mientras escuchábamos la singular historia que los unió con tu madre. Existir está colmado de mágicas casualidades, y de concretas acciones que van cambiando la historia. Tu pasada por este mundo fue de esas acciones concretas que lo modificaron todo. Trajiste al mundo a dos de los seres humanos más sublimes que conozco. Cambiaste el destino de tanta gente con tu bondad en la enseñanza, en el oficio y en la vida. Con tu sentido del humor y tu alegría constante. Es más aburrido ahora, no hay dudas. Pero la Piedad es sabia y sabe que la vida hay que disfrutarla, como tú lo hacías intensamente. Qué energía maravillosa. Gracias por todo, Montserrat, por regalarme una familia tan excepcional. Por hacerlo todo mejor. Sé cómo te extrañan tus hijas, y es mágico que siempre estés presente. Cada calle y plaza de Barcelona te lleva en ella. Lo que hemos amado sigue siempre vibrando con nuestro recuerdo. Tu pasión por existir es absolutamente inolvidable. Un sentido absoluto. Lo cambiaste todo, como un matiz eterno de belleza. Gracias por todo, Montserrat. Canción eterna. 

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