Un pasado glorioso y un futuro incierto. O un
pasado raro y un futuro glorioso. O un pasado incierto y un futuro raro. O un
pasado cerrado y un futuro expandido. O un pasado cerradamente glorioso y un
futuro expandidamente incierto. Esos son los mejores futuros. Los mejores
presentes. Los presentes enigmáticos como un atardecer otoñal en el campo, y el
fuego en la chimenea. Con el fuego de la incerteza. Todos quieren seguridad, confort,
certidumbre, como dijo Edward Sharpe, pero yo no. I'm a (hu)man on fire. Only one desire. That's left in me. I want the
whole damn world. To come dance with me. Y el atardecer y el fuego bailan.
Y el futuro incierto baila. Y hasta sonríe. Y hasta le veo los dientes. Y hasta
la lengua de pronto. Pero no la saca. Sólo la exhibe como algo posible. Todos
quieren seguridad y comodidad. Yo quiero a ese futuro que saca la lengua. A ese
futuro indómito. Ese futuro salvaje, tan lleno de jaguares y cacatúas. Yo
quiero a ese futuro abierto. Yo quiero a ese presente insinuante. Yo quiero ser
quien soy y quien he siempre sido. Yo quiero existir en las estaciones con dos
lápices y una goma de borrar. Yo quiero existir con muchos libros y mucha
música. Yo quiero existir en los brazos del cambio. Yo quiero existir en la
esperanza de las estaciones. Yo quiero existir entre la mañana y la noche, en
los días sin tiempo. Yo quiero amar la existencia sin tiempo. Yo quiero
escribir y que me partan cien rayos. Nada podrá detenerme. Ni el pasado
castigador. Ni el futuro benevolente. Nada. Ni la incomunicación ni el delirio.
Ni la fuerza ni el fuego. Ni el frío ni la avaricia. Ni el odio ni la envidia.
No me detendrán las palabras necias ni los oídos sordos. Acarrearé mi frágil
estampa por las colinas sonriendo. Cantando y blasfemando. Invitaré a la vida a
ser mi amiga. Llamaré al silencio para cantar con él. Daré de comer a los
pájaros hasta que detengan su vuelo para estar a mi lado. Invitaré al fuego y
al silencio a poseerme. Llamaré al temporal para guardarme en su abrazo.
Invitaré a la valentía a que no me olvide. Caminaré mientras observo, y llamaré
a tu puerta, incerteza. Cambio magnánimo, para que te apoderes de todo lo que
existe y guíes mi mano hacia ese lugar al que quiero llegar, en el que ya
estoy, en el que respiro, en el que sé por qué se nos dio la vida, en el que sé
por qué un día se nos es arrebatada, en el que vivir es más que respirar y
caminar un pie luego del otro. Es más que repetir quienes somos, estúpidamente,
sin saberlo realmente. Es más que no poder comunicarnos y no darnos cuenta. Es
saber que no hay nada de eso, y vivir tranquilo, es saber que tan pronto como
las cosas llegan, se van. Es saber que nunca paran de llegar, como no dejan de
irse. Es saber que todo es difuso menos la muerte. Es saber que no estamos yendo
a ningún lado porque igual vamos a detenernos antes de haber llegado. Es saber
que si hacemos lo que todos hacen, pereceremos. Es saber que si esperamos
seguridad estática, terminaremos quebrándonos con el viento. Es saber que
nacimos para reír y terminamos llorando de miedo. Es saber que sólo fuera de los
territorios cómodos, podemos a veces ser coherentes.
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