15 de noviembre de 2016

Extranjería


Hola amigos. Qué agradable tener esta tribuna, aunque sea casi insignificante. Hoy fui de nuevo a extranjería. Me faltaron, por supuesto, algunos papeles. Por más empeño que uno ponga de su parte, siempre falta algo. El trato: malo. El respeto: poco. La funcionaria empoderada, dice, aquí la que manda soy yo. Pobre… Ya casi ni me importa. Solamente vuelvo a sorprenderme. No tiene final la sorpresa. No es tan, tan difícil entender por qué algunas personas optan por caminos transgresores. Tantos años de desprecio. Tan insignificante la existencia de la funcionaria que está contenta con sus 5 minutos al mando. Al mando de la entrega de 5 papeles. Si las condiciones se ponen (más) difíciles, ¿alguna vez dejan de ser sacrificados los mismos de siempre? No lo creo. Bienvenidos a la era Trump. Como diría Bolaño, “somos racistas en el sentido más puro: somos racistas porque estamos muertos de miedo”.


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