Hola amigos. Qué
agradable tener esta tribuna, aunque sea casi insignificante. Hoy fui de nuevo
a extranjería. Me faltaron, por supuesto, algunos papeles. Por más empeño que
uno ponga de su parte, siempre falta algo. El trato: malo. El respeto: poco. La
funcionaria empoderada, dice, aquí la que manda soy yo. Pobre… Ya casi ni me
importa. Solamente vuelvo a sorprenderme. No tiene final la sorpresa. No es
tan, tan difícil entender por qué algunas personas optan por caminos
transgresores. Tantos años de desprecio. Tan insignificante la existencia de la
funcionaria que está contenta con sus 5 minutos al mando. Al mando de la
entrega de 5 papeles. Si las condiciones se ponen (más) difíciles, ¿alguna vez
dejan de ser sacrificados los mismos de siempre? No lo creo. Bienvenidos a la era
Trump. Como diría Bolaño, “somos racistas en el sentido más puro: somos
racistas porque estamos muertos de miedo”.
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