8 de julio de 2024

No.

Entonces vino el fascismo reptando con sus mentiras, su odio y su sinsentido, y nosotrxs le dijimos: no. Nunca. Nunca ustedes. Vade retro. Entonces el país se organizó para decir: no. Coaliciones y retiros voluntarios de las nóminas, para decir: no. La coordinación y la solidaridad pueden decir: no. Queda un largo camino por recorrer, para seguir diciendo: no. Para seguir como castores haciendo barreras. Diques que contengan la locura para que no nos aniquile. Pero también vamos a decir: sí. De ahora en adelante vamos decir: sí. Sí al arte y a la vida. Que venga la vida y nos tome. Que nos lleve por los parajes. Que nos lleve por la justicia, que nos lleve por el amor a todo lo vivo. Nos vamos poniendo de acuerdo y decimos: sí. Porque la resistencia no acaba nunca, pero sobre todo lo que no acaba nunca es la creación democrática. La que vuelve a repartir lo sensible. La que da voz y acción. El arte está tan cerca de la democracia. Son lo mismo. Tienen que mirarse siempre a los ojos. Pertenecerse. Amarse. Contraer compromisos, impulsos y acuerdos. El arte tiene que transformarlo todo para que se acerque lo más posible a la democracia. El fascismo se nutre del odio al otrx. Ayer en Lyon un grupo salió a rostro cubierto a golpear personas. ¿Esos íbamos a llevar al poder? No. Pero esxs tenemos sentados ahora en la asamblea. Un día eran pocos, y ahora son muchos. Porque los que gobiernan van por ahí decidiendo arbitrariamente. Van imponiendo. Van dictando leyes fascistas inconstitucionales, defendiendo agresores y rearmando demográficamente. También es: no. Eso no. No así. Aquí es: sí. No hay dudas: es sí. Somos mayoría y hay que seguir diciendo: sí. Hay que trabajar duro para seguir diciendo unidxs: sí. Le ganamos al fascismo y seguimos construyendo. Siempre más democracia. Mucha más democracia. En el arte y en los medios. Mucha más democracia. Porque el fascismo es siempre, siempre, siempre: no. La democracia es: sí.

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