17 de mayo de 2022

El viento

Había tomado yo posesión de mi pequeña silla en la gran avenida peatonal. Sobre la mesa un crêpe de chocolate y un café. Mediodía y un calor que daba fuerte en la espalda. El gentío desplazándose en todas direcciones. Puede uno estar estático y la concurrencia avanzar. Por qué hacer como los demás. A veces el movimiento va por dentro. Pensaba en Marie, mi planta, que decidió secarse al percatarse de mi abandono, pero dejó un pequeño brote al final de su pequeño y frágil tronco para no eliminarse del todo. Unas hojas ya van saliendo. La observo cada día. Luego la conversación se asentaba en algo, y en ese momento, estando desprevenida de los contratiempos del presente, el gran viento que soplaba con una furia que iba en aumento decidió llevarse el tercio que me quedaba de crêpe por los aires, levantándolo junto al plato para elevarlo y girar. Tuvo a bien este paso de baile llevarse también a la mitad de mi café que esperaba en la taza. El plato invitó a la taza, y plato, taza, crêpe y café decidieron girar y perderse en la inmensidad ante mi mirada atónita. A veces el viento se lo lleva todo. Marie no estaba. También habría partido. Luego ya sin crêpe y sin café tomamos el autobús en la dirección equivocada. Vas para un lado y partes a otro. Sin darte realmente cuenta. Uno que es exactamente el lado contrario. Esto es, vas para uno, y partes para el lado completamente opuesto, el que no es nada del lado al que ibas. Nos bajamos del bus por supuesto. Porque había razones para la intención de tomar el bus en un comienzo, y no había manera de llegar sin bajarse. Luego el autobús no pasaba. Abandonados a nuestra suerte en la inmensidad de la ciudad en silencio. Sin crêpe, sin café, sin plato, sin taza. Marie a kilómetros de distancia. Decidimos alojar en la acera. Improvisamos una tienda. La decoramos a nuestro gusto. Con lo que quedaba. No era mucho. Pero era algo. Pusimos música. Eso ayudó a pasar el tiempo. Ahí estamos. Ahí estoy. Y el viento sigue llevándoselo todo. Aprehendo las palabras al vuelo y compongo historias absurdas. Historias que sucedieron tal cual. Historias al fin y al cabo. Historias vitales. El autobús pasó finalmente. Volver a casa fue otra historia. Todavía soplaba el viento. 

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