A veces lees un texto y te saca las entrañas, se vuelve una extensión de ti
Dices soy yo mismo, me habita, nacimos en un mismo momento
Hoy ciervos salvajes en el jardín, uno, luego otro, o el mismo, frágil y asustadizo
Mirarlo es querer vivir
A medias no funciona
La pasión es ver el ciervo y llorar y llorar, porque la vida es magia
Observarlo sin hacer ruido, pidiéndole que se quede, rogando como Bombal que venga a comer en tu mano
Te sientes cerca de su latido apresurado, quieres hablarle
Sabes que está a un paso de encontrarte cara a cara y quizá esta vez él no tenga miedo
Con temor no hay pasión, o la verdadera exaltación es el miedo a perder
Esos instantes que se fugan, todo el tiempo, a perder una parte de ti que se enciende cuando admiras
Cuando tomas sin dar, algo se marchita
La substancia es la entrega
Perderte en sus ojos
Ver el reflejo de los ciervos que escapan
Porque se quedan un breve instante y luego siguen recorriendo
Distraerse es verlos partir sin haber gozado de la conexión misteriosa
De ese instante de inmovilidad en que sólo estás tú y ellos
Y todo adquiere sentido
Todo parece fútil al lado de ese intervalo de presencia
No es posible mantenerse indiferente
La pasión es desgarrar de ti lo esencial para disolverlo en los otros
Nadar a océano travieso y planear a ras de las nubes
Caminar todos los senderos posibles e ir preguntando, ¿es aquí?, ¿cómo llegaste?, ¿estás bien?
Lanzarse a las piscinas con ímpetu de descubrimiento
Viendo a quien tienes al frente
No olvidando que también tiene algo que decir
Que el dolor a veces lo llama, y la alegría lo toma por sorpresa al atardecer
Cuando el sol cae horizontal y hace ver todas las pequeñas criaturas que vuelan por el aire una tarde de campo estival, y la luz te hipnotiza al colarse entre las ramas dándoles relieve
Lo esperas, porque partió a caminar por las montañas
Y sabes que está allá durmiendo cobijado por el aire seco y las estrellas
A veces no sabes bien por qué hacerlo, pero está él, y están los otros, y están las palabras
Y están esos textos que te rasgan el alma
Y esa música que entonan las frases perfectas, los pasajes imprescindibles, que son la vida misma
Y la música misma, que va contigo siempre, en tus oídos y en tu espíritu, cantando el sentido del momento y su largo plazo inexorable y definitivo
La pasión no se improvisa
El real porque es constante
Porque expande el universo
Porque desafía a los límites
Un paso más y nunca acaba
La pasión es renacimiento perpetuo y renuncia
Como el llamado del ciervo salvaje
Como el agradecimiento de una mañana de verano
Como la posibilidad de tener entre tus manos las frases de otros y llevarlas a tu latido acelerado
Como la oportunidad de plasmar tu mirada del mediodía caluroso en la hoja atenta
Como el amor verdadero que hace florecer
Como todos los momentos que quiero pasar a tu lado y rodeada de libros
Como el impacto de lo real sublime en el estanque apacible
El destino puesto a los pies del azar para reverenciarse ante su sabiduría
Esa parte de ti que ya no te pertenece porque ofrecerla es oasis
A medias o sin verdad no hay fiesta posible
La pasión no se improvisa
Se busca, se crea y se amasa con asombro
La experiencia ineludible
El título secreto de lo irremplazable
Esa cualidad mágica de las cosas
El nombre de todo lo bello.
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