24 de noviembre de 2018

Treinta y ocho ilusiones


El jueves que se avecina cumplo treinta y ocho años. Me dije: permitido volar. Me dije: puedo ver el mar. Me dije: je suis vivante. Me dije: tout est bon. Me dije: ici ça va. Me dije: ici c'est chaud. Todo eso. Me dije. Luego. Arthur H me cantaba al oído. Treinta y ocho. Me dije. Con total indiferencia. Con total desapego. La cantidad de años no me importa en este momento. Tengo otras cosas en qué pensar. Tengo treinta y ocho letras D. Treinta y ocho momentos de despertar a las 8. Luego. Me dije: Existencia mía, ¿estás preparada? Llaman, llaman a la puerta. Es la hora de mirar de frente. Luego. Me dije: de frente estoy mirando. Me dije: je suis son amant. Me dije: la montagne nous dévore. Me dije: vaya, la existencia brilla como el mar que tengo frente a los ojos. Me dije: vaya, obstáculos no faltan, pero cuanto sentido. Me dije: todo lo que he vivido puedo dejarlo atrás. Me dije: ésta es una tercera parte de la existencia. Me dije: quiero seguir por las calles. Me dije: la dérive, pero con paso firme. Me dije: una vida rodeada de arte. Me dije: contigo.

Luego no dije nada por un momento. Cerré los ojos. Vaya, ha habido momentos duros. Vaya, ha habido momentos que le dan un sentido a todo. Luminosos. Je suis vivante: sentí. Arthur H me habló, esta vez cara a cara. Por qué viniste hasta Estrasburgo, me dijo. Qué historia, me dijo. Yo soñaba. Amour chien pour les grands voyageurs de l’amour, dijo, cara a cara. Y la existencia tomaba forma con sus treinta y ocho vueltas. Y yo soñaba. Y me dije: el momento peak de mis treinta y ocho vueltas al sol. Es éste. Porque es el presente. El presente desprovisto de pasado. El presente para observar tu mirada de océano. Lo que haya hacia delante o hubo hacia atrás no me im-por-ta. Im-por-ta. Tout est bon. Je suis vivante. 38 años de resistencia. 38 de creatividad. 38 de amor. Hoy es 38 y hoy la ola es alta, hoy yo puedo estar arriba sin estarlo. Hoy sé que nada es gratis. Y hoy sé que 38 es un número y que queda poco. Hoy sé que la montaña nos devora. Que tantos han partido. Y partiremos, partiremos. Pero tenemos unos momentos disponibles, meses, años, la existencia calla, guarda el secreto, pero ahí están, y podemos tener un momento de calma y otro de euforia, una euforia tranquila, pero comprometida, una calma en el alma, admirar el azul extenso y escribir, escribir una historia, escribir una historia juntos, escribir libros, escribir por las calles, escribir en el cielo, en el mar, hundirse y sentir el agua fría, luego el sol, y escribir por la revolución, la revolución de lo dicho, escribir lo que sale de las entrañas, fundirse luego, crear nuevas formas, crear nuevos ritos, nuevas meditaciones, nuevos milagros, que sólo sirven para explotar, entregarse, je suis vivante, y agradecer.

Este jueves son treinta y ocho años. Tengo treinta y ocho amigos. Treinta y ocho ilusiones. Y no pensaba que la existencia pudiese cambiar tanto. De dónde partí, me pregunto, y sé muy bien de dónde, aunque a veces no pueda reconocer nada de esa historia pasada que se difumina. Sigo siendo yo, pero no creo ser la misma. Hoy soy feliz. Je suis vivante. Ici c'est chaud. Ici ça va. Ayer fui feliz. Je suis vivante. Ici c'est chaud. Ici ça va. Mañana quien sabe. Je suis vivante. Ici c'est chaud. Ici ça va. Existencia, me reverencio ante esta oportunidad. Existencia, los truenos suenan fuerte. Existencia, mi alma está en paz. Existencia, el veintinueve de noviembre de mil novecientos ochenta nací y este jueves son 38 años. Al fin es la hora del secreto. Mira como brillamos. Sólo quiero una cosa por los que puedan venir hacia delante: tu mirada. Sólo quiero una cosa por los que puedan venir hacia delante: la valentía de hacer algo con lo que la existencia quiera concederme de tiempo y de espacio.