Hacer una tesis doctoral es como domesticarse. Profundizar.
Disciplinarse. Encauzar el vendaval. Perder la corriente. ¿Barrer la
creatividad? ¿O multiplicarla repitiendo la misma nota hasta quedar exhaustos? Más
veo cadenas. Más veo amaestrarse. Domar al león, como en el circo. Lo que es
sinónimo de amansar, someter, dominar. Emancipación o enclaustramiento. Cuál de
los dos. Preguntemos.
Doctorandos salvajes. Hacer una tesis doctoral es como ser un
detective. No sé si salvaje…
Miremos de reojo la definición de domesticar. Viene de doméstico: Reducir,
acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje. También:
Hacer tratable a alguien que no lo es, moderar la aspereza de carácter.
Si nos volvemos monotemáticos, ¿nos estamos moderando? El problema es
nuestra aspereza. Ser intratables. Pero si hablamos de una sola cosa de la que
nadie tiene la más puta idea, nos volvemos tratables. En realidad, ya nadie
quiere tratar con nosotros, es más hastío que interés. Bueno, háblame de tu
pequeña parcela. Bueno, pero ya luego pasamos a otra cosa, ¿ok? El mundo sigue
siendo vasto. En cuál de las vidas de Da Vinci, por ejemplo, lo vimos
disciplinado. Nos encerramos en el azul y creemos que todo es azul. Pues no.
Qué aburrimiento sin fin. Si no tuviera compañeras y compañeros de viaje. Bolaño-Parra-Chedid-Allen-Arendt-Amos-Mafalda+43
¡Que aburrido sería todo sin ellos y que hastío miserable!
Hacer un doctorado es como quedarse a vivir toda tu vida en el mismo
lugar.
Es como creer que, sin guías, no podrás llegar a ninguna parte.
Es como creer que, sin guías, no podrás llegar a ninguna parte.
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