24 de abril de 2017

Doctorado domesticado

Hacer una tesis doctoral es como domesticarse. Profundizar. Disciplinarse. Encauzar el vendaval. Perder la corriente. ¿Barrer la creatividad? ¿O multiplicarla repitiendo la misma nota hasta quedar exhaustos? Más veo cadenas. Más veo amaestrarse. Domar al león, como en el circo. Lo que es sinónimo de amansar, someter, dominar. Emancipación o enclaustramiento. Cuál de los dos. Preguntemos.

Doctorandos salvajes. Hacer una tesis doctoral es como ser un detective. No sé si salvaje…

Miremos de reojo la definición de domesticar. Viene de doméstico: Reducir, acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje. También: Hacer tratable a alguien que no lo es, moderar la aspereza de carácter.

Si nos volvemos monotemáticos, ¿nos estamos moderando? El problema es nuestra aspereza. Ser intratables. Pero si hablamos de una sola cosa de la que nadie tiene la más puta idea, nos volvemos tratables. En realidad, ya nadie quiere tratar con nosotros, es más hastío que interés. Bueno, háblame de tu pequeña parcela. Bueno, pero ya luego pasamos a otra cosa, ¿ok? El mundo sigue siendo vasto. En cuál de las vidas de Da Vinci, por ejemplo, lo vimos disciplinado. Nos encerramos en el azul y creemos que todo es azul. Pues no. Qué aburrimiento sin fin. Si no tuviera compañeras y compañeros de viaje. Bolaño-Parra-Chedid-Allen-Arendt-Amos-Mafalda+43 ¡Que aburrido sería todo sin ellos y que hastío miserable!

Hacer un doctorado es como quedarse a vivir toda tu vida en el mismo lugar.

Es como creer que, sin guías, no podrás llegar a ninguna parte.



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